Dosis 2/3
Pestañee varias veces hasta que caí de golpe en la realidad, y no sólo en ella, sino también en el suelo. Me sentí confusa, creo que más que al principio. Las imágenes llegaron a mi mente tan rápido que no me dió tiempo procesarlo todo. Me quedo unos minutos más en mi lugar hasta que la mano de Simon aparece delante de mi vista. La tomo sin dudar y me levanto del frío piso.
Se forman varias preguntas, pero decido ignorarlas ya que siento una rara sensación. Se ha liberado un peso en mi cabeza que no sabía que existía, de alguna forma se siente más ligera.
Tengo unas ganas incontrolables de descargar en el interior de mí las dos restantes dosis y recordar, pero no puedo, deben ser inyectadas al cabo de veinticuatro horas.
¿Cuanto tiempo ha pasado desde que estoy mirando a la nada agarrando fuertemente la mano de Simon? Creo que lo bastante como para que él empiece a preocuparse.
Le lanzo una sonrisa que está lejos de ser normal, más bien me hace parecer asustada, y así es como me siento. ¿Que pasa si descubro que no soy la persona que siempre esperé ser?
Intento dejar de darle vueltas al asunto. Lo único que hago es recostarme en la cama mientras Simon me besa la frente y sale de la habitación. Se que está preocupado, pero ni siquiera tengo ánimo para expresarle que solo me siento triste.
Cierro los ojos e intento dejar mi mente en blanco. Casi me es imposible, pero cuando lo logré, caí en un sueño profundo.
(•••)
Las gotas de sudor que corren desde mi frente hacen que me despierte. Paso una mano por dicho lugar, el calor es insoportable. ¿Cuantos grados? Deben ser alrededor de 38 o quizás 40°C.
La luz diurna se cuela por la ventana permitiéndome observar el interior de la habitación. ¿Cuántas horas llevo durmiendo? Creo que las suficientes como para que mi estómago ruja implorando algo de comida.
Me ato el cabello en una improvisada cola de caballo, me visto con ropa apropiada y con pasos lentos me dirijo hacia el exterior de la habitación. Al descender las escaleras me llevo una imagen un poco desagradable, Simon está sentado en una silla, sus codos apoyados a las rodillas y a su vez, sus manos cubren sus ojos. No sé distinguir si está llorando o solo tiene sueño.
Me acerco a él, mis pies descalzos no permiten que emita algún ruido. Justo cuando voy a poner una mano sobre su hombro, él levanta su cabeza y me mira fijamente. No digo una palabra, simplemente lo observo directamente a sus azules ojos.
Su expresión decae, no estoy segura del por qué, tampoco hago intento de preguntarle. Su mano se extiende hasta tocar mi mejilla, la acaricia suavemente y se pone de pie mientras se acerca a mi, tanto que hasta puedo sentir su respiración contra mi frente.
-- Estás muy sudada -- dice después de observarme cada detalle de la cara
-- Estoy muy acalorada -- no paro de mirar sus hermosos ojos
Él frunce el ceño -- Que raro, no hace mucho calor --
Lo miro y me doy cuenta de ello; mientras él viste una sudadera y un pijama, yo llevo una camiseta de finos tirantes y un chort corto.
-- Quizás sea un efecto secundario de la medicación -- me encojo de hombros, eso hace que él se preocupe más aún.
-- Ya estoy cansado de esto -- suspira
ESTÁS LEYENDO
Amnesia
FantascienzaEn un mundo donde los recuerdos se desvanecen como sombras al amanecer, una chica sin identidad se encuentra perdida en un laberinto de memorias fragmentadas. Entre susurros de secretos olvidados y destellos de un pasado enigmático, se adentra en un...
