¡El Contraataque de los Elfos! La Batalla por el Reino del Trébol

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La base del Amanecer Dorado se encontraba envuelta en un silencio inquietante. El lugar que normalmente irradiaba elegancia y prestigio ahora transmitía una sensación completamente distinta, pesada y opresiva. Restos de mana flotaban en el aire como pequeñas partículas luminosas mientras varias marcas élficas brillaban débilmente sobre las paredes destruidas por los enfrentamientos anteriores.

En la gran entrada de la base se encontraba Langris, aunque la presencia que dominaba su cuerpo era claramente otra. Sus ojos habían perdido la expresión arrogante y explosiva que normalmente tenía, reemplazándola por una calma fría y antigua. Las marcas oscuras alrededor de su rostro resaltaban aún más bajo la tenue luz del lugar mientras el viento movía lentamente su túnica.

Detrás de él, varios miembros del Amanecer Dorado permanecían de pie en completo silencio.

Todos tenían las marcas de reencarnación.

Todos estaban siendo controlados por los elfos.

El ambiente estaba cargado de un enorme poder mágico que hacía vibrar el suelo bajo sus pies. Algunos liberaban mana de manera inconsciente, provocando pequeñas distorsiones en el aire a su alrededor.

Langris observó hacia el frente con tranquilidad antes de hablar.

Langris: Ya es momento.

A su lado, otro de los elfos reencarnados levantó ligeramente la mirada.

Elfo: ¿Iremos directamente al Reino del Trébol?

Langris asintió lentamente.

Langris: Sí.

Su expresión se endureció apenas un poco.

Langris: Es hora de demostrarles a los humanos de lo que realmente somos capaces.

El mana espacial comenzó a distorsionarse alrededor de su cuerpo mientras varios portales aparecían y desaparecían por breves instantes detrás de él.

Los demás elfos comenzaron a liberar su magia al mismo tiempo.

Algunos hacían surgir enormes raíces del suelo, otros generaban ráfagas de viento o llamas alrededor de sus cuerpos. La presión mágica colectiva era tan grande que las ventanas cercanas comenzaron a agrietarse lentamente.

Langris avanzó un paso hacia adelante mientras observaba la distancia, donde podía sentirse el caos extendiéndose por todo el reino.

Langris: Los humanos construyeron este mundo sobre los restos de nuestra raza.

Sus ojos brillaron con frialdad.

Langris: Ahora entenderán el dolor de los elfos.

Detrás de él, los miembros del Amanecer Dorado poseídos comenzaron a avanzar al mismo tiempo, formando una escena tan imponente como aterradora. Aquellos que antes habían sido considerados la orden más poderosa del reino ahora caminaban unidos... pero como enemigos.

Y mientras el enorme grupo abandonaba lentamente la base, el mana que desprendían anunciaba que una nueva amenaza acababa de ponerse en movimiento hacia el corazón del Reino del Trébol.

En la enorme sala del trono del castillo de los tres grandes nobles reinaba un ambiente tenso. Las altas columnas decoradas con oro y los enormes vitrales apenas lograban ocultar la presión que llenaba el lugar. Sobre el gran trono real se encontraba el rey Augustus Kira Clover XIII, acomodado con una expresión nerviosa mientras movía inquietamente los dedos sobre el apoyabrazos. A su lado estaba Finesse Calmreich, quien observaba la discusión con evidente preocupación.

Frente al trono, arrodillados sobre el suelo, se encontraban los padres de Finral y Langris. El ambiente se había vuelto especialmente pesado desde que comenzaron a hablar sobre los recientes acontecimientos relacionados con Langris Vaude y el caos provocado por los miembros del Amanecer Dorado poseídos.

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⏰ Última actualización: Jul 05 ⏰

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