Capitulo 77

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POV Malú

Llevaba ya mas de una hora paseándome por aquel apartamento y saludando a todo el que se me cruzaba. La detective Romero no paraba de dictarme preguntas y mas preguntas cada vez que me presentaban a alguien nuevo. Estaba tan agotada que decidí escabullirme a la terraza, aprovechando que no había nadie fuera.

Salí y respiré profundamente el aire fresco, lo necesitaba. Me asusté al notar como una mano se posaba en mi cintura y pegué un pequeño brinco.

Perdona bebé-dijo Gonzalo sonriendo- no pretendía asustarte. ¿Cansada?

Pues un poquito la verdad-dije mientras caminaba de vuelta a dentro del apartamento

Malú, espera-dijo el agarrandome del brazo con suavidad- Quería agradecerte una vez mas que estés aquí conmigo

No te preocupes, no me supuso problema-dije forzando una sonrisa-

Igualmente gracias

Vi las intenciones de Gonzalo cuando empezó a acercarse lentamente, así que antes de que pudiera actuar, me di la vuelta y volví dentro del apartamento, cuanta mas gente alrededor, mas segura me sentía.

Otra hora pasó, otra hora de recorrer el apartamento en busca de cualquier pista que nos ayudara en la investigación, pero nada, no hubo suerte. Escuché la voz de la detective Romero en mi oído.

María Lucia, vamos a dar por terminado el operativo, ya puedes salir de ese apartamento, te esperamos en la camioneta.

Fue un alivio escucharla decir eso. Miré a mi alrededor para asegurarme de que Gonzalo no me veía salir, no quería que intentara convencerme de que me quedara. Le vi hablando entretenida con uno de los hombres que me había presentado anteriormente. Cuando me disponía a salir del apartamento, pude escuchar a dos hombres hablando al lado de la puerta.

X1: No puedo creer que el estúpido de Miró haya podido sacar adelante este negocio el solito

X2: No necesita ni de gente que le haga el trabajo sucio, a el le encanta encargarse en persona

Después de escuchar la conversación disimuladamente, esos hombres se perdieron por el pasillo. Esta información podría ayudarnos, así que después de sopesarlo, decidí seguir a aquellos hombres. Tal vez ellos me ayudaran en mi tarea.

Caminé por aquel pasillo a oscuras, no quería llamar la atención. A cada puerta que me encontré me acerqué en busca de algún sonido, pero nada, hasta que llegué a la puerta del estudio de Gonzalo. Acerqué la oreja a la puerta y pude escuchar a esos dos mismos hombres hablando, pero no lograba descifrar lo que decían. Con cuidado abrí la puerta lo suficiente como para espiarlos con un ojo. Al ver que me daban la espalda me relajé un poco.

X1: Perfecto, tiene que tener los papeles del último envío en algún lugar de este estudio- decía mientras revisaba los papeles que estaban encima del escritorio

X2: Date prisa, si Gonzalo nos encuentra aquí, estoy seguro de que nos corta las pelotas.

Estaba a punto de volver a cerrar la puerta y salir rumbo a la camioneta, cuando alguien tapó mi boca desde atrás y pegó su cuerpo al mío intentando arrastrarme. Intenté luchar, pero me fue imposible, quien quiera que haya atrapado, tenía diez veces mas fuerza que yo. Nos metió en una de las habitaciones de invitados de Gonzalo, estaba todo a oscuras, no podía ver nada y eso me estaba haciendo perder los nervios.

POV Vanesa

Me estaba empezando a poner nerviosa, ya hacía un rato que la detective Romero le había indicado a Malú que el operativo había terminado y ella aún no bajaba. Cuando vi salir a los dos oficiales que habían infiltrado de camareros fue cuando ya no me aguanté mas y caminé hasta el edificio, pero una mano me agarró fuerte del brazo.

Pero que coño?

Martín, no creo que sea buena idea que Gonzalo te vea entrando en su casa para llevarte a rastras a María Lucia

Lo que no creo que haya sido buena idea desde el principio es dejarla dentro de la boca del lobo -dije molesta- usted dijo que la protegería y que los oficiales infiltrados no la perderían de vista, pero ahí los ve, fumando un cigarrillo, mientras mi novia sigue allá arriba sin dar señales de vida-dije soltándome de su agarre

Por lo menos deja que suba yo

Ya has hecho suficiente

Me di la vuelta y ahora sí, entré en el edificio, subí las escaleras de dos en dos hasta llegar al piso indicado, aproveché que justo salían dos personas para adentrarme en el apartamento. Nada mas entrar pude ver a lo lejos a Gonzalo riendo rodeado de gente. Tras una mirada rápida por los alrededores , descarté que mi novia se encontrara en el salón. Seguí caminando y llegué a un pasillo poco o casi nada iluminado, caminé despacio y cuando giré la esquina, me encontré a Malú pegada a una de las puertas, seguro debía estar intentando enterarse de alguna conversación.

Cuando me dispuse a acercarme para avisar a mi novia de que ya era suficiente, escuché unos pasos acercándose por el pasillo, así que corrí hasta ella, le tapé la boca y la arrastré hasta la habitación mas cercana.

Shh soy yo, te voy a soltar, no hagas ruido -dije susurrando en su oído

Cuando la solté, se dio la vuelta rápidamente y antes de que pudiera abrir la boca, volví a tapársela, ahora quedando frente a frente.

Malú silencio-dije levantando las cejas

En ese momento la puerta de la habitación en la que estábamos se abrió, dando paso a Gonzalo y a dos hombres que medían mas que el Empire State Building

Así que aquí están las tortolitas-dijo sarcásticamente- Chicos, no quiero escándalos-le dijo a sus esbirros para acto seguido abandonar la habitación.

Todo pasó muy rápido, cuando quise darme cuenta ya tenía la rodilla de uno de los gorilas en mi espalda y veía como el otro ataba las manos y pies de Malú tras haberle puesto cinta americana en la boca.

Intenté zafarme del agarre que me oprimía contra el suelo, pero me fue imposible, era como si tuviera una montaña encima de mi. El gorila consiguió atarme y amordazarme. Nos cogieron echándonos en sus hombros y salieron de aquel cuarto.

No nos cruzamos con nadie, nos sacaron del apartamento y nos metieron en el ascensor junto con ellos. Al llegar al garaje, nos empujaron hasta una camioneta negra , abrieron la parte de atrás y nos obligaron a meternos adentro. En un descuido de uno de ellos, logré desatarme y empujarlos para intentar salir del auto, pero fue imposible, ni se inmutaban con mis golpes.

De repente sentí un golpe fuerte en la parte trasera de la cabeza y luego lo vi todo negro.

Enganchada a ti  (ADAPTACIÓN)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora