- OLIVIA POV.
Las mañanas se habían tornado frías, el oscuro paisaje no era alumbrado por el sol en ningún instante del día, la luna apenas se asomaba y las estrellas... ocultas en lo más profundo del laberinto de lo que era su memoria. La memoria de mi nieto, Jungkook.
Recuerdo cuando llegamos a Londres por primera vez, su mirada perdida y su sonrisa desvanecida. Cuando le preguntaba si podía dormir, él decía que sí, pero a mitad de la noche despertaba para asomarse por la ventana esperando a algo o alguien. Él desconocía por completo qué era lo que le estaba pasando, pero yo sí lo entendía.
Aquel niño de cabellos castaños que había ido a mi casa había desaparecido de la memoria de Jungkook, pero no de su corazón o alma.
No podía explicar qué extraña magia era esta, sólo sabía, que yo quería un bienestar para mi nieto.
Lo alejé de aquello que más anhelaba, lo alejé de sus recuerdos y de sus palabras, todo para terminar volviendo al mismo sitio.
Sabía perfectamente que era él, aquel chico rubio que saludaba a Jungkook cada que se encontraban y se besaban a escondidas, yo lo sabía. En sus ojos se notaba un destello sin igual, aquel brillo que había arrebatado de Jungkook, y que ahora volvía a él.
No lo odiaba, de hecho, lo adoraba, adoraba que Taehyung fuera la felicidad eterna de mi Jungkook. Aquellos dos niños que un día estuvieron frente a mi, ahora se escondían de mi y se escapaban para ser libres, como cuando en las noches se iban al bosque.
No lo quise alejar otra vez, porque, cualquier cosa que Taehyung sea, yo lo aceptaré y no huiré esta vez, porque Jungkook merece ser feliz, y si su felicidad es tener a Taehyung, para mi está bien.
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Avenida 87
Fiksi PenggemarCalle en donde los miedos no son impedimentos para dejar de seguir las estrellas. Ambos sabemos que nada de esto es real, pero qué importa la verdad si la mentira es tan maravillosa como la verdad en tus ojos. Soy alguien, alguien que le gusta admir...
