Capítulo 22

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"Creo en la maravilla que delatan sus ojos oceanicos, tan profundos y sin fin alguno, sin embargo no son azules o verdes, son cafés, un café claro que brilla más que la luz de la luna en una noche fría, más que el reflejo de una estrella en el mar, más que el sol escondiéndose en el horizonte."

Su ausencia me había afectado más de lo que había podido imaginar, llevaba casi una semana sin saber del paradero de Taehyung y eso me tenía más que alterado y asustado. Necesitaba saber cómo estaba, dónde estaba, por qué se había ido, o si ya no me quería más en su vida.

Todo parecía ir tan lento pero a la vez tan rápido, de pasar las noches en vela en June Lake, ahora me encontraba pasando las noches sin dormir en Londres.

Perdí tiempo en mi trabajo buscando sus redes sociales, tratando de comunicarme con su hermano que tampoco respondía, y mi tío, quien también se encontraba en la misma situación que yo al no encontrar por ninguna parte a Jin.

Era como si nunca hubieran existido.

Era como si la tierra se los hubiera comido.

Al momento en que le preguntaba a alguien del pueblo me decían "¿quién?" O "No sé de qué me hablas, chico".

Hasta mi propia abuela los había olvidado.

Todo parecía haber sido una simple mentira, una fantasía, un suceso que jamás ocurrió. Porque entre más me esforzaba en recordarlo, su imagen era borrosa con el pasar de los días y eso hacía que me volviera loco al no querer olvidarlo.

—¡Mierda! —arrojé la botella de alcohol contra la pared y se partió en pedazos, el líquido mojó el suelo de mi apartamento y yo me tiré ahí mismo, dejándome caer sobre los vidrios, sumido en la tristeza y en la soledad.

Lo extrañaba.

Lo amaba.

Y nunca se lo dije.

—Te odio tanto Taehyung... te odio tanto por entrar en mi corazón para al final abandonarme. —cerré mis ojos, sintiendo mi sangre salir de las heridas que se estaban formando alrededor de mi cuerpo por los vidrios rotos.

—¿Me odias, kook?

Su voz.

Aquella preciosa voz llegó a mi cabeza, estaba soñando, lo sabía. No había manera en que esto fuera real.

—Te odio tanto. —dije abriendo poco a poco los ojos, viendo su imagen borrosa.

Se sentó a mi lado y llevó mi cabeza a su regazo, comenzó a acariciarme, su tacto se sentía tan real, tan cálido, pero era sólo un sueño.

—Pero yo te amo. —me habló con cariño, a pesar de que sentí sus lágrimas caer en mi.

—Me abandonaste.

—Jamás te abandonaría, Jungkook.

—¡¿Entonces por qué te fuiste?! —me levanté para encararlo pero cuando lo hice, él ya no estaba.

Me abracé a mi mismo y comencé a llorar, queriendo que regresara a mi lado.

—No te vayas, vuelve a mí, por favor. —elevé la mirada para observar a mi alrededor, creyendo que lo encontraría, pero sólo vi oscuridad.

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