Capitulo 56

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CAPITULO 56

Lena había salido del auto por el lado de Lucy siguiendo sus órdenes. Ahora llovía. Lena casi no sintió las gotas que la azotaban. Tenía la mirada fija en Lucy. La pistola nunca osciló cuando esta dio la vuelta al baúl del auto… siguió apuntando de lleno al centro del pecho de la ojiverde.

Lucy introdujo una llave en el baúl, lo abrió apenas un poco para que no le impidiera ver a Lena, y buscó a tientas adentro. Luego saco un paquete de tela negra, de aspecto mohoso. Lena, que miraba desvalida mientras su corazón latía con violencia, se sintió físicamente enferma al ver que Lucy asía la tela con una mano, la sacudía y se la echaba en torno a los hombros.
Era una capa negra con capucha que parecía remontarse al siglo diecinueve. Con ella puesta, Lucy parecía haber llegado al presente desde otra época. Lena la miró con incredulidad tratando frenéticamente de pensar en algún modo posible de escapar pero no se le ocurría nada.

"Sabes, las flores son para ti. Para… después. Claveles rosados. El rosa es tu color, ¿no te parece?" La pregunta serena, pero en tono espectral, sonó aterradora. Lena estaba sin habla.

Lucy buscó de nuevo a tientas en el baúl y extrajo un cuchillo. Era una cuchilla de carnicero, de las que se encuentran en muchas cocinas, incluyendo la de la Nogalera. Pero empuñada por Lucy era espantosa y amenazadora. Lena supo que se trataba del arma que había matado a Imra, y posiblemente a Andrea también. Tuvo ganas de vomitar.
¿Sería ella la tercera? La posibilidad parecía tan irreal que Lena se encogió de miedo. Seguramente no iba a morir de esa manera. ¡Su vida era tan dulce! No estaba lista todavía. No podía dejar a Kara, ni a su madre, ni a Lara, ni… Pero semejante reflexión llevaba al pánico, y era algo que ella no podía permitirse. Debía pensar como un ser racional, porque Lucy ya no lo era.

Lucy no podía acuchillarla y sostener la pistola al mismo tiempo. Era un punto a favor de Lena, al cual ella se aferró como alguien que se ahoga y se agarra a una rama.
Entonces una voz insignificante agregó una advertencia. Acaso Lucy pensaba usar la pistola y la cuchilla le serviría para apuñalarle el cuerpo cuando ella ya estuviese muerta.
Lucy estaba loca. Sollozos histéricos nacían en la garganta de Lena al encarar ese hecho. Tragó saliva y contuvo el llanto. Para tener alguna posibilidad siquiera, debía mantener la calma. Lucy cerró el baúl; después agitó la pistola hacia Lena. "Está bien. Camina."

"¿Adónde?" Lena jugó con la idea de huir, emprender la carrera en ese mismo instante con la mayor rapidez posible, apostando a que Lucy no hiciera fuego o que errara si disparaba.

"¡Hacia el fondo del cementerio! ¡Ya!" En el último instante, Lena comprobó que no podía arriesgarse a correr. La idea de recibir un balazo en la espalda hizo que sus rodillas amenazaran con doblarse. Se volvió y echó a andar. Miró alrededor en busca desesperada de cualquier cosa que pudiera ayudarla. ¡Si tan sólo viniera alguien, cualquiera! Pero la iglesia no era más que una reliquia, visitada solamente el Día de los Muertos, y cuando la Sociedad Protectora venía a plantar flores o a arrancar malezas. El edificio ocultaba el cementerio desde el camino. A más de medio kilómetro a su derecha, al otro lado de una extensión de hierba, estaba el comienzo del bosque a través del cual ella tendría que correr para llegar a su casa. A su izquierda había un bosquecillo que lindaba con una cantera de piedra abandonada. Allí no había esperanzas de socorro. Delante de ella estaba el camposanto, y más allá, más campos. Si iba a hacer algo para salvarse, tenía que ser en los próximos minutos. Podía percibir la creciente agitación de Lucy, que caminaba unos pasos atrás de ella, y temió que pudiera estallar en un arrebato asesino en cualquier instante. Cuando eso pasara, salvo que ocurriera un milagro, la vida de Lena terminaría. "Hacia las bóvedas, por allá. Esa misma, la del extremo."
Mientras Lena obedecía lentamente las órdenes de Lucy, su mirada se posó en una gruesa rama, caída en el suelo, junto a la cripta parcialmente enterrada a la que se dirigían. Era probable que, como arma, resultara patética contra una pistola y un cuchillo. Pero era lo único que se le ofrecía, y tal vez, si ella la asía en el último instante y se daba vuelta blandiéndola… Sería baleada o hasta acuchillada. Pero era mejor morir peleando. Lena crispó los puños y se esforzó por mantener la mente despejada.

Para tener alguna posibilidad siquiera, debía poder pensar.
En ese momento empezó a orar.

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Buenas chixs xd pues que les digo, francamente sentía que algo seme olvidaba, hasta que vi una notificación de una historia recordé esto JAJAJAJ pido perdón, tratare de terminarla antes del 31, o el mero 31 estarán los caps publicados, perdonen la demora, subo este cap por la espera.

In The SummerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora