20: Discoteca

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Me encontraba lavandome las manos, ese líquido rojo que me enloquecía profundamente estaba en mis manos otra vez. Creo que no me gusta mucho el color rojo o solo en los líquidos, manchan mucho y son difíciles de limpiar y sacar por completo. Me miré en el espejo del baño y me mojé un poco el rostro con la poca humedad que quedaba en mis dedos. Noté en mi rostro unas ojeras oscuras y mi cabello algo alterado, parecía un loco psicópata, creo que debería empezar a dormir mejor, comer más sano y cuidarme la piel, se supone que quiero enamorar, no espantar a Argentina con mi aspecto. Sonreí de lado, mirando hacia atrás por el reflejo de aquel espejo de baño público, por suerte, solo parecía ser alguien dentro de una casilla de baño sentado haciendo sus necesidades sanitarias, nada sospechoso, al menos hasta que empieze a pudrirse o alguien reporte que esa persona no estaba saliendo del baño y lo encuentren.
Visualizé mi vestimenta, estaba muy desalineada, por lo que me acomodé un poco la ropa. En eso, oí la puerta de entrada abrirse, casi me muero del susto, miré a aquella persona desconocida un momento, eran dos tipos, parecía ser que uno de ellos estaba un poco ebrio y el otro sobrio, parecían ser hermanos o parientes, alguien simplemente cuidando a su amigo o hermano ebrio, que ternura.
El tipo se dedicó a orinar mientras que el otro sujeto solo permaneció parado a unos centímetros de distancia de este, ni siquiera sospecharon del cádaver en la casilla de baño, eso me resultó perfecto. Me arreglé un poco el cabello tan desordenado que tenía y me eché algo de colonia para disimular más como si estuviese arreglandome para verme con alguien o algo. Noté que aquel sujeto me miró un momento, parece ser todo iba bien solo parecía estar viendo como me arreglaba, por lo que luego de arreglarme un poco, salí de allí como si nada, como otro simple tipo más de aquella discoteca llena de gente y alcohol. Al salir, todo ese espantoso ruido y música aburrida y repugnante para mi gusto se encontraba por todo el lugar de esquina a esquina, pero no importa, igualmente ahora tengo que irme de este lugar.

Simplemente salí de la discoteca, hacia casi dos horas que estaba allí, fingí bailar en la pista para no verme sospechoso y cuando lo ví irse al baño, lo seguí, nadie sospecharía, ademas, nadie me conoce y no hay testigos de lo que hice. Estuve un rato bailando con una chica hace un rato, bailé con ella para disimular, por lo que antes de irme, le mentí diciéndole que 'tengo una madre muy enferma que me había llamado porque necesitaba ayuda urgentemente', ella se lo creyó como si nada, ¿quien sospecharía que alguien con tan buenas actuaciones como yo? Actué tan bien que hasta se creyó lo de mi madre que ni siquiera está viva. Incluso le mentí con mi nombre, le dije llamarme 'Jostin' para que ni siquiera supiera mi nombre real por si hubieran casualidades de la vida de que la volviera a ver, cosa que casi no es posible pero mejor prevenir que lamentar. Fingí salir algo apurado pero no demasiado, y al salir sonreí con gusto, inhalé aire fresco y comenzé a reírme levemente mientras caminaba hacia el estacionamiento de enfrente donde estaría mi auto. Hoy sí me las ingenié para hacer mi trabajo, nadie va a sospechar de mí y menos van a encontrar rastro alguno de mí en la escena del crimen, lo hice tan bien que creo que debo repetir este metodo más seguido, ¡soy un maldito genio!

Al subir a mi preciado auto, me puse a gritar y celebrar en mi cabeza, era el mejor trabajo que hice hasta ahora. Puse la radio y puse la música a todo volumen, encendí el auto y comenzé a conducir a velocidad media. Iba cantando a todo pulmón por el camino, creo que cualquiera que me viera pensaría que estaba loco o que estaba enloqueciendo.

---America! Fuck yeah!---repetí la letra de la canción por la fuerte emoción del momento---. (America) Fuck yeah! (America) Fuck yeah!---dí golpes al asiento de al lado y solté risas de emoción.

Seguramente algunos se preguntarán:"¿Qué pasó, qué hiciste y como llegaste a la situación actual?" Muy sencillo... Pero largo de contar.













Anoche no pude dormir de lo enojado que estaba, Argentina había rechazado una salida conmigo, pero no era con él con quien estaba molesto, sino con Perú y Venezuela, ¡esos hijos de perra que arruinaron mis malditos planes! Los odiaba, definitivamente los odiaba.
Washi parecía estar algo tenso, tal vez podía olfatear mi enojo y eso lo perturbaba, yo qué sé. Acaricié al perro para tranquilizarlo, noté que había roto uno de sus juguetes chillones mirando un poco de reojo, le compraré otro un día de estos, le palmée la cabeza y lo miré, estaba un poco más calmado, por lo que decidí calmarme yo para no asustar a mi único amigo.
Me senté en el sofá a ver la televisión para intentar relajarme un poco, mi estrés comenzaba a perjudicar y perturbar a Washi, por lo que debía empezar a calmarme y desestresarme si quería que mi peludo amigo de cuatro patas estuviera cómodo y a gusto en casa.  Encendí la televisión, hace mucho ya que no la prendo ni la veo. Washi se acostó a mi lado en ese sofá, el pequeño ya puede subirse solo, cuando apenas lo traje apenas si sabía comer y beber agua solo, creció tan rápido.

Nada más escender el televisor, había un programa de casos de asesinos en serie, no pude evitar quedarme viendo ese programa, resultó ser atrapante. Me quedé horas viendo distintos episodios y anotando mentalmente los nombres y errores de cada asesino.
Me ví completos los documentales de Ted Bundy y Jeffrey Dahmer, las personas lo nombran mucho, aparentemente por la serie, no por el caso, pero aún así, me interesa bastante saber más del caso real y no la ficción de una serie de Netflix aburrida y sin propósito.

Miré el reloj a un lado colgado en la pared, para cuando quise darme cuenta, eran las tres de la mañana, me pasé toda la noche viendo este programa, pero podía sacarle provecho. Me dirigí al baño, dejando que mi amigo peludo continuara durmiendo en el sofá. Me cubrí un poco mis asquerosas ojeras con un poco de maquillaje, parecía un mounstro. Luego me dirigí a mi cuarto y me puse la ropa de trabajo, faltaba bastante aún para la hora, pero prefería adelantarme. Hoy sí me tome el trabajo de prepararme un desayuno digno aprovechando el tiempo de sobra que tenía y no tener pura cafeína en sangre.

Me quedé pensando un largo rato en aquellos documentales, los errores de ambos asesinos fueron para mí algo idiotas como para que los descubrieran, pero ahora tenía una idea para mi próximo movimiento, la idea surgió después de que abrí el refrigerador y un pedazo de hielo se cayó delante de mí.
Fue ahí que la idea surgió:"¿Y si hiciese un cuchillo de hielo?" La idea podría sonar algo fantaseosa, pero, si estaba lo suficientemente congelado quedaría sólido y luego se derretirá con el tiempo y si no dejo mis huellas en lugares cercanos, no habrá técnicamente evidencia. En ese momento, me sentí un genio.




Ese mismo día dejé a congelar un molde hecho a mano, utilizé plastilina para niños para hacer el molde, ¿quien sospecharía que un adulto compraría plastilina para hacer un molde a un arma? Luego la estiré, al haber comprado 5 potes, el tamaño sobraba, luego puse encima un cuchillo, uno de los más grandes que tenía en casa y me aseguré de que el filo se mantuviera. Luego lo dejé congelando tres días hasta ejecutar mi plan, ya sabrán que pasó después...




















Continuará...












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Obsessed With You // UsargHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora