Capítulo 19

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Feliz no tan feliz navidad

Malkie

Faella:
Hola ;)
Como estas?
Que tal todo por tu casa?
(Recibido el 23 de noviembre)

Hola
Como estas?
Podemos hablar?
No me habías dicho que tu cumpleaños era el 23, tonta
Feliz cumpleaños Malk
Ya 19 años, eh
(Recibido el 29 de noviembre)

Hola
Como te fue en la PAES?
A mi me fue bien creo, pero podría haber sido mejor
(Recibido el 6 de diciembre)

Hola Malkie
Podemos hablar? Necesitamos hablar. Es urgente.
Deja de ignorarme. Que he hecho mal?
MALKIE
Para de hacer lo que sea que estés haciendo
(Recibido el 17 de diciembre)

Malkie, se que lees los mensajes
Respondeme
(Recibido el 21 de diciembre)

Ah, bueno. No te hablo más.
(Recibido el 22 de diciembre)

Suelto un suspiro al terminar de leer el chat con Faella.

Ignorarla un mes entero es la peor decisión que he tomado en toda mi puta vida, porque ya no aguanto, quiero verla.

El veintitrés de noviembre me mando el primer mensaje luego de la fiesta. Justo el día de mi cumpleaños y el de Abby.

Ese día no hice nada más que estar encerrada en mi pieza llorando —por una razón que desconozco aun—, aunque creo que se debió a que me llegó la regla y andaba sensible.

Abby, Nika y Joss trataron de animarme, pero no lo consiguieron.

Lo pase horrible, porque la única persona con la que quería pasarlo seguramente me odia. Me folle a Noah frente a sus ojos, ¿como no va a odiarme?

Además la llego ignorandola un mes entero. Me odia definitivamente.

Pensar en eso me dan más ganas de llorar.

Miro a mi hermana, Kiara, quien esta tratando de ponerle una ropa navideña al perro de Nika, mientras yo lo sostengo.

Las dos estamos afuera en el patio, aunque no en la playa, en el patio delantero.

—Puta, quédate quieto, perro culiao —Kiara trata de meter a la bola de pelos a un trajesito, pero como esta gordo es difícil.

—Hola.

Subo mi vista, y veo a un chico alto, de pelo castaño ondulado, con una piel perfectamente dorada y unos ojos cafes claros. ¿Y este de donde salio?

Volteo a ver a Kiara, quien esta con la boca entreabierta viéndolo de arriba a abajo como si fuera lo mejor del mundo.

—Hola —sonrío—. ¿Necesitas algo?

—Em... si, ¿esta Abby?

—Depende, ¿de parte de quien?

—De Mateo Sinclair. ¿Esta aquí?

Ah, es el chico que dijo que era su novio.

—Si, esta adentro —digo, señalando la puerta. Me levanto del suelo, para pararme a su lado y mirarlo con la peor cara qué tengo.

Mierda, es alto.

—Te llevo.

Para vigilar que no robe nada.

—Gracias.

Caminamos hasta adentro, en donde esta tía Joss y Abby armando el árbol.

Si, armamos el árbol un día antes de navidad, ¿y que?

Un error terriblemente perfectoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora