Engaños

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Andábamos por la calle, estábamos demasiado absortos en nuestros pensamientos como para hablarnos. Hacía poco que a Noah se le fue el celo, y todo se enfrió un poco más, pero seguía siendo incómodo.

No me di cuenta de que había otra mente la cuál pasó muy rápido mi radio de 2 km.

Ya lo tenía en frente, y el rubio también. A unos 45 metros exactamente.

Dones: Velocidad y elasticidad. Eso explicaba porqué no lo intercepté antes, entre lo rápido que iba y lo distraído que estaba, fue imposible.

Al vernos no tardó en correr hacía nosotros, era un beta, intentaría matarnos. Congelé el suelo frente a mí, haciendo que no pudiera continuar el paso debido a sus pies congelados junto a la calle.

Intentó alargar las manos, pero las congelé antes de que llegara a tocar a Noah.

Era 100% seguro que ese tío era un beta, los alfas atacaban primero al alfa que estuviera al lado del omega. Sabemos que si el omega está marcado por el alfa contrario, solo quedaba la opción de matarlo. Así que al querer atacar primero a Noah, significaba que era un beta, pues estos creían que la solución al problema del apocalipsis era acabar con estos, a los alfas nos ignoraban si podían (solo nos atacaban si veían que poníamos resistencia a que asesinaran al omega o si les atacabamos primero debido al odio que les tenemos).

Si, odio a los betas con todo mi ser, son los principales creadores del problema, pues ellos empezaron matando a los omegas, y así continúan.

Antes del apocalipsis se creía que los alfas tenían el poder y control en la sociedad porque eran más fuertes y demás. Es mentira, los betas constan de la mitad de la población, así que los presidentes casi siempre han sido betas. Si hubieran habido presidentes alfas, nunca se hubiera aceptado el exterminio de los omegas, ni siquiera la esterilización obligada. Porque los alfas pueden ser creídos y demás, pero desde siempre han sabido que no aguantarían sin omegas. Me atrevería a decir que los betas no nos discriminaban porque nosotros si dábamos la cara y solíamos ser más fuertes, así que la tomaban con los omegas.

No contaban con que nos harían enfurecer aunque no nos matasen a nosotros.

{Necesito protegerla} aquel pensamiento no venía del beta ni de Noah.

Una alfa salió de un callejón, no tardó en mirarme amenazadoramente, pero se tranquilizó al ver al rubio a mi lado. Entonces salió una mujer embarazada también. Seguramente una omega.

Vió al beta congelado y se rió.

La alfa se acercó sabiendo que no era un peligro para ella ni para su compañera.

-¡Eh! Sé que ya tienes pareja, pero eso no hace que me fie de tí del todo- le grité para que detuviera su paso.

El ojiazul se escondía tras de mí, al igual que la omega se escondía tras la alfa. Temían que el alfa contrario fuera peligroso.

{Nunca estaría con un omega masculino y menos teniendo a Crystal embarazada} pensó la alfa rodando los ojos.

-¿Cuáles son tus dones?- interrogué.

-Demonio y huesos, ¿los tuyos?- preguntó.

Decía la verdad, se fiaba lo suficiente de mí.

-Cuatro elementos y pesadillas- le conté. No pensaba decirle lo de la telepatía.

La omega tenía los dones de cristal y arena.

-Buscamos refugio, todos los lugares al norte están plagados de betas militares, y diría que ambos los odiamos lo suficiente para cooperar en que no les pase nada a los omegas- explicó.

El apocalipsis del poderDonde viven las historias. Descúbrelo ahora