¿Ackerman tiene sentimientos?
Faella
Malkie hace unos días mencionó una fiesta mega gay cuando estaba con Andreas, y obviamente él me va a obligar a ir, así que me estoy arreglando un poco. Nos advirtió qué era una de esas fiestas algo locas, así que si alguien nos ofrecía algo no lo aceptaríamos.
Según Malkie es una de esas fiestas donde van gente gay, así que Andreas quiso ir al segundo. Dijo que así podría conocer al amor de su vida, porque siempre hay chicas hetero, bisexuales y chicos homosexuales, entonces que es perfecto para el.
Yo solo acepte porque me obligaron, sino, hubiera dicho que no.
Ah, y porque menciono que la perra de Ackerman asistirá, y yo no planeo dejarla sola con esa puta barata.
—Bien, ¿que me pongo, Andreas? —le pregunto abriendo mi closet, con el ceño fruncido.
—Un top, que deje ver tu lindo abdomen.
—¡No! —grito, volteando a verlo.
—Pero si tu abdomen es precioso.
—Claro que no. Esta cicatriz. —me levanto la camiseta, para mostrarle la horrible marca que tengo ahí—. Es horrorosa.
—Todo es lindo a su manera. —Andreas sonríe—. Yo no creo que sea horrible.
—Si, lo es. —me cruzo de brazos—. Ningún top, jamás.
—Tenemos que trabajar la autoestima, querida. —Sonríe—. Deberías volver a terapia.
—¿Por mi alta autoestima? —bromeo, ganándome una mirada seria de su parte—. Si, lo sé.
—El otro día sufriste un ataque de pánico, lo cual no te pasaba desde hace años, Faella. No digo que esté mal, pero no es usual. —hace una pausa—. Eso no dice que hayas retrocedido, pero quiero que vayas para que seas más segura. Te pierdes muchas cosas por eso.
—Si, voy a considerar volver.
—Bien.
—¿Cómo le haces para poder ir por todos lados con ropa ajustada? —le pregunto, seriamente—. Yo no puedo verme ni siquiera al espejo con ese tipo de ropa sin llorar.
—Puedo porque no pienso en los demás. A mi me gusta como me veo, me gusta mi cuerpo, entonces, ¿qué más importa?
Me quedo analizando un poco sus palabras.
—Es que a ti te queda todo bien.
—Claro que no. —niega con la cabeza—. ¿Me has visto con un top? Me veo horrible, por eso no los ocupo.
—Además con tops te ves muy gay, no se te acercara ni una chica.
—Es verdad y la verdad es que me encantan las mujeres. Las tetas son algo mágico, ¿no crees? Tu sabes lo que es agarrar tetas, ¿o me equivoco? —bromea, con una sonrisa pícara.
—Déjame. —niego con la cabeza, con una sonrisa en la cara.
Andreas suelta una risa, parándose de mi cama para meterse a mi closet. Saca una camiseta de mangas apretada que nunca he ocupado y unos pantalones de tela, algo sueltos de color gris.
—Esto, querida. —me muestra la ropa—. Y si no te gustan tus brazos, o lo que sea que te acompleja, ¡te pones un poleron o una chaqueta!
—Pero, Andreas...
—¡Pero nada!
Me arrastra hasta el baño, para tirarme la ropa encima. Cierra la puerta, dejándome sola con el espejo. Suelto un suspiro, comenzando a quitar mi ropa, dándole la espalda al pedazo de cristal.
ESTÁS LEYENDO
Un error terriblemente perfecto
RomanceMalkie, una chica muy conocida en la escuela por ser una buena jugadora de básquet, es afectada por un error que ni siquiera ella provocó. Pero lo peor es que eso ha hecho que la molesten con Faella, una chica que ni siquiera sabia que existía. ¿Est...
