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Spreen despertó; desorientado, empapado en lágrimas y sin saber dónde estaba

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Spreen despertó; desorientado, empapado en lágrimas y sin saber dónde estaba. No recordaba el cómo llego nuevamente a casa de sus padres, ni en qué momento empezó a llorar aun dormido, y mucho menos sabia porque dormía en el sobre el césped del patio de atrás.

Pero le importo poco, tan solo estiro su camisa para abrigarse y se recostó sobre el césped algo húmedo por la lluvia, porque si, estaba lloviendo, muy poco para enfermarlo, pero lo suficiente para molestarlo. Saco su celular, eran las 4 am.

Suspiro amargado sabiendo que no podría volver a dormir, aunque, a decir verdad, lo prefería. La razón por la que había despertado era causa de una pesadilla, que para este punto ya eran rutina.

Dormir se volvía un mártir, se iba a dormir pensando que ese fue un día más sin saber nada de Roier, dormía con culpa, pues mientras el dormía quien sabe por qué torturas pasaba su novio.

"Su novio", pensó. Le dio un mal sabor de boca, hasta hace unas semanas no podía ni darle un nombre a su relación. Spreen se castigaba, se torturaba pensando: ¿porque tuvo que pasar todo esto para que el al fin tuviera el valor para amarlo?, y ahora que tanto lo ama, no lo tiene.

Hizo una mueca de asco, tal vez todo esto era plan del mismo Juan para torturarlo aún más. Tal vez era la forma que tenía Drako de castigarlo. Tal vez incluso fue idea de los dioses, a quienes nunca fue devoto y ahora se vengaban.

Spreen los culpaba a todos; a sus padres, a su ex, a Drako, a los dioses. A todos, menos a Roier. Spreen no podía culpar a Roier, no importaba lo molesto y enajenado que estuviera, Spreen sabía que Roier no tenía la culpa.

Además, Roier nunca lo culparía a él, ¿verdad?

Todo era culpa de los demás.

—Maldito Juan, maldito Drako, malditos dioses, hijos de pu-...

Un trueno lo interrumpió y lo asusto, no sabía en qué momento se anunció la tormenta, el cielo se ennegreció al momento en que alzo la mirada, era como si esto él lo hubiera invocado, como si lo estuvieran escuchando...y a Spreen no le gustan las amenazas.

—¡¿Qué?! ¿Les enoja que los culpe de esto? –Se levantó del césped gritando. — Todo por un estúpido deseo. –Murmuro. —¡ES UNA ESTUPIDEZ! ¡¿Ustedes me culpan a mí?! ¡Pues sepan que yo los culpo a ustedes!

Mas truenos se escucharon, pero el cielo nunca se ilumino, el cielo era negro y vacío, sin estrellas que algo iluminaran; era una advertencia.

—¡SI USTEDES NO LO HUEBIERAN MATADO, NADA DE ESTO HUBIERA PASADO!

Y a Spreen no le importan las advertencias, así vengan de los mismísimos dioses de todo. Es más, busco su propia hacha para amenazarlos, pero esta fue partida a la mitad por un rayo que parecía leer sus intenciones.

—¡Váyanse a la re mierda, hijos de re mil re putas! ¡Esto es su culpa! –Se le quebró la voz. —No necesitaban un elegido, no necesitaban un nuevo dios, NO TENIAN QUE MATARLO –Sollozo. —¿Qué no ven que me lo arrebataron?

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⏰ Última actualización: Nov 18, 2024 ⏰

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