Thirteen

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Lo que leerás a continuación es la unión de dos capítulos en uno solo, decidí hacerlo de esta manera y no publicar los dos capítulos por separado ya que es más fácil editarlo, o por lo menos a mí me resulta más fácil hacerlo, espero sea de vuestro agrado.

Estos días han sido los peores que he vivido jamás. Según las pocas cosas que he logrado recordar, no parecía ser tan desagradable mi vida anterior. Quisiera poder recordarlo todo de una vez, pero para poder hacerlo, tengo que seguir un camino, uno que no es nada corto y su trayectoria está llena de baches por ser saltados, trampas por ser esquivadas y acertijos por ser resueltos. La verdad es que no creo en eso a lo que las personas llaman destino, pero en estos momentos, pienso que él quiso que esta fuera la única senda a ser tomada, la larga y peligrosa y no la corta y fácil.

De lo que sí estoy segura es que podré saltar todos esos baches por muy grandes y profundos que sean, podré esquivar todas las trampas, por muy ocultas que se encuentren y podré resolver todos los acertijos, por muy difíciles que estos sean, o al menos me digo eso para convencerme de que soy fuerte y podré continuar con esto. Otra de las razones que me motivan a seguir ese sendero es la curiosidad por saber qué hay al final de este.

Tengo ganas acumuladas por conocer acerca de mi vida anterior, de mis amigos o familia, mi casa o trabajo, mis momentos más felices y los más tristes, los recuerdos que alguna vez tuve que prometerme no olvidar jamás, pero tuve que sacrificar esa promesa, universidad o escuela, en fin, todo lo que me hacia ser yo misma.

Hay un gran misterio girando alrededor de mi nombre, Alma Smith, que está esperando con ansias ser descubierto, y eso haré. Seguiré esa senda larga y peligrosa, todo por esos amigos o familia, casa o trabajo, momentos felices y tristes, memorias que nunca debí olvidar, universidad o escuela.

Me levanto de la cama en la que me encuentro recostada. Después de la agradable visita a Sarah, en la que descansamos esa noche en su casa, Simon me trajo de vuelta a la nuestra. No la pasé muy bien en esa visita porque me sentí muy mal, diría que más que las restantes veces ya que Sarah se excedió hablando acerca de nuestros mejores momentos en el pasado. Recordar provoca que mi cabeza duela al punto de no poder soportarlo, pero si yo planeé esto, quiere decir que nada malo está pasándome, supongo que es parte del proceso.

Me deshago de toda prenda que llevo encima, sin incluir la ropa interior, y me paro frente al gran espejo colgado en la pared del fondo. Tengo varias cicatrices, y todas son de esta etapa de varias semanas. Los codos, las rodillas, algunas en muslos y abdonem, una pequeña y circular en la parte trasera del brazo causada por el choque de la bala contra mi piel, otras pequeñas en las plantas de mis pies.

Siento unos toques en la puerta, los ignoro, los vuelvo oír y tras eso, siento el crugir de la madera, al otro lado de la puerta se encontraba Simon. No me importa estar en ropa interior, simplemente continúo dándole la espalda y observando mi reflejo en el espejo. Lo que sea que cargaba en sus manos, lo dejó sobre la cama y se paró tras de mi para observarnos juntos, en otro momento me hubiera parecido un acto pervertido de su parte.

Tiene una altura considerable comparada con la mía, y eso me hace sonreír. Sus ojos azules resaltan más que nada ya que combinan demasiado bien con su cabello azabache. Lo vi tragar saliva mientras pone una mano en mi hombro.

-- Eres hermosa, y no solo físicamente, sino moralmente -- me dice -- No sé si te lo habían dicho antes --

-- La verdad es que no se si me lo han dicho -- me encojo de hombros -- pero... ¿aún llena de cicatrices soy hermosa? --

Muestra sus blancos dientes en una hermosa sonrisa -- Eso es lo que, precisamente, te hace más hermosa --

Me muestro dudosa ante su afirmación -- ¿Por qué lo dices? --

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