Sidney
La hierba está húmeda por el rocío de las mañanas. El aroma en este lugar es increíble. Me lancé al suelo como si de una piscina se tratase. Luego una fuerza extraña me hizo levantarme de ahí y en poco tiempo estaba andando sin rumbo pero con una felicidad desbordante, dejé que la suave brisa me despeinase los cabellos negros. Caminé más y más, el prado no se acababa. Sentí unas punzadas de dolor en cada parte de mi cuerpo sin razón aparente pero eso no hizo que parara de caminar.
Oí unos murmullos, voces que me resultaban conocidas, otras no tanto. Los murmullos se transformaron en gritos, estos duraron horas y horas, hasta que pasaron a ser sollozos y después nada. Por una inexplicable razón caí, vi la tierra a mi lado mientras caía y caía cada vez más profundo, hasta que aterricé en una superficie aún más suave, una nube de color verde que se mueve sobre todo el prado en el que antes estaba caminando, me di cuenta que no tiene fin.
Pasé por un lugar que es distinto a todo el resto, un lugar en el que la hierba está marchita, hay restos de animales y personas que desprenden un raro olor, era el de la sangre mezclado con orina, medicinas y un extraño perfume con olor a rosas. Parpadeé varias veces, intentando enfocar. Entonces me di cuenta que los olores no eran parte de mi imaginación.
Abro los ojos lentamente. La luz me ciega un poco hasta que después logro acostumbrarme a ella. Ese sueño fue raro, ¿de donde provenían esos gritos? ¿me los imaginé?
Me encuentro atada de manos y pies, una cinta metálica se cierra sobre mis muñecas y rodillas manteniéndome fija a una plataforma del mismo material. Estoy un poco inclinada hacia abajo ya que solo consigo ver las paredes y el suelo. El olor a orina, es mío, no sé cuánto tiempo llevo en esta posición, las muñecas empiezan a dolerme. Miro mi cuerpo y la imagen me provoca arcadas. Solo llevo puesta la ropa interior, por todo mi abdomen, brazos y piernas se extienden unas heridas y moratones muy feos, llevan tratamiento médico, es entonces cuando me empiezan a doler.
Frente a mi, mediante dos cristales, puedo observar a Simon y Sarah en la misma posición que yo, Simon sangra por una herida que no logro ubicar, pero debe ser profunda a juzgar por la cantidad de sangre. Por otro lado está Sarah, sollozando, su cuerpo no presenta heridas, solo moratones y pelo chamuscado. ¿De qué forma los estarán torturando?
Me siento culpable por haberlos arrastrado a esto. Grito. Lo hago lo más fuerte que puedo, llamando así la atención de los dos chicos que están heridos frente a mí. Lo hago una y otra vez, pero nadie acude en nuestra ayuda. Me duele la garganta y paro de hacerlo. Entonces comienzo a llorar. ¿Que se hace en estos casos?
Simón tose un poco y oigo una queja de su parte, el movimiento le provocó dolor. Lo miro en su lugar, las lágrimas corren por sus mejillas hinchadas y desaparecen en su mentón o en los labios. Ruedo mi vista un poco más al lado donde puedo ver a Sarah levantar la cabeza y fijar sus ojos en mi. Me sonríe como puede, el dolor apenas le permite mover su cuello.
-- No llores más -- solloza Simón
-- No lo hagas tú -- digo en respuesta
Me es complicado verlo en ese estado. Intento centrarme en sus ojos y no mirar su cuerpo magullado.
-- Todo esto es mi culpa -- forcejeo para intentar liberar mis muñecas de las cintas metálicas y en su lugar consigo heridas. La sangre que brota de ellas me corre hasta los codos.
-- No lo hagas -- se queja Simon -- No tiene caso que lo hagas --
-- ¿Ya lo intentaste? -- le pregunto
Subió un poco su mano hasta donde la cinta metálica le permitió, pero fue suficiente para observar la sangre seca que en su momento corrió desde su muñeca hasta mezclarse con el resto de la misma que cubre la mayor parte de su cuerpo. Las ganas de llorar se apoderaron de mi, pero intenté mantenerme lo más estable posible.
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Amnesia
SciencefictionEn un mundo donde los recuerdos se desvanecen como sombras al amanecer, una chica sin identidad se encuentra perdida en un laberinto de memorias fragmentadas. Entre susurros de secretos olvidados y destellos de un pasado enigmático, se adentra en un...
