capitulo 20

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Naruko observaba a Isamu desde el umbral de la puerta. Su hijo estaba en el jardín, jugando con sus pequeños hermanos, golpeando el suelo como si estuviera entrenando con una espada. Sus risas llenaban el aire, pero su corazón se encogió al notar la sombra de duda en sus ojos.

A su lado, Gaara permanecía en silencio. No tenía que decir nada; ella ya sabía lo que estaba pensando.

-Gaara,cariño... -susurró, tomando su mano con suavidad.

Él le devolvió la mirada, sus ojos jade reflejaban una inquietud que no había desaparecido con el tiempo. Y entonces, de manera inevitable, Naruko recordó aquella noche...

Era tarde. La luna iluminaba la habitación con su tenue resplandor. Naruko se acomodaba en su cama mientras Gaara observaba por la ventana, meditando sobre algo que parecía pesarle en el alma.

-Gaara, cariño, ¿qué es lo que te tiene tan pensativo? ¿Qué sucede, cielo? -preguntó, sentándose en la cama con las piernas cruzadas.

Él se giró hacia ella con una expresión inquieta.

-Hoy, cuando fuiste con los niños de compras... Sasuke estuvo aquí.

Naruko asintió lentamente, como si ya supiera lo que atormentaba a su esposo.

-Datte... vino por Isamu, ¿verdad? -preguntó, poniéndose de pie y acercándose a él.

Gaara tomó sus manos con firmeza, su pausa cargada de un sentimiento que no podía expresar del todo.

-Sí, lo hizo -admitió con voz baja-. Quiere acercarse. Quiere formar un lazo con él.

Naruko lo miró con dulzura y acarició su mejilla con ternura.

-¿Lo ves como algo malo, cariño? -su voz era suave, como si quisiera aliviar su angustia.

Gaara bajó la mirada, incapaz de responder. Finalmente, se dejó caer en sus brazos, escondiendo el rostro en su cuello.

-Es complicado lo que siento. La preocupación me consume, Naruko. Me preocupa nuestro hijo... me preocupa lo que esto pueda significar para él.

Naruko suspiró y acarició su cabello con ternura. Entendía perfectamente su miedo. Gaara siempre había sido alguien que valoraba la estabilidad y la paz, pero había heridas del pasado que aún dolían.

-Shh... está bien -susurró, besando su frente-. Sé que es difícil, pero confío en Isamu. Lo hemos criado con amor, para que él mismo decida quién quiere ser. Pase lo que pase, estaremos con él.

Gaara cerró los ojos y se permitió relajarse en su abrazo. En aquel silencio, solo el sonido de los árboles de Konoha llenaba la habitación.

-Isamu encontrará su propio camino -dijo con firmeza.

愛  | GaaraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora