CAPÍTULO 23 - Y al final, siempre viene la verdad

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Barcelona - España

—Me alegra de sobremanera presentaros a mi última invitada, quien además vino acompañada— anunció Piqué al foro a través de su micrófono. Los reflectores de la sala de conferencias estaban estrictamente dirigidos al escenario, en donde diez de los más reconocidos streamers del momento aguardaban sentados en sus sillas mientras terminaban las presentaciones —. Ella viene directamente desde México, con cerca de dos años de trayectoria y una comunidad sorprendentemente activa, me complace anunciar a... Rivers— esta subió al escenario siendo vitoreada por el público presente. Agitó la mano y recibió el abrazo de Piqué antes de que uno de los asistentes le indicara su lugar junto a Ibai. Una sonrisa ancha se había abierto espacio en su rostro, sentía la emoción a flor de piel pese a que el evento apenas estaba iniciando —. Por supuesto, no podemos dejar fuera a su extraordinaria acompañante y novia; Lauren Castilla— Lauren subió también, recibiendo de buena manera el saludo de Piqué, bajo el recibimiento cálido de la audiencia, antes de tomar el asiento junto a la rubia.

Después de otra ronda de aplausos, Piqué explicó que la ausencia de uno de los presidentes se debía a que de último momento había surgido un inconveniente por el que ya no podría formar parte del proyecto. A pesar de las insistentes preguntas de la prensa que cuestionaban la identidad de dicho miembro, Piqué se rehusó a revelar nombres, aclarando que pronto sustituirían al presidente faltante.

De esa manera, se comenzó la firma de contratos. Bajo las decenas de flashes que eran constantemente disparados en su dirección, uno a uno fueron tomando su turno para su respectiva firma, mostrando la banda de presidente que se les era otorgada al concluir, para una ronda de fotografías con Piqué.

—¿Estás bien?— preguntó Lauren al ver que Rivers subía y bajaba la pierna con insistencia. Esta, al percatarse, detuvo el movimiento, asintiendo.

—Me estoy cagando de nervios— admitió en voz baja, consiguiendo que su voz fuera cubierta por la bulla de su alrededor, y mostró sus palmas, las cuales estaban cubiertas por una fina capa de sudor que brillaba bajo la agobiante luz de los reflectores.

—Respira, ya lo tienes logrado— respondió Lauren en el mismo tono, tomando sus manos para tranquilizarla. Rivers respiró profundo y asintió, desviando la mirada cuando el contacto visual amenazó con prolongarse demasiado. No quería arriesgarse a que por culpa de los nervios y el sudor, el maquillaje que cubría la marca púrpura bajo su ojo comenzara a desvanecerse. No quería arriesgarse a que Lauren lo notara.

Una vez fue su turno, Rivers se puso en pie pintando una amplia sonrisa al momento de llegar hasta Piqué. Este le estrechó la mano, dándole oficialmente la bienvenida y permitiéndole leer el contrato. De nuevo, una docena entera de flashes salieron en su dirección, la poca audiencia que había sido permitida en el foro, vitoreaba el nombre de Rivers una vez levantó el contrato y mostró la banda de tela negra en la que había sido bordado el emblema de la Kings League con hilos dorados. A uno de los costados, podía leerse "Rivers".

Durante un instante, la luz de una de las cámaras la cegó, y fue en el momento en que el flash desapareció que pudo reconocer la figura sentada en la última fila de la audiencia. Dentro de su torso, sintió el estómago caerle a los pies, y su sonrisa comenzó a desvanecerse. Gael ocupaba uno de los lugares en la audiencia, con la mirada puesta en ella y los brazos cruzados. Fue como si sus oídos se desconectaran del mundo exterior, cerrándose a lo que sucedía a su alrededor. Apenas consciente de lo que pasaba, volvió a su lugar junto a Lauren.

Luego de que se finalizara con los contratos, Piqué dio una serie de instrucciones, las cuales les hacían saber que tenían un límite de tiempo para decidirse por el nombre y el escudo de su equipo. Al llegar la fecha, se llevaría acabo un evento en uno de los edificios principales de Barcelona, en donde se transmitiría en vivo y se revelarían los equipos. A pesar de sus intentos por poner atención, Rivers solamente era capaz de concentrarse en el vacío que se había instalado al fondo de su estómago.

Fachada | Rivers GGDonde viven las historias. Descúbrelo ahora