Ilusión

11 2 0
                                        

Estaba pensando seriamente en qué hacer con el tipo de las serpientes. Este estaba atado a una silla, fue el único que sobrevivió de los tres al cabreo del ojiazul.

-Debemos matarlo- aseguró el rubio a mi lado.

-Si, creo que es la mejor opción teniendo en cuenta todo lo que nos ha jodido- acepté sin poner resistencia a la idea.

-¡No! ¡Yo juro que sí me soltais me iré lejos, jamás volveréis a verme el pelo!- gritó buscando clemencia.

{Ese omega tiene que ser mío como sea}

-Vamos a quemarlo para que sufra- planeé.

Noah asintió.

Lo sacamos a la calle y allí lo quemé, el rubio prefirió no estar presente por la incomodidad y lo sensible que era.

Volví a casa para encontrarlo en la cama, toqué su frente, estaba ardiendo.

Su celo no había acabado, le quedaban 2 días.

-Ethan, puedes buscarme una cosa....- murmuró sonrojado.

-Si, lo que quieras.

Me dió un papel doblado.

-Ni se te ocurra leerme la mente, ve a por lo que hay en el papel, pero léelo cuando estés fuera de casa- pidió aún más rojo.

No me opuse, lo protegí como solía hacer y salí de casa con aquella notita. La leí mientras caminaba.

"Encuentra un juguetito, ya sabes, de esos que te hacen sentir bien...."

Dejé de leer pensando que lo que leía no era verdad. Volví la vista a la nota.

"Si no sabes cuál escoger, agarra el que se asemeje más a tu tamaño, eso me agradaría mucho"

Esto tenía que ser una broma, ¿él me estaba pidiendo en vibrador en pleno apocalipsis?

Guardé el papel en mi bolsillo. Empecé a buscar una sex shop por la zona. La encontré a 1 km.

Habían miles de cosas. Comparé tamaños, él me pidió uno cómo el mío. Pensé en comprárselo, pero no creía que Noah fuera capaz de soportar aquello en su parte trasera.

Dejé el de mi tamaño y cogí uno más pequeño. No pensaba dejar que el ojiazul sufriera un desgarro o algo. Quería agarrarle lubricante, pero habían muchos tipos. ¿Cuál era el que necesitaría?

Opté por agarrar tres. El de fresa, frutas del bosque y chocolate.

Volví en poco tiempo, entré en la habitación con la bolsa, y la tiré en la cama (habiendo deshecho los monstruos y la cúpula de hielo).

Noah estaba rojo como un tomate.

{¿Será cómo el suyo?} se preguntaba.

-No es cómo el mío, además te he traído lubricante, no quiero que te desgarres- dije.

-Ah, está bien. ¿No había de tu tamaño?- preguntó curioso, muy curioso.

-Sí, pero no te imagino con ese tamaño.... Ya me entiendes- hablé desviando la mirada. ¿Que clase de pregunta fue esa?

Él ni siquiera miró la bolsa, se notaba desilusionado. Comenzó a lanzar flechas hacia arriba estando acostado, todas le caían encima pero no le dañaban ni dormían. Como la mayoría de personas, él era inmune a su don.

Me miró levemente.

{Si te lanzo una flecha para dormirte y así hacer el amor, ¿lo considerarías violación?} pensó.

Mi cara de espantado respondió a su duda.

-¡Era un pensamiento intrusivo! ¡Nunca te haría eso!- chilló nervioso al darse cuenta de que leí su mente.

-Está bien, todos tenemos pensamientos intrusivos- le calmé.

Nunca lo vi tan avergonzado y angustiado.

-Te dejo a solas si quieres, iré a preparar la cena- luego de decir aquello me despedí con la mano, para proceder a salir del cuarto.

Al preparar la cena podía escuchar sus pensamientos sobre el juguete, y sobre mí. Y de paso de lo que hacía.

{Mmm es grande, alomejor si utilizo el lubricante.... Hay tres, ¡frutos del bosque!}

Nunca me enteré de que le gustaran los frutos del bosque.

{Huele parecido a Ethan.... ¿Lo habrá hecho para ver si escogía su aroma?}

Hoy me acababa de enterar que mis feromonas olían a frutos del bosque. Noah olía a vainilla, así que estando en celo la casa desprendía un fuerte aroma a un pastel o helado de aquel sabor.

Cocinaba pescado del río, primero se lo daría al ojiazul cuando acabase de complacerse, así sabría si está envenenado o no, y sin riesgo. Como ya dije, no le afecta el veneno o mal estado y además nota cuando algo está envenenado/mal estado. En cambio a mí si me afecta, así que siempre dejaba que él probase la comida primero.

Por si te preguntas porque no le doy comida caducada, simple, es muy quejica en el sabor. Aunque no le haga daño, si le sabe mal.

{Mmmm con cuidado, Ethan....} gemía mi nombre para sus adentros, esto era demasiado.

¿Se imaginaba que me lo follaba? Pues parecía que sí. Entonces pensé en algo que él era capaz de hacer. Intenté alejar el pensamiento, no llegaría a tal extremo ¿verdad?

Entré al cuarto de sopetón. Mis sospechas eran ciertas, me veía a mí mismo gimiendo encima de Noah, el cuál estaba con el vibrador cerca del trasero sosteniéndolo con una mano.

El rubio hizo desaparecer la ilusión en un segundo. Yo estaba en shock.

-¡No es lo que parece!- chilló alarmado.

El ojiazul podía hacer ilusiones de cualquier cosa, pero estás no podían ser tocadas, ni agarrar cosas, ni tener olor. Aunque si podían hacer ruidos/hablar de lo que el portador deseara.

-Oye, entiendo que estés desesperado por sexo en el celo, pero por lo menos si haces una ilusión de alguien, que no sea yo- pedí.

-¿Prefieres que la haga de otro?- murmuró cabizbajo.

Vale, dicho así no me gustaba nada, no me imaginaba a otro alfa (aunque sea una ilusión) follando a Noah.

-Dame el vibrador, queda confiscado. Y te prohíbo hacer ilusiones por un tiempo- hablé serio.

-¿Y quién me dirá que me ama por las noches?- musitó.

Él hacía una ilusión mía para que le dijera que le ama. Yo eso lo sabía gracias a sus recuerdos. Aunque nunca pensé que llegaría al extremo de hacer una ilusión para autocomplacerse de forma sexual.

-Maldita sea, Noah. Quiérete un poco, no deberías ir detrás de alguien como yo- reñí.

-Pero te amo....

-Eso no importa, necesitas ser independiente, y si necesitases un alfa, necesitarías uno que tuviera dinero, poder, fuerza, y capaz de protegerte de este cruel mundo. ¡¿Por qué no lo entiendes?!- recriminé alterado.

-¡Somos un equipo! ¡Para de pensar en que tienes que protegernos a ambos, yo también puedo protegerte a tí! ¡Nos protegemos entre los dos! ¡Y en este mundo no importa el dinero que tengas, sigue habiendo peligro con o sin dinero!- me gritó enfadado.

Me quedé pensando en lo que dijo mientras me sentaba en el borde de la cama. Era cierto....

-Perdón, simplemente quiero creer que hay alguna forma de mantenerte totalmente a salvo, así que me agarro a la idea de que el dinero lo solucionaría todo- reconocí con la mirada baja.

El apocalipsis del poderDonde viven las historias. Descúbrelo ahora