Llevaba conociendo a Noah desde hacía un mes, él era el ser más hermoso del mundo, no me cansaría de pensarlo.
Fui a verlo el último día de clases (comenzaban las vacaciones de verano). Él iba a 4t de la ESO, yo iba en mi tercer año de universidad. A veces me pasaba a verlo cuando salía, su instituto y mi universidad estaban cerca. A diferencia de mí, él vivía lejos del instituto y universidad. Vivíamos lejos pero él tenía el don de espacio-tiempo, no era un problema vernos.
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Cuando lo vi alcé el brazo, no tardó en correr para abrazarme, él era muy amoroso.
-Estás muy lindo en el uniforme, una pena que no te vaya a ver más con el- le piropeé.
-Ya me has dicho muchas veces lo del uniforme, aunque igualmente gracias, me haces sentir bonito- sonreía avergonzado.
-Eres bonito, muy bonito- aseguré.
Él y yo nos fuimos al parque, me contó que había aprobado todas, algunas con mejor y otras con peor nota, pero aprobadas.
Lo felicité invitándolo a un helado, veía que no lo comía.
-¿No te gusta?- hablé extrañado, lo escogió él.
-Mi padre me dijo una vez que los alfas invitan a un helado al omega sólo por dos razones....- murmuró incómodo.
-¿Que razones?- pregunté curioso.
-Para drogar al omega y secuestrarlo o para ver cómo sería haciendo sexo oral- explicó.
-Ah, vaya mente más retorcida la de tu padre, pero si quieres me como yo el helado y te compro otra cosa- intenté solucionarlo.
No le compré el helado con esa intención, sólo quería hacerle un detalle.
-No, así está bien- aclaró rápidamente.
Él comenzó a comer el helado y yo hice igual.
{¿Te estás imaginando que te la chupo?} se interrogaba mirándome de reojo.
-La verdad sí- respondí cómo si nada. No podía evitarlo, él me metió la idea en la cabeza.
-¡Eres un pervertido, nunca haría eso!- chilló sonrojado.
-Has empezado tú, si no lo hubieras mencionado no lo hubiera pensado- me excusé.
En está época yo ya pensaba en Noah de otra forma, aunque tuviera 16 y yo 21. No podía evitarlo, estoy enamorado y es lindo, era imposible no imaginarlo de forma sexual, y más siendo él un omega y yo un alfa.
Obviamente no llegaba a más, no lo tocaba de manera indebida ni morboseaba.