Simón
¡Eres un inútil! ¡Estudia! ¡Haz los quehaceres aunque no seas mujer! ¡Deberías ayudar más en casa! ¡Simón! ¡Pasa más tiempo con tu padre que está un poco enfermo! ¿Qué haces que no estás cuidando de él? ¡Simón, deberías pasar más tiempo en casa, las cosas no se hacen solas!
Estaba cansado de oír ese tipo de frases en mi casa. Cansado de llevar el tipo de vida que llevaba. ¡Simón es un inútil!, esa era la más común entre todas las que usaban para herirme. ¿Y de que me sirvió ello? Para crear una coraza, que impide que alguna frase, por muy fea que sea, me hiera. ¿Que podría esperar un chico como yo con una familia como esta? Una familia que no está presente en tus batallas, para celebrar que ganes y llorar si pierdes, pero hacerlo juntos. Un recuerdo invade mi mete en ese momento.
Son las siete de la mañana. Voy camino hacia la escuela la cual no se encuentra muy lejos del lugar en el que vivo. Los vecinos me saludan, yo los saludo. Me dan los buenos días, yo se los doy. Muchas veces voy hacia la escuela con hambre y en el camino Failey me regala una barra de pan mediana, siempre me da a elegir entre distintos tipos de salsa los cuales ella prepara cada día con sus propios experimentos como chef, soy como su crítico de cocina y eso me gusta ya que puedo comer una ración de pan por cada salsa. Muchas veces me guardo alguna que otra barra de pan en el bolsillo con un único fin: la chica que siempre se sienta sola en el tercer escalón de las escaleras traseras del colegio.
Hoy no es la excepción, llevo a Margie dos barras de pan después de haber ingerido la misma cantidad en el camino. Las salsas de Failey son cada vez más exquisitas. Los dos primeros turnos de clase transcurren muy lentamente. Cuando por fin es el recreo me dirijo al lugar donde sé que puedo encontrar a la chica de cabellos rubios: mi hermana pequeña.
Ella me espera con una sonrisa, pero se borra al momento en que dos personas se paran a su al frente impidiéndole verme. No estoy seguro de quienes son ellos así que me apresuro a su alcance.
Logro oír las primeras palabras emitidas por el chico -- ¿Dónde está tu hermanito? --
-- ¿Que hermano? ¿A qué te refieres? -- ella enarca una ceja intentando parecer desafiante, pero parece más intimidada de lo que estaba.
-- De Simon estoy hablando -- ríe el engreído, mientas yo estoy parado tras él sin siquiera moverme -- ¿No sabías que era tu hermano? --
Eso es lo que más temí alguna vez, que le dijeran a Margie lo que somos realmente, quizás no me acepte y perderemos nuestra bonita relación
-- Ustedes comparten el mismo padre -- ladra el estúpido -- ¿Nunca preguntaste a tu mamá por qué razón no tienes padre? --
Margie seguía en silencio, la sangre caliente corría por mis venas, la ira me consumió completamente, no necesitó decir más nada para golpearle de lleno en la nariz. El chico quizo defenderse y comenzó a golpearme. Pocos de sus golpes me acertaron, nada puede ganarle a la ira de haber herido a un ser qierido, cuando pensé que había ganado la pelea, mi padre hizo acto de presencia, con su elegante ropa planchada del día anterior y cabello perfectamente peinado. Me agarró por un brazo, al ser delgado y más bajo que él no le supuso un problema levantarme un poco del suelo.
-- ¿Por qué peleas? -- me pregunta en un tono serio
-- Para defender a Margie --
-- ¿Y quién demonios es Margie? -- unas pequeñas gotas de saliva calleron en mi cara.
-- Ella -- señalé a la indefensa niña que sollozaba sentada en el tercer escalón
Mi padre miró a la niña y al darse cuenta de quien se trataba, de quien es Margie, me dejó caer e hizo lo que menos me esperé, me asestó un puñetazo en el rostro, oí cómo el chico de antes estalló en risas, entonces fue a contarle a todo el mundo lo sucedido. Caí de espaldas en el suelo sintiendo el calor de la sangre corriendo de mi nariz a mi mejilla. Ese día desperté y la primera imagen que vi fue la pequeña niña de cabellos rubios que se sienta en la soledad en el tercer escalón de las escaleras traseras del colegio. Si sonrisa me hizo sonreír, entonces saqué de mi bolsillo los dos panes, estaban un poco apretujados. No puso peros, aceptó que soy su hermano , aceptó que quise y quiero protegerla.
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Amnesia
Science FictionEn un mundo donde los recuerdos se desvanecen como sombras al amanecer, una chica sin identidad se encuentra perdida en un laberinto de memorias fragmentadas. Entre susurros de secretos olvidados y destellos de un pasado enigmático, se adentra en un...
