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|Cap. 064|

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—El príncipe alpaquita sigue sin aparecer— YoonGi soltó un suspiro —¿En dónde se habrá metido?

—No tengo la menor idea...— Hoseok le entregó una mandarina —no has comido nada, estás muy preocupado por él.

—Es que es tan pequeño y adorable como un cachorro que me preocupa que algo le haya pasado o que alguien se haya aprovechado de su estado para hacerle algo.

—Si, no puedo imaginarme como debe estar SeokJin, Jimin es realmente es su cachorro.

—Espero que este bien y solamente se haya dormido con alguno de sus amigos.

—No lo sé, Jimin les tiene miedo a los puentes y para llegar a la ciudad donde viven sus amigos se debe pasar por uno.

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Ji-ho no sabía que hacer, Jimin se había despertado desde temprano y fue revisar su cocina encontrando sus galletas "especiales" y cuando lo vio ya se había comido la mitad de una galleta, se la arrebató diciéndole que estaban en mal estado y que ya las iba a tirar, pero ahora el príncipe estaba tirado en el suelo riéndose solo.

—Ji-Ji— lo llamó por aquel mote cariñoso que le había puesto.

—¿Si, Jimin?

—¿A dónde va nuestra ropa cuando nos transformamos en nuestra forma animal? — preguntó alzando sus manos y observando detenidamente estás.

—No lo sé...— ahora también le estaba generando dudas existenciales y otra vez comenzaron las risas —¿Por qué te ríes?

—José me contó un chiste.

—¿¡Y quién es José!?

—¡No me grites! — las lágrimas comenzaron a salir, se levantó del suelo y corrió al baño para encerrarse.

—¡Jimin! — corrió detrás de él.

No sabía que hacer, si regresaba a Jimin a su casa en ese estado se metería en problemas por tener drogas cuando era un guardia y no tenía el permiso de portar aquellas sustancias, no eran completamente ilegales y conseguir el permiso era muy fácil pero estando en servicio estaba prohibido consumirla ya que debía estar en todos sus sentidos.

Jimin había consumido sólo media galleta y había tardado en hacer efecto una hora en lo que trato de hacerlo vomitar, pero le era imposible y no sabía que consecuencias habría porque el menor nunca en su vida había consumido y él solamente comía un cuarto de galleta porque con eso tenía suficiente, el efecto podría durar de tres a cuatro horas y en ese tiempo no podía dejarlo solo por miedo a que entrara en pánico e hiciera algo.

—¡Ggukie! — lo escucho gritar.

—¿Qué sucede?

—¿Dónde estoy? — pregunto muy preocupado.

—En el baño.

—¿Y cómo salgo? — suspiro e intento girar la perilla, pero Jimin había puesto el seguro.

—Quita el seguro.

—¿Cuál seguro?

—¡El de la puerta! — gritó e intento mover la perilla para que Jimin le pusiera atención.

—¡Quiero ir con Ggukie!

—Te llevaré si abres la- — se quedó callado al escuchar un fuerte golpe —¿Jimin? — no recibió respuesta —¡Jimin abre la puerta, esto no es divertido! — siguió intentando girar la perilla a la fuerza hasta que se rindió y comenzó a patear para romperla.

Dragón EnamoradoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora