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—Siempre tienes sueño.
—Me quiero hacer contigo.
"Muérete."
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El caso de Oikawa Tooru.
Su madre murió cuando era muy pequeño, tanto así que no recordaba su voz, no recordaba a que olía, no recordaba su apariencia, y no la recordaría para nada si no fuera por las numerosas fotos que alguna vez hubieron de ella.
Su hermana le llevaba algunos años, cuando estaba pequeño le contaba historias de su madre, le leía cuentos antes de dormir y lo ayudaba con sus tareas, hasta que se mudó para ir a la universidad cuando Tooru tenía unos seis años, unos años después de que su padre empezara a crear una compañía.
No estaba seguro de cuando lo conoció, para el, Iwaizumi había estado en su vida igual que su hermana, desde que tenía memoria. Solían ser vecinos y caminar juntos a la primaria, jugar voleibol cuando estaban aburridos en el parque, o simplemente salir a comer o a cualquier lado, no importaba desde que estuvieran juntos.
Cuando eran más pequeños Iwaizumi se la pasaba en su casa haciéndole compañía, sin su madre, sin su hermana, y su padre que estaba todo el tiempo trabajando, el era el único que siempre estaba ahí, acompañándolo hasta altas horas de la noche mientras un pequeño Oikawa le señalaba las constelaciones, o regañándolo cuando se pasaba toda la noche viendo videos de sus partidos pasados o los partidos de otros equipos, o dejando que se acostara en su hombro para que durmiera en clase, no importaba, siempre había estado ahí.
Incluso cuando su padre hizo que se mudara a una casa en una parte de la ciudad más linda con su nueva esposa, nunca lo dejo.
Ahora, su padre no era una mala persona, mucho menos un mal padre, en realidad era uno muy bueno, no podía recordar la última vez que lo había regañado o castigado, lo tenía extremadamente mimado y malcriado, en especial cuando a su compañía le empezó a ir bien, si decía que quería ropa, su padre se la compraba, ¿un celular o un chofer?, los tenía.
Lo tenía todo, las mejores mascarillas para tener la piel linda, los mejores productos para tener el pelo arreglado todo el tiempo, el apoyo que necesitaba para eventualmente volverse un gran colocador, ¿pero eso realmente importaba?, ¿importaba que tuviera el apoyo si no tenía el talento?
La desesperación que le producía no tener talento natural solo la podía describir como una sensación de constante frustración y vacío, un anhelo intenso que consumía la mayoría de sus pensamientos, donde se sentía atrapado en una lucha interminable contra sus propias limitaciones, en donde cada intento por mejorar se sentía insuficiente, y la comparación con aquellos que si poseían ese talento, como el insufrible Kageyama, se convertía en una tortura diaria, ¿de verdad importaba todo su esfuerzo?
¿Y quien era el único que lo apoyaba cuando este sentimiento se volvía casi intolerable? Si, su mejor amigo, su amigo de la infancia, su primer amor, su todo.
Y lo único en su vida con lo que su padre no estaba tan de acuerdo, tan pronto se casó de nuevo empezó a insistir en que Oikawa terminara su amistad con Iwaizumi, primero le decía que era por lo diferente de su nivel social, que ya no era adecuado que se juntara con personas de "esa clase", como si ellos no lo hubieran sido hace no tanto tiempo, luego se dio cuenta de la verdadera razón por la que ya no quería que fueran amigos. Y era su madrastra, la mujer era bastante homofobica y desde el primer momento no le gustó la amistad de los dos, así fue como empezó a comentarle a su padre que eso "no era natural."
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Apartamento 512
Fiksi PenggemarCuando su padre lo envió al internado de Tokio y lo sacó de su equipo de voleibol, Atsumu estaba seguro de que su vida habia terminado, o así era hasta que conoció a sus compañeros de cuarto; el ruidoso y extrovertido Oikawa Tooru, al cual ya conocí...
