Twelve

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Justo como prometí, aquí está el capítulo doce. Espero lo disfruten (Demoré otra vez en actualizar) (Lo siento)

Me levanté de la cama guardando el diario bajo la almohada. Bajé las escaleras encontrándome a Simon recostado en el sofá. No lo miré, simplemente caminé hacia el exterior de la pequeña casa para esperarlo junto al vehículo. No puedo negar que me siento algo incómoda con la situación.

Lo que más me preocupa en estos momentos es llegar a casa de la chica que se supone que es mi mejor amiga, Sarah, así que no le di más vueltas al asunto y me ubiqué en el asiento del copiloto esperando al chico. Él no tardó mucho y subió en su camioneta para ponernos en marcha a la dirección escrita en el diario.

De camino a la casa de Sarah, el ambiente se tornó algo incómodo. No hice más que mirarlo por el rabillo del ojo mientras que él, de vez en cuando, me lanzaba una que otra mirada. En ese momento recordé los pocos momentos que he vivido con él desde que lo conocí. Ejemplo de ello son las peleas de Takis, se me escapó una sonrisa mientras me sumergía cada vez más en mis pensamientos.

Simon me frunció el seño, dudando de mi salud mental, no me esforcé en explicarle nada, simplemente comencé a reír y reír a carcajadas. El chico de ojos azules acentuó su mueca de duda y me miraba por intervalos cortos de tiempo ya que iba conduciendo. Me dolía el estómago de tanto reír y por mis mejillas corren lágrimas provocadas por la risa.

— ¿Estás bien? — me pregunta Simon cuando pensó que terminé de reírme — ¿De que te ríes? —

— Nada, nada — limpié mis lágrimas — Olvida lo que acaba de pasar —

— Imposible que lo haga — sonrió — Ahora me da curiosidad saber de qué te reías —

— Te dije que lo olvidaras, es una tontería —

— Pero yo quiero saber cuál es esa tontería —

— Y yo te dije que lo olvidaras porque no te lo voy a decir — se saqué la lengua — Por cierto, ¿Falta mucho para llegar? —

— Unos cuantos kilómetros — hizo una mueca por el cambio repentino de tema — no muchos —

Agradecí el hecho de que hubiera hablado conmigo, pensé que seguía molesto por lo sucedido anteriormente en mi habitación. El resto del camino la pasamos conversando y riendo de estupideces y ollendo música, amo esos momentos con Simon. Nuevamente estoy teniendo el mismo sentimiento de hace un rato. Mientras más tiempo paso con él, más siento las llamadas mariposas en el estómago. No puedo evitar sentirme nerviosa estando con él. Estoy intentando convencerme de que no siento nada hacia él, pero es difícil.

Después de varios minutos, por fin nos detuvimos delante de la casa de Sarah. Bajé del auto con una sensación rara. Simon bajó tras de mi y juntos caminamos hacia la puerta de la vivienda. Toqué el timbre dispuesto en un lado algo elevado de esta. Esperé y al no obtener respuesta volví a presionarlo. Esta vez, sentí pasos en el interior hasta que la puerta se abrió completamente revelando a una chica de cabellos cobrizos, ojos verdes y rostro pecoso.

Ella se cubrió la boca con una mano y abrió sus ojos tanto que parecía que iban a salirse de sus cuencas. Después de eso, soltó un chillido algo extraño y se abalanzó sobre mí. Di varios pasos atrás intentando impedirlo, pero salto sobre mí abrazándome tan fuerte hasta dejarme casi sin aire.

Cuando por fin me dejó libre, habló — Te he extrañado tanto — observé como sus ojos se llenaron de lágrimas.

Nuevamente, como en casa del anciano, me sentí culpable al no recordarla. Quise decírselo, pero no puedo herir sus sentimientos de esa manera, aunque ella ya debe saber mi condición.

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