A penas que los primeros rayos de sol del día acariciaron mi rostro, me levanté de la cama. Lo primero que hice fue meterme bajo la refrescante agua de la ducha, luego, un poco avergonzada con Simon por la pequeña discusión de ayer, baje a la cocina a por algo de comer ya que mi estómago ruge por la falta de comida. No vi al chico en ningún lado así que me dispuse a comer las tostadas con mantequilla mientras observo un canal cualquiera de televisión.
Unos minutos después llegó Simon haciendo un estruendo en la puerta principal. Consigo lleva varias bolsas de sus compras. Luego se adentró en la cocina y no le presté más atención, volví a fijarme en la televisión y en el reality mostrado en esta. Terminé de comer mis tostadas y caminé hacia la cocina en busca de algo para beber y a dejar el plato sucio en el fregadero.
En la mesa de comedor, Simon separa las compras y las acomoda en sus respectivos lugares. Todo lo adquirido en el supermercado se basa en frascos con condimentos, latas de carne, algunos discos musicales, algunas prendas de ropa y más cosas de comida. Traté de ignorarlo. Sé que es algo estúpido y que estoy siendo inmadura, pero no pudo evitarlo.
Cuando iba regresando de la cocina para postrarme en el sofá nuevamente cuando en el trayecto, el chico de ojos azules me lanza un paquete. Logro atraparlo a duras penas y observo de que se trata. Dice Takis en uno de sus costados.
— Es por lo de ayer — me dice con una mueca mientras se rasca la nuca — para remendar lo que hice, por lo de la discusión —
Yo me quedé observando al chico unos segundos, me quedé muda, no sé qué hacer o que responderle cuando la culpable había sido yo.
— N-no tienes de que preocuparte — fue lo que dije tartamudeando un poco, después de todo no voy a admitir que yo tuve la culpa, el orgullo ante cualquier cosa.
Simon puso los ojos en blanco — Bueno, ¿comemos eso o lo dejamos para después? — señaló los Takis en mis manos
Yo abracé el pequeño paquete alejándolo un poco de él — Pero los compraste para mí, ¿no es así? —
— Los compré para ambos, así que tienes que compartir — se acercó unos pasos mientras que yo los retrocedí — Además, traje una película para acompañarlos —
— Suena atractiva tu propuesta — asentí mientras continúe retrocediendo — pero me temo que es un no —
Es extraña la confianza que entablé con Simon en este poco tiempo que llevo conociéndolo, se que es alocado, pero es reconfortante tener un amigo así, divertido, simpático y sobre todo atento después de todo por lo que estoy pasando. En ese momento me olvidé de mis problemas, de que perdí la memoria y me sumí en esa pequeña y tonta discusión con el chico.
Discutimos por varios minutos hasta que, entre risas, empujones e insultos, nos sentamos en el sofá a la vez que vemos una película acompañados de dos tasones y la misma cantidad de Takis para cada uno en el interior de estos.
Probé el primer rollito color rojo. El calor inundó mi boca. El sabor picante perduró por unos largos minutos, podría llegar a ser desagradable, pero no para mí, por ello continué comiendo hasta pasar el dedo por el fondo del tazón llevando en él cada posible migaja restante para luego depositarlo en mi lengua.
— Te gustaron ¿eh? — su repentina pregunta me hizo dar un respingo — La verdad, no creo que exista alguien a quien no le gusten los Takis —
— No están nada mal — asentí
— ¿Es lo único que vas a decir? — me frunció el ceño amenazante
— ¿Que más quieres que te diga? — me senté observando como la película mostraba la palabra fin dando paso a los créditos — Son solo unos Takis —
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Amnesia
خيال علميEn un mundo donde los recuerdos se desvanecen como sombras al amanecer, una chica sin identidad se encuentra perdida en un laberinto de memorias fragmentadas. Entre susurros de secretos olvidados y destellos de un pasado enigmático, se adentra en un...
