Capítulo 5

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La abuela de Jungkook había notado que su nieto estaba teniendo insomnio últimamente, por lo que optó por llevarlo al médico rápidamente.

—¿Y bien, doctor?

—Verá, si una persona pasa más de 72 horas sin dormir, si hay privación total de sueño en ese lapso, podría estar en riesgo de muerte. Pero claro, ese no es su caso.
Puedo recetarle unas pastillas que quitarán el dolor de cabeza y lo ayudarán a dormir mejor. —la abuela sonrió al escuchar que su nieto no tenía algo grave.

Y al pasar las horas, Jungkook ya se encontraba en la casa del árbol junto a Taehyung.

—La verdad yo creo que ese doctor no sirve. —mencionó el rubio al dejar la madera en el suelo.

—¿Por qué lo dices? —preguntó él mientras clavaba una tabla.

—Yo no te veo bien.

—Será por la poca luz. —una pequeña sonrisa se formó en sus labios.

—Hablo enserio kook, siento que tú...

—Estoy bien, ¿sí? —sostuvo su rostro en sus manos para que lo mirara directo a los ojos.

—Pero.

—Shh, terminemos esta casa. —sonrió pero el rubio seguía mirándolo con preocupación.

—¿Irás con otro doctor?

—Le diré a mi abuela, ahora terminemos esto. —Tae sonrió y asintió.


...


—¡No me la creo! ¡Jungkook ven acá!—gritaba emocionado Tae y Jungkook fue corriendo hacia él.

—¿Qué ocurre?

—¡Dejaron abierta la juguetería! —su sonrisa cuadrada se hizo presente, haciendo que el corazón de Jungkook latiera aún más rápido.

—¿Quieres entrar? —preguntó el pelinegro.

—Quisiera... Pero si rompemos algo, ya no tengo dinero para pagarlo. —hizo un leve puchero en sus labios.

Jungkook se rio y tomó su mano.

—No romperemos nada, y si lo hacemos, corre de mi cuenta. No te preocupes.

—No estoy seguro... No quiero meterte en problemas.

Jungkook no le prestó atención y se adentró con él a la juguetería.

—¡No me atrapas! —comenzó a correr el rubio mientras reía feliz, Jungkook corrió detrás de él, y cuando lo perdió de vista, Tae apareció detrás de él con una pistolita de agua.

—¡Bu! —al decirlo le mojó un poco el cabello, dejando a un indignado Jungkook.

—¡Eso no es justo! —lo tomó de la cintura, lo atrajo hacía él y le hizo cosquillas.

—¡Me quedo sin aire! ¡Kook detente! —reía tanto que sus mejillas dolían, las cuales se encontraban de color carmesí.
Tanto reía que algunas lágrimas salían de sus ojos.

Jungkook apreciaba ese momento, su sonrisa brillante, sus ojos marrones oscuros, sus mejillas suaves, su cuerpo en sus propias manos, su cabello suave y rubio, sus labios rosados...

_ Eres la única estrella que ilumina mi universo, Taehyung. _

Se separó de él en cuanto sintió algo cálido en su corazón, le dió miedo sentir más ese sentimiento extraño sin nombre.

Taehyung se acercó a él confundido al verlo asustado y agitado de esa manera.

—¿Estás bien? —trató de acariciar su mejilla pero Jungkook se alejó de él aún más asustado.

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