Capítulo 16

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Fiesta fuera de control

Malkie

Toda esta semana me centre en hacer ejercicio hasta no poder ni moverme del cansancio junto con mi hermano y mi papá.

Me descuide físicamente, y me salio un poco de panza, así que necesito que esa mierda se vaya. También estaba perdiendo fuerza, así que me puse a entrenar con aun más peso.

Ahora me duelen los músculos.

—Bien, ¿que me pongo? —Abby nos muestra dos jorts, uno de algodón y otro de jeans—. ¿Cual de los dos?

—Ese —Noah señala el de algodón—. Y ponte un top arriba, y unos boxers de marca, pa' presumir.

—Obvio, beba —se mete al baño con su ropa.

Abby nos obligó a mi y a Noah a ayudarla a elegir su puta ropa para la fiesta de hoy, a la cual no quiero asistir.

Tía Joss acepto a guardarnos el secreto con papá y mamá, quienes no estarán en casa hasta pasado mañana, así que no hay nada que la detenga.

—¿Que harás mañana? —Noah me pregunta, mirándome sin ganas.

—Deprimirme.

—¿Sigues sufriendo por esa chica? —pregunta, refiriéndose a Faella.

—Si, ¿y que? Por lo menos la mujer por la que sufro esta en el país y no en Francia —le saco la lengua.

La expresión de Noah cambia al instante, igual que cada vez que menciono a Hazel.

—Te odio con mi alma y cuerpo.

—Y me vale.

—No te vuelvo a contar nada, zorra.

Continuo separando mis rizos, para tener más volumen y que se vean más bonitos.

—¿Sigues teniendo sus fotos en tu celular, Noah? —pregunto, recordando que una vez me dijo que lloraba viendo esas fotos.

—Si, aunque borre todas las fotos que tenia de ella desnuda o los videos follando. No está bien tener esas cosas sin estar en una relación con ella, ¿no?

—Si, que bueno que las borraste. Por lo menos ahí piensas.

Noah parece hombre, porque suele hablar de forma muy vulgar de mujeres, lo primero que les ve son las tetas y en lo único que piensa es en sexo, pero nunca la he escuchado hablar así de esa tipa, jamás me ha dicho nada vulgar.

—Aunque quiero borrar las fotos que tengo con ella, porque las veo y me pongo a llorar.

—Ya paso más de un año, si, deberías borrarlas. Superala.

—Es que no puedo. No quiero dejarla ir al cien por ciento. De verdad quiero que vuelva.

Suelta un suspiro, para continuar hablando.

—Digo que la odio, pero si ella volviera hoy, mañana o hasta en diez años la perdonaría igualmente. Amo a esa chica y creo que jamás dejaré de hacerlo.

—¿Te arrepientes de haberte enamorado de ella?

—Ella fue lo mejor que me pasó en la vida, también lo peor, así que no sabría responderte.

—A veces me da miedo enamorarme y acabar igual de mal que tu —Confieso, mirándola—. Tipo, esa mina te dejo mal.

—Si, o sea había dejado la droga por ella. Eso fue el mayor acto de amor que he hecho y aun así se fue. Todas iguales.

Un error terriblemente perfectoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora