Capítulo 18

2 0 0
                                        

- NAMJOON POV.

Era una mala idea, una muy mala idea.

—¿Qué?

—Lo que oíste —dijo mi madre al levantarse de su silla y mirarme con preocupación—. Jungkook no está.

—¿A dónde fue? Son las dos de la mañana. —tomé mi abrigo y mis zapatos dispuesto a salir a buscarlo.

—¿Y tú a dónde vas? —ella se acercó a mi y me tomó del brazo para impedir que abriera la puerta.

—¿A dónde? A buscarlo.

—Vuelve a la cama. Jungkook es un adulto y si quiere salir a divertirse es su asunto, no tienes por qué siempre estar tras él, ya creció, ¿comprendes eso?

—Conprender —sonreí irónicamente y me solté de su agarre sin hacer fuerza, no quería ocasionar un problema—. Lo hago, pero cuando quiero darle la oportunidad, vuelve a cometer estupideces como esta, ¿sabes que su vuelo sale el viernes? Eso es en dos días y ni siquiera a terminado el trabajo que le encargaron desde hace dos meses. Se meterá en un lío y yo tendré que sacarlo de ahí, es odioso porque al final no me lo agradece.

—Lo proteges demasiado —dijo ella con una mirada comprensiva al acariciarme el brazo con cariño—. Yo sé que lo amas y quieres lo mejor para él y yo también, pero, no lo dejas resolver sus asuntos, no lo dejas ser adulto, no lo dejas cometer errores de los cuales pueda aprender.

—No estoy preparado para verlo caer, aún no.

—No caerá.

—¿No? —me alejé de ella molesto—. Hace poco lo vi decidido a quedarse en este estúpido pueblo simplemente por una persona, ¿puedes creerlo? ¡Ni siquiera es amor!

—¿Una persona?

Y mierda, debí cerrar la boca.

—Y-yo...

—¿Mi Jungkook está enamorado? —ella sonrió tan feliz que sus ojos brillaron de la felicidad—. Mi pequeño está enamorado...

—Mamá.

—No, ahora escúchame. Si sigues tratándolo como un niño y no como un adulto, me temo que me tendré que involucrar y no quieres eso, ¿verdad?

—¿A qué te refieres? —me crucé de brazos y la miré confundido a su amenaza.

—Que te pediré que te vayas, eres mi hijo y te amo, pero últimamente controlas todo a nuestro alrededor y no voy a permitir eso.

—¿Q-quieres correrme?

—No, hijo...

—¡¿Es eso?! ¡¿Quieres que me vaya?! ¡Bien! Me largo de una vez. No quiero seguir aquí. —caminé hacia las escaleras pero ella me detuvo.

—N-no quise decir eso, cielo, lo siento, por favor perdóname.

Mi madre comenzó a llorar, al abrazarme por la espalda sentí cómo mojaba mi ropa por sus lágrimas, sentí su dolor y su angustia. No quería ser yo el culpable de su dolor, en verdad que no, pero sin darme cuenta le causaba daño a la mujer que más amaba. Y también, me dañaba a mi mismo.

—No quiero perderlos, es todo. Son lo único que me quedan, los amo en serio... —volvió a hablar—. Ve por él...

Y mi silencio fue suficiente.

Sentí romperme ante sus palabras.

Me di la vuelta y la abracé fuertemente, sintiéndome a salvo en sus brazos, como cuando era un niño y ella me consolaba.

—Te prometo que siempre estaremos juntos, Mamá.

Salí de ahí, caminé a la casa de a lado y toqué tres veces, y quien me abrió fue precisamente a quien no quería ver ahora.

—Namjoon —me habló el hermano mayor de Taehyung, Seokjin, aquel que alteraba mi corazón y a la vez me hacía enojar demasiado—. ¿Qué se te ofrece a esta hora?

—¿Dónde está?

—¿Quién?

—Mi sobrino, Jungkook.

—¿Por qué lo sabría? —me observó confundido y se acercó un poco más y pude notar que estaba cubierto con una manta, aparentemente estaba dormido y lo había despertado.

—Porque tu hermano y él-

—Creo que son lo suficientemente adultos como para salir, ¿no lo crees?

—Eso no me importa, ¿dónde están?

—No lo sé. —lo observé incrédulo y él se encogió de hombros—. ¿Qué? No lo sé, y si lo supiera, no te lo diría. —me sonrió ligeramente para hacerme enojar, y lo logró perfectamente, pues abrí por completo su puerta y me adentré sin permiso a su casa.

—Dónde carajos están, Jin, no lo volveré a repetir.

—¿Por qué te importa tanto? No son-

—¡Está mal! ¡¿No lo entiendes?! —grité finalmente, no podía aguantar mis emociones y mis palabras en estos momentos. Intenté calmarme respirando y me alejé de él—. S-sólo dime dónde está Jungkook y me voy.

—¿Estás bien?

Y me tocó.

Un tacto que volvió a doblegarme, y me dejé, dejé que sus manos acariciaran mi rostro mientras me perdía en su mirada, en sus ojos que parecían dos luciérnagas, o un mar repleto de estrellas, la verdad no lo sé, sólo sé que sus manos, sus caricias, calmaron mis emociones y logré calmarme.

—Ahora sí.

Él sonrió y alejó sus manos de mi, sin separarse aún.

—Deberías descansar, es muy tarde. Vuelve a tu casa, tranquilo, yo te aseguro que Jungkook está bien.

—¿Por qué eres así? —pregunté sin pensar.

—¿Cómo?

—Después de lo que te hice... como te traté, te preocupas por mi y me miras con los mismos ojos.

—¿No es obvio?

Lo miré confundido y negué, sin comprender sus palabras y él soltó una risa nerviosa.

—Por favor... necesito saber dónde está él. —supliqué una vez más.

Jin pareció pensarlo y asintió finalmente.

—Se dirigen a la ciudad.

—¿A la ciudad? ¿Y qué hacen allá?

—Van a una fiesta donde puedan cantar, bailar, beber, divertirse. Taehyung quiere hacer algo especial con Jungkook y decidieron hacerlo hoy mismo. —hablaba sin atreverse a mirarme—. Yo no quise ir con ellos porque es como ser mal tercio.

Yo no sabía ni qué decir.

Estaba mal.

Muy mal.

—Vamos.

—¿Qué?

—Llévame a donde se dirigen. —caminé hasta la puerta y me detuve al verlo parado en el mismo sitio viéndome sorprendido—. ¿Qué esperas?

—No es correcto.

—Iré con o sin tí, no deben de ir tan lejos, los encontraré. ¿Vas o te quedas?

Jin frunció el ceño y se quitó la manta encima, suerte estaba vestido con algo casual, entonces caminó hasta salir de la casa y ambos subimos a mi auto.

—Por favor no hagas esto —habló antes de que encendiera el motor—. ¿Por qué te importa demasiado esto?

—Ponte el cinturón.

—¿Es porque mi hermano es un hombre? ¿Es porque eres homofobico?

—Jin...

—Sólo dime.

—Ponte el cinturón, maldición. —comencé a conducir lo más rápido posible, sabiendo que el chico a mi lado estaba llorando en silencio pero no podía hacer nada al respecto.

Avenida 87Donde viven las historias. Descúbrelo ahora