14 de marzo, el cumpleaños de Noah, y su segundo día de celo.
Llegó el día, Noah aún dormía, eran las 9 de la mañana.
Me duché y preparé, tenía que ser todo perfecto. Mis nervios eran más que aparentes.
Lo esperaba en la sala con una tarta. Salió del cuarto con una gran sonrisa y muy bien vestido.
Le canté feliz cumpleaños, y sopló las velas. Ahora sólo quedaba que abriera mi regalo.
Lo abría con felicidad, y aumentó 100 veces más cuándo vió que era.
Chillaba emocionado.
-¡Si, si quiero!- vociferó abrazándome.
Yo le regalé un anillo bonito, no sabía que le gustaran tanto los anillos.
Me pregunté a qué se refería con "Si, si quiero", aunque por su lenguaje no verbal, seguramente significaba que le gustaba el regalo.
Narra Noah
¡Me ha pedido matrimonio! Esto era un sueño.
Ethan y yo prometidos, era perfecto.
Lo besé repetidas veces en la mejilla, él se puso rojo.
-Este es el mejor día de mi vida- aseguré.
Narra Ethan
No sé que tenga ese anillo, pero intentaré conseguirle más en su próximo cumpleaños. Supongo que le gustaba porque era plata de la buena y estaba obsesionado con las joyas.
Por la noche se subió a mi pelvis mientras yo estaba acostado bocarriba.
{Es la noche de bodas.... Deberíamos hacerlo} pensó él.
¿Noche de bodas? Él y yo no estábamos casados, ¿a qué se refería?
-Quiero que sepas que me he guardado para el matrimonio.... Espero no seas muy brusco conmigo aunque te haya dicho muchas veces que podrías serlo- murmuró sonrojado.