4. OJOS NEGROS.

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Fuimos a la misma discoteca de anoche, e hicimos exactamente lo mismo, pero con Kelsey.

Estuvimos bailando hasta que decidimos ir a la barra a por algo de beber.

- Hola - un chico rubio se acercó a nosotras - ¿te apetece bailar?,- se dirigió a Jesica.

- Si, pero primero quiero beber - el barman trajo nos puso las bebidas, y Jess y el rubio fueron a bailar.

- Una menos - le dije a Kelsey, que cuando me giré estaba besando a un moreno con muy buen aspecto - dos menos.

Cogí la bebida y me senté en uno de los taburetes de la barra.

- Hola princesa - dijo un chico pelinegro que me parecía muy conocido.

- Hola - le conteste.

- ¿No me recuerdas? soy Kian.

- ¿El de esta mañana?

- Si... te perdono el que me hayas hecho saltar por la ventana si vamos a bailar.

- Vale, y saltaste porque querías, había un árbol que podías utilizar perfectamente.

- Lo que digas...

- Una pregunta - no espere a que contestara - ¿cuando quedamos? Mi amiga dice que no viniste a casa conmigo, y mis hermanos no te oyeron.

- ¿No recuerdas? - negué con la cabeza - entré por la ventana, también te lo perdono.

- Vale - dije no muy convencida - mejor vamos a bailar.

Estuvimos bailando bastante tiempo, hasta que Kelsey me vino a buscar porque Jesica estaba muy borracha y los tíos le metían mano.

- Adiós - besé la mejilla de Kian y nos fuimos.

Subimos al primer taxi que vimos.

- Chicas no estoy tan borracha.

- Haznos caso, lo estás.

- Que no - se puso a llorar -¿por qué no me puedo quedar?

- Porque estás borracha - rodé los ojos y miré por el espejo retrovisor (algo que hago normalmente) - mierda calla ya - volví a mirar, y puedo jurar por todos los huesos de mi cuerpo, por mi madre y por mi padre, que el taxista tenía los ojos negros.

Joder.

Joder.

Joder.

No solo tenía las pupilas negras, que sería lo normal, sino que tenia todo el ojo negro.

El taxista me pilló mirándome y sonrió.

Luego de eso solo recuerdo un giro brusco y un choque.

*****

Despierto en una habitación blanca con máquinas a ambos lados de la cama conectadas a mi mediante tubos.

Me dolía todo, así que no me moví.

- Mamá. Papá. - los llamé. Rápidamente llegaron a mi lado - ¿que ha pasado?

- Un accidente.

- ¿Como?

- El taxista que os llevaba perdió el control del coche y chocasteis contra un árbol, el único muerto es el.

- ¿Jess y Kelsey están bien?

- Si, Jess tiene la pierna rota, y Kelsey un golpe en la cabeza.

- Hola Ashley - dijo un médico entrando - ¿cómo te encuentras?

- Adolorida pero bien - miró unas hojas.

- Aquí pone que tienes un par de costillas rotas, y un golpe en la cabeza... ¿te duele algo mas?

- Todo mas o menos.

- Si no os importa - se dirigió a mis padres - me gustaría revisar que todo está en orden.

- Vale, volveremos a verte en un rato - salieron por la puerta.

Vi otra vez ese reflejo negro en los ojos del doctor.

- Estoy bien, no se preocupe - dije asustada.

- Será solo una pequeña revisión, no te asustes.




Bailando con el diabloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora