La mañana de su cumpleaños número veintitrés, Orm despertó con la sensación de una mano suave que se deslizaba por el interior de sus muslos. Aún medio dormida, gimió cuando unos dedos cálidos resbalaron sobre la humedad que sorprendentemente le empapaba la entrepierna tan temprano. O acababa de tener un sueño de los que hacen tiempo, o Ling llevaba un rato jugando con ella.
Orm decidió hacerse la dormida y ver qué pasaba. Las yemas de los dedos de Ling avanzaron lentamente sobre su abdomen y le rozaron la barriga antes de bajar a jugar con la piel sensible de su sexo. Le dio un tironcito y Orm dejó escapar un gemido desde el fondo de la garganta.
"¿Estás despierta, mi amor?"
Orm mantuvo los ojos cerrados, porque tenía muchas ganas de saber hasta dónde pensaba llegar Ling. Arqueó la espalda ligeramente y abrió los muslos para su amante. Después murmuró algo en tono soñoliento y giró la cara hacia el otro lado.
"Aún no, ¿Eh?" Susurró Ling.
Le pasó las uñas sobre los pliegues externos y luego trazó suaves formas con la yema de los dedos sobre los resbaladizos labios de su sexo.
"Voy a tener que esforzarme más, entonces."
«Sí.» Orm abrió las piernas un poco más. «Esfuérzate más.»
Orm gimió cuando Ling apartó el viejo edredón de su madre y la dejó destapada y desnuda. Los pezones se le pusieron duros bajo el aire frío y la ardiente mirada de Ling. No necesitaba abrir los ojos para saber que su amante se la estaba comiendo con la mirada.
Excitada, Orm inspiró por la nariz cuando sintió que Ling le acercaba un dedo a su entrada sin llegar a metérselo.
"Me pregunto qué haría falta para que mi chica se despierte…" Susurró Ling.
Orm sospechó que Ling le hablaba a ella y se esforzó por no sonreír. «Me pregunto qué harás para averiguarlo.»
La cama se hundió cuando Ling cambió de posición y Orm, que permanecía tumbada de espaldas se puso en tensión expectante. De repente, una lengua suave y húmeda le recorrió el camino que le iba del ombligo a la pelvis. Orm gimió y se abrió de piernas. Ya no podía fingir que el deseo no la dominaba.
"Seguro que con esto se despierta." Murmuró Ling y luego guardó silencio.
Orm abrió los ojos de golpe cuando Ling le pasó la lengua por su centro y lamió la humedad producida por su cuerpo dormido. No pudo reprimir un suspiro entrecortado y le enredó los dedos a Ling en la desordenada melena.
Ling interrumpió sus atenciones y miró a Orm a los ojos con una sonrisa de satisfacción. Estaba desnuda y tumbada boca abajo entre las piernas de Orm.
"Buenos días, cumpleañera."
"Buenos días."
Ling la abrió con cuidado y le lamió el coño de arriba abajo. Le hizo cosquillas en el clítoris con la punta de la lengua y luego se apartó con una sonrisa de oreja a oreja.
"Te traje el desayuno a la cama."
Orm echó un vistazo a la bandeja que había en la mesita, junto al armario de roble. Saber que Ling, la ejecutiva líder de ventas se había metido en la cocina por ella la hizo sentir de lo más especial.
"¿El desayuno? ¿Para mí?"
Ling le dio un lametón cariñoso, de punta a punta.
"Todo para ti, tesoro."
Aspiró y consintió los húmedos pliegues de Orm.
"Pero antes quiero comer yo."
Orm le acarició la cabeza y la mantuvo bien cerca.
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13 Horas (LingOrm)
Romance¿Cuánto tardamos realmente en enamorarnos? Es su cumpleaños, pero la solitaria Ling Kwong es una adicta al trabajo y se ha quedado a redactar una propuesta en la oficina hasta tarde. La interrumpe la última cosa que habría imaginado: los pechos más...
