¿Joss tiene problema?
Faella
Cuando Malkie se va de mi casa, siento verdadero miedo. Mi mamá seguramente me va a dar una de esas charlas incómodas. Ay no.
—Faella Häuslerbeck Alcaraz. —mamá dice mi nombre completo—. Ven aquí, vamos a hablar.
Miro a papá, quien está cruzado de brazos y con el ceño muy fruncido, muy molesto. Definitivamente en esta ocasión no me va a ayudar.
—Mamá...
—Faella, no me hagas repetirlo. —Se cruza de brazos, con el ceño muy fruncido.
—Bien.
Camino hasta la cocina, en donde me siento en una de las sillas, tratando de no mirar a ninguno de los dos, quienes me miran fijamente.
—Mamá, tengo casi diecinueve. Tengo derecho a perder la virginidad, ¿sabes? —Hablo por fin, porque nadie parecía tener intenciones de hacerlo.
Tal vez mi comentario sonó más a la defensiva de lo que debería.
—Eso no está mal, Faella, pero, cuando estemos nosotros no. Por favor.
—Técnicamente no estaban, así que...
—No, hija, cuando realmente no estemos. No quiero entrar a tu pieza en la mañana y verte desnuda durmiendo arriba de la vecina —dice, bastante seria—. Por favor.
—Está bien, mamá, está bien.
—Bien —mamá gira la cabeza hasta papá—. ¿Quieres decir algo, cielo?
—Voy a hablar con esa chica a solas. Sino, no puedes estar con ella.
—Christian. —mamá frunce el ceño.
Papá mira mal a mamá, pero cuando ella le dedicó una mirada diez veces peor trata de mejorar un poco su cara, aunque solo parezca que hace una mueca de disgusto.
—Bien, si no hablo con ella a solas la voy a mirar feo. —se corrige, algo fastidiado.
Lo miró con desconfianza, sabiendo que solo quería asustar a Malkie para molestarla.
—Déjame preparar a Malkie mentalmente para eso. Hoy casi se cago encima.
—Es verdad, pobre chica. Parecía que le iba a dar un ataque de pánico. —mamá suelta una risa.
—¿A quién le iba a dar un ataque de pánico? —escucho la voz ronca de mi primo.
llega Andreas, bajando por las escaleras con una cara de muerto, las ojeras tan marcadas que parece mapache y con el pelo todo revuelto. Realmente no se puede ver peor.
Ayer si que se divirtió.
—A Malkie. —contesta mamá, con indiferencia.
—¿Por qué? —Andreas parece estar muy confundido.
—Porque estuvo aquí. —Mamá se encoge de hombros—. Se fue hace unos minutos.
—¿Por qué?
—Mírale el cuello a la santa qué tienes como primita y deducelo. —Papá gruñe, cruzándose de brazos.
Andreas se frota los ojos, para luego mirar mi cuello. Sus ojos se abren bien grandes, con sorpresa, pero después esa expresión se cambia por una de burla.
—Te dieron duro, eh... —Andreas levanta las cejas con una sonrisa.
—Y tú, ¿por qué te ves tan mal?
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Un error terriblemente perfecto
RomanceMalkie, una chica muy conocida en la escuela por ser una buena jugadora de básquet, es afectada por un error que ni siquiera ella provocó. Pero lo peor es que eso ha hecho que la molesten con Faella, una chica que ni siquiera sabia que existía. ¿Est...
