La atmósfera era tensa, casi sofocante. Rhya observaba fijamente a Mereoleona, quien seguía inconsciente de pie, una muestra impresionante de su tenacidad, pero también un recordatorio de que estaba al borde de su límite. Rill, Fragill y Pudin intercambiaban miradas inquietas, claramente dudando sobre el siguiente paso.
Rhya, sin embargo, no mostraba compasión ni vacilación. Dio un paso adelante, levantando una espada de luz que comenzó a brillar intensamente mientras apuntaba directamente al corazón de Mereoleona.
Rhya: Los nobles como tú... siempre han mirado por encima del hombro a los demás, pisoteándonos. Ahora, experimentarás el mismo destino que nosotros sufrimos... la muerte es tu castigo.
Con un movimiento decidido, lanzó la espada de luz directamente hacia Mereoleona.
El tiempo pareció detenerse, y el ataque se acercaba a su objetivo cuando, de repente, un destello metálico se interpuso. El sonido de acero chocando contra magia resonó, y la espada de luz fue desviada violentamente hacia una roca cercana, destruyéndola en mil pedazos.
Rhya: ¿Quién se atreve...? -sorprendido
De las sombras, Kai emergió, empuñando dos espadas, una en cada mano. Su postura era firme, y sus ojos ardían con una determinación inquebrantable mientras se colocaba entre Mereoleona y Rhya.
Kai: Mientras yo esté aquí, Mereoleona no morirá. Si quieres enfrentarte a alguien, enfréntame a mí.
El aire a su alrededor parecía cargado de energía, y el simple acto de pararse ahí irradiaba confianza y desafío. Rhya entrecerró los ojos, evaluando al nuevo adversario.
Justo en ese momento, de uno de los agujeros en la pared destrozada, surgieron más figuras. Kairi, Asta y Zora entraron en la escena, con expresiones serias y listos para la batalla. Asta llevaba su espada antimagia en alto, mientras Zora se ajustaba su máscara con una sonrisa sarcástica.
Asta: ¡No vamos a dejar que toquen a Mereoleona! ¡Esto termina aquí!
Kairi, con su semblante tranquilo pero enfocado, extendió su grimorio, listo para usar su magia de apoyo.
Zora: Vaya, vaya, parece que las ratas salieron de su agujero. -burlón- ¿De verdad crees que vas a ganar contra nosotros? Qué patético.
El equilibrio de poder había cambiado drásticamente. Rhya retrocedió un paso, mirando a los nuevos oponentes con cautela. Sus compañeros elfos, Rill, Fragill y Pudin, también se pusieron en guardia, sabiendo que la batalla acababa de volverse mucho más complicada.
Kai: Esto no es una lucha por venganza -mirando a Rhya- Es una lucha por proteger lo que es importante. Si aún tienes algo de honor, pelea conmigo.
La tensión aumentó, y ambos bandos se prepararon para un enfrentamiento que prometía ser aún más feroz que el anterior. El destino de Mereoleona y la batalla en la base del Ojo de la Noche Blanca estaban ahora en juego.
El ambiente se volvió aún más caótico cuando Rill levantó su grimorio y canalizó su magia. Con movimientos rápidos y precisos de su pincel mágico, dibujó un par de serpientes colosales que tomaron vida de inmediato. Las criaturas, hechas de una mezcla de pintura y magia, se lanzaron hacia el grupo de caballeros mágicos con una velocidad aterradora.
Rill: ¡Serpientes del arte! ¡Aplasten todo a su paso!
Las serpientes se movían con una agilidad antinatural, dejando rastros de color brillante tras de sí mientras perseguían al grupo. Kai, sin perder tiempo, gritó con firmeza.
Kai: ¡Prepárense! No podemos dejarnos vencer por esto.
Alzó su espada envuelta en llamas oscuras y canalizó su magia.
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El joven de las llamas nocturnas
FanfictionKai un chico que vive en la aldea de Hage una aldea lejos de el reino, él quiere ser el mejor caballero mágico para superar ha aquella persona que lo amó toda su vida, hasta que esta persona falleció; ese era su hermano mayor. Queriendo honrar la me...
