Twenty Eight

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Sentí un escalofrío al oír el estruendo de la puerta. El reloj marca el número cero, Exen se acerca, mi corazón aporrea el interior de mi pecho y mis nervios van en aumento. Me mantengo lo más impasible que puedo mientras veo al hombre de gran tamaño y voluminosos músculos caminar en mi dirección con una enorme sonrisa. Trago saliva en el preciso momento en que los agentes que lo acompañan se posicionan en puntos adredes del lugar, con sus armas cargadas y apuntando al techo como de costumbre.

Busco la mirada de alguno de mis compañeros, pero están muy ocupados observando cada uno de los hombres presentes. Por último entra mi padre quien evita mirarme. Tiene las manos esposadas tras su cuerpo, pero no veo preocupación en su expresión. No tengo idea de cuál será su plan, quizás no tiene alguno e improvisará cuando estemos allí fuera. Solo tengo que confiar.

Cuando pensé que no entraría nadie más, se posicionan detrás de mi padre en una fila casi perfecta los cuatro uniformados con maletines, sé perfectamente lo que harán si decido que no voy a trabajar para él, así que aunque no tuviese algún plan la respuesta a la propuesta de Exen sería un sí.

Me asusta salir por esa puerta y perder a mis amigos, así que tengo que asegurarme de que serán bien atendidos. Exen se acerca cada vez más a mí, su caminar es relajado en comparación a mi respiración que está más agitada que hace un rato.

Finalmente el hombre se detiene delante de mi y consigo ver que las miradas de todos van de mi a Exen y viceversa. Simón me guiña un ojo disimuladamente, yo le dedico una pequeña sonrisa la cual pasa desapercibida.

-- Espero que hayas tomado tu decisión -- El hombre fue directo al punto. Yo le asentí -- Perfecto, porque tienes solo dos opciones. Creo que olvidé decírtelas el otro día; o vas a trabajar y todos felices, o no lo haces y todos mueren. Cualquiera de los dos finales me dan igual pero supongo que a ti no --

Me quedé en silencio observandolo minuciosamente. Al tenerlo tan de cerca puedo darme cuenta de detalles de los que no me percato a la distancia. Está un poco más gordo, la falta de acción y estar comiendo todo el tiempo no ayudan, ya no tiene una Emma que le ordene entrenar diariamente. También tiene una enorme cicatriz que va desde la parte superior de la ceja derecha hasta perderse en su cabello, es producto al golpe que le proporcioné con la bandeja de hierro el día que escapé de aquí.

-- Tus amigos necesitan que decidas correctamente, principalmente Simon, tiene muy mal aspecto -- sonríe macabramente -- Tengo preparada para tí tu antigua habitación, está justo como la dejaste la última vez. ¿No te emociona volver? --

-- La verdad es que estaba mejor fuera, pero ya que insistes tanto, tendré que volver a mi antiguo puesto -- ironizo

-- Oh -- niega frenéticamente -- No te creas que es exactamente tu antiguo puesto, no vas a gozar de tantos privilegios, pero creo que es mejor que estar aquí abajo --

-- Puede que sí aunque ya le había cogido el gusto a estar aquí -- me encojo de hombros como puedo

El suelta una ligera carcajada -- Como me haces reír Sidney. Quien diría que una chica tan tierna sea capaz de hacer tales hazañas. La ciencia necesita más personas como tú --

-- Y menos como tú, desde luego -- murmuré más para mí que para él aunque creo que logró oírme.

-- Según tu anterior afirmación supongo que sí vas a aceptar trabajar para mí -- me dice ignorando lo que acababa de decir.

-- Lo haré, pero tengo varias condiciones que debes cumplir para ello -- le digo y suspira apesadumbrado

-- Te escucho --

-- Mis amigos necesitan atención médica, exijo que sean trasladados al área F345 -- ladeo una sonrisa -- Incluido mi padre --

El sopesó mi condición varias veces antes de responder con un encogimiento de hombros -- El área F345 está fuera de servicio pero supongo que aún se puede usar, en cuanto a la atención médica, no creo que puedan recibir mucha ya que me deshice del personal médico --

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