El día que una parte de Malkie murió
Malkie
Hoy va a ser un gran día. Quitando que desperté en la cama de mi hermano menor, Nika, con su perro durmiendo encima mío y con su codo en una de mis costillas, este día pinta a ser muy bueno.
El perro se mueve encima mio, haciendo que me duela el abdomen como nunca, para luego abrir su hocico en mi cara.
El aliento del perro hace que haga una mueca y me urja levantarme de la cama, aunque realmente no puedo, porque la bola de pelos pesa un montón.
—Ey, Malkie. —Kiara entra a la habitación, con la mirada fija en su celular, haciendo que Nika comience a despertar—. Tengo hambre.
—¿Y qué me importa? —le contesto mirando al perro, el cual no tiene cara de querer bajarse—. Dile a Abby.
—¿A Abby? —me mira como si estuviera diciendo la cosa más ridícula del mundo—. No sabe ni siquiera hacer café. Es prácticamente una inútil.
—Es verdad, es una inútil. —Nika dice adormilado, restregando sus ojos—. Yo igual tengo hambre. ¿Haces panqueques? Por favor...
—¡Qué buena idea, Nika! —mi hermana exclama feliz, para luego volver a mirar su celular—. Haznos panqueques, Malkie.
—No soy tu esclava. Mínimo pídemelo de buena forma.
—Hazme panqueques o le voy a decir a papá que eres lesbiana. —dice con su cara de mocosa insoportable.
—Eso no es muy amable de tu parte, Kiara... —digo acariciando al perro.
—Pobre, Malkie, también tiene sentimientos. —Nika me acaricia las mejillas con sus manos pegajosas—. Pídelo con amor.
—Exacto. —asiento con la cabeza.
—Son insoportables. —Kiara se cruza de brazos—. Hazme comida, por favor. Y que sea rápido. Voy a salir con mis amigas.
Dice y se va.
—Es lo más amable que le he escuchado decir. —opina Nika, bajándose de la cama—. Ven, Perro.
El perro se baja de encima mío, para irse detrás de Nika.
Finalmente puedo respirar.
Me levanto junto a él, para luego verme en el espejo. Me veo increíblemente mal. Tengo el pelo bastante esponjado y deforme.
Me coloco mis lentes, antes de salir de la habitación de mi hermano e ir a la cocina, en donde me encuentro con Abby y Kiara mirando sus celulares. Kiara está chateando con alguna de sus amigas, seguro, y Abby está jugando un videojuego bastante concentrada.
Abby se ve bastante bien, ya que se hizo unas rastas. La verdad es que no creía que le fueran a quedar tan bien, pero realmente nos sorprendió. Va bastante con su estilo. Aunque ahora está recién levantada, sin maquillaje, con sus lentes y con un pijama del Rayo Mcqueen.
En cambio Kiara se ve increíble. Está maquillada y con sus ondas bien definidas.
—Hola, Abby. —saludo a mi hermana, dándole un gran abrazo y tapándole los ojos, para que pierda en su juego.
—¡Malkie, voy a perder! —se queja quitándome de encima de ella.
—¿Prefieres a tu jueguito de mierda antes que a tu hermanita favorita? —me hago la ofendida, para volver a abrazarla, solo que esta vez sin taparle la visión.
ESTÁS LEYENDO
Un error terriblemente perfecto
RomanceMalkie, una chica muy conocida en la escuela por ser una buena jugadora de básquet, es afectada por un error que ni siquiera ella provocó. Pero lo peor es que eso ha hecho que la molesten con Faella, una chica que ni siquiera sabia que existía. ¿Est...
