Capítulo 44

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CAPITULO 44

"¿Lo has dicho en serio, o lo dijiste tan sólo para asombrar a mi madre?" inquirió Lena sin preámbulo, tan pronto como tuvo la certeza de estar sola con Kara.
Estaban afuera, caminando por el mismo camino por el cual había empujado antes la silla de su padre. Apretaba con fuerza la mano de Kara, sin poder decir cuándo la había tomado.

"¿En serio qué cosa?"

"Lo de la escue!a de derecho."

"Ah…" hubo una pausa. "Sí, lo he dicho en serio."

"¿De veras?" inquirió ella con voz teñida de placer.

"¿Acaso no me ves como abogada? No contestes eso" rió ella. "Pero te diré que no es una idea tan disparatada. Llegué a saber mucho de leyes y abogados mientras estaba en la carcel. Creo que yo sería una defensora pública muy buena." Lena quedó deslumbrada.

"¡Oh, yo también!"

"¿Así que te gusta la idea?" insistió Kara, mirándola con ojos brillantes.
Lena titubeó. No tenía ningún motivo concreto, para pensar que los planes futuros de Kara tuvieran alguna incidencia en ella. Pero su corazón latió más rápido al pensar en vivir como esposa de Kara… no, como esposa de la abogada Kara Danvers.

"¿Cuál es tu segundo nombre?" inquirió. Kara le lanzó una mirada rápida.

"Elizabeth, ¿Por qué?"

"¿Elizabeth? Vaya, si es un nombre muy lindo."

"Me alegro de que te agrade."
Iba delante de ella, arrastrándola consigo al entrar en el bosque por una senda que ella y Lara, y ahora sus sobrinas, habían utilizado en sus juegos. Conducía directamente al otro lado del bosque, a una distancia de tres kilómetros tal vez. Pero Kara recorrió tan sólo unos doscientos metros, hasta llegar al gran árbol donde, mucho tiempo atrás, Lionel había construido una casita en lo alto para sus hijas. Era apenas algo más que una plataforma con laterales, accesible mediante tablas clavadas, como escalones, en el tronco del enorme roble. Siendo niñas, Lena y Lara habían jugado allí con frecuencia, y cuando adolescente, Lena había pasado muchas tardes de verano tendida en el suelo de madera, absorta en un libro. Ahora, el frondoso follaje empezaba apenas a tomar un tono amarillento. Cuando Lena alzó la vista, una hoja amarilla bajó flotando lentamente a tierra, mecida según los caprichos del viento.

"¿Cómo supiste de nuestro árbol?" inquirió Lena cuando estuvo claro que era allí donde Kara se dirigía desde el principio.

"¿Crees acaso que nunca exploré estos bosques? Rayos, si Lex y yo hasta las observamos a ti y a Lara jugando aquí una o dos veces. En ocasiones, cuándo no había nadie cerca, jugábamos a los piratas conquistando un buque enemigo, y tu casita en el árbol era el buque."

"Yo no lo sabía."

"Ustedes eran entonces demasiado mayores para jugar con nosotros, por eso las dejábamos tranquilas."

"Probablemente yo siga siendo demasiado mayor para que juegues conmigo" comentó Lena en tono irónico. Kara la miró, se apoyó en el árbol y la atrajo sobre el pecho.

"Tú eres perfecta para mí. Si fuese al revés, si yo tuviera cinco años más, la gente pensaría que nuestra diferencia de edad es la justa.. ¿Cuántos años tiene tu amigo el farmacéutico? Cuarenta, ¿verdad? más diferencia que entre tú y yo, pero ¿alguna vez pensaste que él era demasiado mayor para ti? No, no lo has pensado. Eres culpable de díscriminación sexual, señorita Luthor." La ceñía entre sus brazos. Lena tenía el cuerpo apretado contra el suyo, y la voz ronca de Kara se derramaba sobre ella con la seductora dulzura de la miel tibia. Lena escuchaba el timbre de esa voz con los ojos semicerrados y una leve sonrisa en los labios.

In The SummerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora