Capítulo 22

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"Estaba paralizada con mucho miedo y no me podía mover"

Faella

Abro los ojos lentamente, sintiéndo la pesadez de mis párpados. Quiero seguir durmiendo, pero los ruidos de mi papá en el baño, tosiendo y dando pasos fuertes me despiertan, como todos los días.

Me volteo lentamente, sintiendo dolor en todo mi cuerpo, de pies a cabeza y un montón de cansancio. Me detengo de golpe al ver otro cuerpo acostado a mi lado. Claro, Malkie esta aquí.

Ella duerme tranquilamente, totalmente desnuda y con las sábanas tapándole hasta las caderas. Hay algunos rizos rebeldes en su cara, también tiene bastantes marcas en su pecho y cuello.

¿Yo hice eso? Realmente ayer era otra persona.

Trato de no mirarle mucho las tetas, aunque la tentación es grande.

Escucho a mi papá toser nuevamente en el baño. Espera. ¡Mi papá está aquí! Y como no, mi mamá también.

Ay, no. Cague.

Si se enteran me van a dar una de esas charlas incómodas sobre sexo. Necesito sacarla de aquí sin que Andreas, ni mamá ni papá se enteren.

Ay, no.

—Malkie... —la muevo un poco con delicadeza—. Despierta.

—Mmm... —se queja, abriendo los ojos lentamente.

Se restriega sus ojos con su mano, antes de verme bien. Me mira de arriba a abajo, para luego sonreír.

—Que lindo despertar y que lo primero que veas sea esto. —Mira mi torso, el cual esta totalmente desnudo.

Me tapo al instante, sintiendo mi cara arder con fuerzas. Malkie se ríe levemente, para luego bostezar y taparse con las sábanas hasta la cabeza.

—Tengo sueño, porque te recuerdo que anoche no dormimos mucho que digamos, cariño. —murmura, dándome la espalda.

—Ya se, ya se. —susurro avergonzada—. Pero, Malk, están mis papás en la casa... si te ven van a pensar que estuvimos follando.

—Pero eso hicimos, ¿o no?

—¡Si, pero tampoco tienen que saberlo! —exclamo bajito.

—Podemos inventarnos algo, tranquila. —se da la vuelta, para regalarme una de sus hermosas sonrisas.

Malkie se acerca más a mi, para abrazarme por la cintura por debajo de las sábanas, pegando su cabeza a mi pecho. Cierra los ojos, no sin antes darme un beso ahí.

—Mmm... eres preciosa. —murmura, con notable sueño.

—Tu igual, Malkie. Me encantas.

Hundo mi mano en sus rizos, jugando así con ellos. Su pelo está algo alborotado, porque ayer se lo agarre bastante, para ser sincera. Aunque sus rizos siguen teniendo forma.

—Me gusta tu pelo. —digo, haciéndole cariñitos.

—Eres una de las pocas personas que no me dice que me lo planche... me gustas más por eso.

Un error terriblemente perfectoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora