Capítulo 14

5.3K 354 233
                                        

Aceptar lo inaceptable

Faella

Al entrar a mi casa saludo a mi perro, Gomita, quien ya esta mucho más grande con un fuerte abrazo. Andreas también lo saluda, para ahora irse hasta el segundo piso a dormir, sin antes saludar a mi mamá.

El viaje hasta acá fue horrible. Tyler y Andreas estuvieron cantando sus canciones de mierda todo el viaje, y además me tuve que sentar con Malkie. En otra situación me hubiera gustado, pero ahora estamos raras, y todo es incómodo.

—Hola, mamá —la saludo en alemán apenas entro a la cocina, en donde ella se encuentra viendo su celular.

—Hola, hija, ¿que tal te fue? —sonríe, dejando su celular de lado.

—Por donde empezar... —me siento al frente de ella—. Te tengo que contar unas cuantas cosas que pasaron.

—Adelante.

Si, yo tengo la costumbre de contarle absolutamente todo a mi mamá, hasta lo que no es normal que uno hable con sus progenitores.

Con mi mamá hemos tenido demasiada confianza siempre, cosa que es raro, según Andreas.

—Casi me bese con Malkie, luego estaba todo raro, se me declaró, apareció el ex novio de Andreas, no se si me gusta Malkie, y creo que voy a colapsar —hablo tan rápido, que apenas yo me entiendo.

—Dime todo eso de nuevo, pero más lento —pide, poniéndome atención.

—Que casi bese a Malkie, y lo hubiera hecho si Emma no hubiese interrumpido.

—¿Y tu querías? Digo, besarla.

—No se... tal vez si.

—Mmm, curioso.

—Luego todo se puso raro. En la noche, ella se me declaró, pero me dijo que no esperaba que yo la correspondiera, porque sabe que me gustan los hombres, pero...

—Ya no estas tan segura de eso.

—Exacto.

—Bien. ¿Crees que te gusta?

—No, o eso creía, pero... ¡no se! Es tan linda, tiene un físico increíble y me trata como a una princesa, pero... es idiota, también es una impulsiva, también creo que tiene TDAH, escribe raro y su pronunciación en alemán es horrible. ¡Ni siquiera se como es que la aprobaron en alemán!

—¿Es en serio, Faella?

—Si, el alemán es importante para mi. En esta casa solo se habla alemán —Giro los ojos—. No voy a estar con alguien que no pueda hablar bien mi primer idioma.

—¿Y lo de que escribe raro?

—Es que si, escribe raro. Su ortografía es horrible, y ni hablar de su letra. El otro día en su pieza leí uno de sus apuntes, y tenía como una frase escrita, y ni siquiera se entendía.

—Ay, Faella. Tu definitivamente eres hija de tu papá... —suelta una risa—. Y, ¿por que crees que tiene TDAH?

—No te hagas, tu también lo crees —me cruzo de brazos—. Es hiperactiva, impulsiva, no se concentraba nada en clases, tiene demasiada energía, tampoco se queda quieta y en cinco minutos me cambia el tema como unas veinte veces.

Un error terriblemente perfectoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora