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—¿Nos besamos?
—Kuroo, ya no voy a dormir contigo.
—¿Están apunto de hacerme una intervención como si fuera drogadicto?
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—¿Tsumu, puedes dejar de poner la toalla encima del espejo?— Se quejó Oikawa, lanzó la toalla en la cara del teñido, bostezo y se miró al espejo.
—Perdón, necesitaba colgarla en algún lado.
—Da igual, solo deja de taparlo. ¿Te parece que estoy ojeroso?
—A ver mírame.— Oikawa lo miró y abrió más los ojos, los dos se rieron un poco.— Si, estás medio ojeroso.
—¿Tú desde cuanto duermes vestido?
—¿Me quieres ver desvestido acaso?
—Si, obvio, quítate la ropa.— Los dos se volvieron a reír.
La verdad era que desde la semana pasada había empezado a cubrir el espejo con la toalla, a ponerse suéteres y sudaderas para dormir cuando antes solo dormía en ropa interior, se sentía defectuoso.
—¿Y si no vamos?
—Deja de ser flojo.— Lo regañó Oikawa, se restregó los ojos y se estiró un poco, luego encendió su celular y miró la hora.— Creo que es la primera vez que estamos temprano.
—Ustedes están temprano.— Comentó Akaashi unos veinte minutos después cuando ya habían salido ambos, con el uniforme puesto y sus cosas listas, Kenma estaba acostado en la mesa, comiendo sin si quiera intentar levantar la cabeza, Atsumu agarró el secador y le empezó a secar el cabello.— Oikawa, ciérrate bien la camisa.
A eso, Atsumu y Kenma se quedaron mirando al castaño un minuto, más específicamente a los chupetones que tenía regados en la clavícula y el pecho.
—¿Que posición?— Preguntó Atsumu.— Kenma, dame de comer.
—Tu tienes manos.
—Pero te estoy secando el pelo.— Tooru se abotonó bien la camisa, Kenma cortó un pedazo de waffle y lo agarró con el tenedor, luego intentó dárselo a Atsumu aún sin levantarse de la mesa.— Estas ojeroso.
—Tu estás criticón y yo no te estoy diciendo nada.
—Odio tener que volver a clases después de dos semanas de descanso.— Se quejó Oikawa.
—A mi solo me dieron una semana de descanso, deja de quejarte.
—Te dieron dos, que tuviste que hacer recuperación en la segunda es otra cosa.— Contestó Akaashi, agarró su maleta y abrió la puerta, siempre salía antes.
—¡Akaashi, buenos días!
—Hola, Bokuto.— Saludó, el chico le agarró un poco la cara y depositó un beso en sus labios, luego agarró la otra maleta.
—¿Nosotros estamos pintados o algo?
—¡Hola a todos!— Saludó de nuevo, Atsumu saludó con la mano, Oikawa se quedó mirándolos con el ceño fruncido.
—¿Se dan cuenta de que yo no recibí ni un mensaje de "buenos días," y Akaashi lo están viniendo a recoger a la puerta?
—Deja de ser envidioso.— Lo regañó Atsumu.
—Buenos días.— Saludó Kuroo, entro al apartamento como si fuera el suyo propio, se sentó a la mesa y le quitó un waffle a Atsumu.
—¿Hola, Kuroo?, claro, bienvenido, pasa.— Respondió Tooru sarcásticamente, el pelinegro lo ignoró.
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Apartamento 512
FanfictionCuando su padre lo envió al internado de Tokio y lo sacó de su equipo de voleibol, Atsumu estaba seguro de que su vida habia terminado, o así era hasta que conoció a sus compañeros de cuarto; el ruidoso y extrovertido Oikawa Tooru, al cual ya conocí...
