El día de hoy me levanté mucho más animada que ayer. Después de tomar una refrescante ducha mañanera, me dediqué a ubicar lo necesario en una mochila para mi día de playa junto a Simon. Al culminar la labor, la mochila estaba cargada de cosas como sandalias, bañadores, protector solar, toallas, algún refrigerio y algo de ropa extra.
En pocas horas el autobús estará pasando por las paradas habituales llevándose consigo a todos los interesados en ir de vacaciones. Terminé de vestirme con mi correspondiente conjunto de ropa y bajé las escaleras dejando la mochila sobre un sofá a la espera de ser recogida en unos minutos.
Entré a la cocina en busca de Simon, este se encontraba preparando unas tortillas, el aroma invadió mis fosas nasales provocando que mi hambriento estómago rugiera implorando un poco de comida. Le di los buenos días al chico con un beso en la mejilla demostrándole que estoy a rebosar de tanta energía y ganas de partir hacia nuestro pequeño día de vacaciones.
Esperé el desayuno sentada en una de las sillas del comedor jugando distraídamente con mis dedos en un intento de ignorar el delicioso olor proveniente de la cocina ya que mi estómago se retuerce con fuerza en mi interior. Unos minutos después, los cuales me parecieron eternos, Simon se adentró en el comedor trayendo consigo lo que sería nuestro desayuno. El resto de las cosas; platos, vasos, cubiertos y servilletas, estaban colocados organizadamente sobre la mesa.
Comencé a engullir la comida sin siquiera respirar. En ese momento no me importó más nada en el mundo, simplemente saciar mi insoportable hambre. Después de varios minutos, mi mandíbula dolía por el esfuerzo de masticar a alta velocidad. Satisfecha, eché el plato a un lado dando por finalizada mi acción y me dediqué a observar detalladamente a Simon.
Lleva puesto un pulóver con estampado de palmeras azules, ideal para el momento. Al parecer le gusta combinar el color de sus ojos con el de la ropa, y admito que le queda jodidamente bien porque resalta el color de su iris. Su cabello tan negro como la mismísima palabra está desordenado como de costumbre. El día de hoy lleva un hermoso colgante del mismo color de sus ojos y pulóver, solo que un tono más oscuro dándole a su atractivo un toque distinto a como se ve día a día.
Después de repasarlo en su totalidad por unos minutos, me dispuse a abrir tema de conversación.
- Ya tengo ganas de ir - dije con cierto tono de entusiasmo - ¿Tú no? -
Se tomó un momento para responder ya que tenía las mejillas infladas por la comida en el interior de su boca.
- Claro que tengo ganas - echó el plato a un lado - De lo contrario no te lo hubiera propuesto -
Le asentí en aprobación - Que bonito - me referí a su colgante - ¿Desde cuándo lo tienes? -
Él miró el objeto en su cuello para luego responder - Desde hace unos años, me lo regaló una persona especial - Al referirse a una "persona especial", pensé en un familiar o amigo.
- ¿Cuánto falta para irnos? - quise saber
Él me sonrió - ¿Tan ansiosa estás? - Le asentí - Poco más de una hora -
Tuve ganas de quejarme por el hecho de que aún falta una cantidad considerable de tiempo pero en su lugar me dediqué a jugar distraídamente con mis manos.
(•••)
El suave movimiento del autobús me produjo algo de sueño, es por ello que dormí los pocos minutos de viaje. Sentí un toque en mi hombro así que abrí mis ojos. Frente a mi está Simon cargando la mochila con las cosas de ambos. Me levanté del cómodo asiento dando un fuerte bostezo. Lo primero que hice fue mirar el horizonte, el mar y el cielo es separado por una fina línea.
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Amnesia
Science FictionEn un mundo donde los recuerdos se desvanecen como sombras al amanecer, una chica sin identidad se encuentra perdida en un laberinto de memorias fragmentadas. Entre susurros de secretos olvidados y destellos de un pasado enigmático, se adentra en un...
