CAPÍTULO 22 - Barcelona

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Monterrey - México

Intentó dormir. Intentó de nuevo. Y de nuevo. Y de nuevo.

De alguna manera los pensamientos dentro de su cabeza eran diez veces más ruidosos en ese instante de lo que habían sido los últimos días. Al parecer eso solamente sucedía al estar cerca de Lauren.

Miró a su derecha. La ventanilla del avión le permitía observar la cobija de nubes por la que navegaban, fundida en la oscuridad de la noche. Miró a su izquierda. Lauren dormía con los audífonos puestos, la cabeza tirada hacia atrás en su collarín y las manos entrelazadas sobre su estómago. La gorra verde que había combinado con su sudadera apenas le cubría parcialmente los ojos; dejando a la vista las largas y espesas pestañas negras que descansaban sin cuidado en la pálida piel de su rostro. Se permitió a sí misma recorrerla con la mirada. La mandíbula definida, la nariz recta pero angosta, sus carnosos labios rosados que contrastaban casi de manera perfecta con su palidez natural. Su pecho subía y bajaba con tranquilidad.

Samantha desvió la mirada cuando los juegos pirotécnicos dentro de su estómago cobraron más fuerza que de costumbre. Miró a la ventana de nuevo, suspirando. Le habría gustado darle sentido a todas las cosas que burbujeaban en su cabeza, pero evadirlas siempre fue su defensa.

¿Qué estaba pasando con ella? ¿Qué estaba haciendo?

Una parte de sí misma pensó que mantenerse cerca de Gael le anclaría los pies a la tierra e impediría que su intento con Lauren la lastimara tanto. Pero parecía que las cosas no estaban saliendo de la manera que había pensado. Cada día que pasaba se le hacía más fácil acostumbrarse a ella. Y empezó a cuestionarse si en verdad sería tan malo acostumbrarse a una nueva forma de amor. Una que no le dejara moretones cada vez que no estaban de acuerdo en algo. Una que no la hiciera sentir que pedir ser una prioridad era egoísmo. 

Miró su celular. La última notificación era un mensaje de Gael que había llegado poco antes de que despegaran. 

Gael 12:07 am 

No te preocupes, estaré ahí mañana en la noche. Te aviso en cuanto aborde. 


Leyó el mensaje más de una vez, sintiéndose estúpida. No quería a Gael ahí. Quería recorrer Barcelona con Lauren, comer todo lo que se encontraran y sentir que tenían todo el tiempo del mundo. No quería a Gael ahí, ni de esa ni de ninguna otra manera. 

Bloqueó el celular de nuevo y miró a Lauren. Agradeció internamente que la idea de ser parte de su equipo aún estuviera en pie y que hubiera aceptado viajar con ella, porque eso la había hecho darse cuenta de que estaba dispuesta a arriesgarse de nuevo si eso significaba sentirse de esa manera a su lado por siempre. Había tomado una decisión.

Con eso en mente, recostó la cabeza contra el hombro de Lauren, escuchándola bostezar y posteriormente moverse para sujetar su mano, y fue entonces cuando pudo dormir. 

Después de aterrizar en España, la multitud dentro del aeropuerto había sido una completa locura. Habían personas por montones esperando fuera de la zona de desembarque, llamándolas, pidiendo fotografías o siquiera un saludo. Nadie pasaba la cinta, pero tras ella, parecía una marea peligrosa de gente. Ambas se acercaron para tomar los celulares de las personas que estiraban sus brazos suplicando por una foto. Sonrieron tras los lentes de sol, abrazaron a tanta gente como pudieron, firmaron camisetas y mandaron saludos hasta que su equipo les indicó que era momento de irse. Abordaron la camioneta e hicieron su camino. Al llegar al hotel, Lauren preguntó por su hermana en recepción, en la cual le hicieron saber que aún no había llegado, y subió a su habitación.

Fachada | Rivers GGDonde viven las historias. Descúbrelo ahora