POV Vanesa
Nos quedamos paralizadas cuando vimos al loco de Gonzalo con la pistola en la mano. Un hilo de sangre que partía desde su cabeza recorría su cara y parecía realmente enojado.
—¡Hijas de puta! —nos grita enfadado—. Quiero que os senteis en la cama YA!
Con un poco de nerviosismo, le hacemos caso y nos sentamos. Noto a Malú muy nerviosa, así que le agarro la mano y le doy un ligero apretón para reconfortarla un poco.
—¿Se puede saber cómo coño has salido de este cuarto? —preguntó todavía enfadado.
Piensa que he sido yo la que le ha dado, así que sigue sin saber de la presencia de Romero en esta casa. Perfecto.
—Tus gorilas no son muy eficientes que digamos —digo de manera irónica.
Gonzalo aprieta la mandíbula y me mira con odio.
—Te vas a arrepentir de haberme dado con esa botella, puta —dice caminando hacia mí.
Antes de que pudiera llegar a mi altura, Malú se interpone entre los dos.
—¡Gonzalo, para! —le dice Malú levantando las manos para frenarlo—. ¡Por favor, déjanos ya en paz! —dice empezando a llorar—. Te juro que nos largamos de aquí y no nos vuelves a ver el pelo.
—Pero eso es exactamente lo que no quiero, bebé —dice mirándolo a los ojos—. Sabes que te amo y que quiero pasar el resto de mi vida contigo.
Sus palabras me ponen enferma, pero no es el momento de actuar. Miro alrededor del cuarto, aprovechando que Malú tiene toda la atención de Gonzalo, y veo que la puerta del baño está ligeramente abierta. A través de la rendija, puedo ver cómo Romero me hace señas para que me esté callada.
—Gonzalo, esto ya lo hemos hablado —dice con aparente tranquilidad—. Tú y yo no estamos hechos para estar juntos.
—Todo iba bien entre nosotros hasta que apareció esa —dijo señalándome con la pistola.
—Gonzalo, tú y yo llevábamos meses sin estar juntos antes de que ella apareciera en mi vida.
—Pero tenía la esperanza de que recapacitaras y volvieras conmigo, pero desde que la conociste, mis posibilidades se fueron menguando... y va a pagar por ello.
Veo cómo Gonzalo aparta a Malú de un empujón y termina por llegar a mí, apoyando el cañón de su pistola en mi frente.
—¡GONZALO, NO! —grita Malú llorando.
—¡CÁLLATE! ¡NO HAGAS QUE ME PONGA MÁS NERVIOSO DE LO QUE YA ESTOY!
Lo tengo a menos de un metro de mí, con la pistola apuntando a la cabeza. No quiero arriesgarme a intentar desarmarlo y que acabe hiriendo a Malú por error. Así que mi única solución es Romero, pero en esta posición, Gonzalo podría verlo si se le ocurriera salir del baño.
—Hey, hey, tranquilo —digo levantando las manos.
Con disimulo, empiezo a caminar hacia un lado, haciendo que Gonzalo se mueva conmigo, para que él quede dándole la espalda al baño.
—¡ESTATE QUIETA! —me grita haciendo que pare mi movimiento.
—Está bien, está bien —digo para tranquilizarlo—. ¿Qué piensas hacer? ¿Matarme?
—No sería mala idea —dice riendo.
—Gonzalo, hasta ahora todo lo que nos has hecho se podría solucionar con una multa y unos meses de libertad condicional, pero desde el momento en que aprietes ese gatillo, estás jodido —digo intentando hacerlo entrar en razón.
—¿Te crees que me voy a quedar aquí para el juicio? —dice divertido—. En cuanto te vuele la cabeza, me largo de aquí.
—¿Eso quieres? ¿Pasar el resto de tu vida huyendo?
—Te aseguro que valdrá la pena...
—Gonzalo, por favor, deja que se vaya —dice de repente Malú—. Te juro que si no le haces nada, me voy contigo, nos vamos y nos desaparecemos. Te lo juro.
Gonzalo mira a mi novia sopesando esa idea, mientras me da un poco más de tiempo para seguir caminando de lado, hasta que vuelve a gritarme que me esté quieta.
—Eres un cobarde —decido cambiar la estrategia porque esta no me está funcionando—. Te escondes detrás de esa pistola porque sabes que no puedes conmigo —digo para enfadarlo, cosa que consigo.
—¡JA! No te tengo miedo —dice riendo.
—Demuéstralo entonces, suelta la pistola y enfréntate a mí —vuelvo a desafiarlo, con la esperanza de que su ego se sienta atacado y acceda a soltar la pistola.
Noto cómo está pensándose si hacerme caso o no.
—Tú lo que quieres es que suelte la pistola para atacarme entre las dos —dice reticente.
—Te aseguro que te quiero para mí solita —no puedo evitar soltar mi rabia hacia él—. Hagamos una cosa —se me enciende la bombilla—. Que Malú se meta en el baño y cierre la puerta, así tendrás la seguridad de que será uno contra uno.
Podía ver cómo Gonzalo se debatía entre enfrentarse a mí o no. Si voy a intentar derrocarlo, lo único que quiero es que Malú esté a salvo.
—¡DEJA DE INTENTAR CONFUNDIRME, ENANA! —grita de repente—. No voy a caer en tus provocaciones, soy más listo de lo que te crees.
Justo cuando terminó de hablar, se empezaron a escuchar sirenas de la policía. La cara de Gonzalo se descompuso y corrió para asomarse a la ventana, momento que aproveché para situarme enfrente de Malú y hacerle una señal a Romero para que saliera del baño.
—¡Quieto, Gonzalo! —gritó la detective una vez estuvo fuera del baño, haciendo que este se congelara—. ¡Suelta el arma! —le ordenó apuntándole con la suya.
—¿Qué mierda es esta? ¿Quién coño eres tú? —le preguntó confundido.
—Soy la detective Romero y ahora mismo voy a proceder a tu detención por tenencia ilegal de armas de fuego, amenazas de muerte y secuestro.
—Eso será si logras cogerme —dijo Gonzalo justo antes de saltar por la ventana.
—¡MIERDA! —gritó Romero mientras encendía su radio—. Aquí Romero, el sospechoso ha escapado por el lateral izquierdo de la casa, aseguren el perímetro y no lo dejen escapar.
Romero corrió hasta la puerta y luego se volvió a mirarnos.
—Ustedes se quedan aquí hasta que venga a buscaros. Toma —dijo lanzándome la llave de la puerta—. Se encierran con llave y solo me abren a mí, ¿entendieron?
Asentimos y, una vez que ella desapareció tras la puerta, me acerqué rápidamente y la cerré con llave. No me había dado tiempo a girarme cuando sentí el cuerpo de Malú chocar contra mi espalda. Me abrazó con fuerza mientras lo escuchaba sollozando.
—Ya está, amor, ya pasó —dije dándome la vuelta y sosteniéndolo entre mis brazos—. Ya estamos a salvo.
2/3
ESTÁS LEYENDO
Enganchada a ti (ADAPTACIÓN)
FanfictionVanesa, una guardaespaldas asignada al cuidado de Malú , una cantante caprichosa que se cree mejor que nadie. Está historia es una adaptación, el contenido NO me pertenece. Todos los créditos a su autora. Autora: @Lauraq91
