Capítulo 20

4 1 1
                                        

- OLIVIA POV.

Las mañanas se habían tornado frías, el oscuro paisaje no era alumbrado por el sol en ningún instante del día, la luna apenas se asomaba y las estrellas... ocultas en lo más profundo del laberinto de lo que era su memoria. La memoria de mi nieto, Jungkook.

Recuerdo cuando llegamos a Londres por primera vez, su mirada perdida y su sonrisa desvanecida. Cuando le preguntaba si podía dormir, él decía que sí, pero a mitad de la noche despertaba para asomarse por la ventana esperando a algo o alguien. Él desconocía por completo qué era lo que le estaba pasando, pero yo sí lo entendía.

Aquel niño de cabellos castaños que había ido a mi casa había desaparecido de la memoria de Jungkook, pero no de su corazón o alma.

No podía explicar qué extraña magia era esta, sólo sabía, que yo quería un bienestar para mi nieto.

Lo alejé de aquello que más anhelaba, lo alejé de sus recuerdos y de sus palabras, todo para terminar volviendo al mismo sitio.

Sabía perfectamente que era él, aquel chico rubio que saludaba a Jungkook cada que se encontraban y se besaban a escondidas, yo lo sabía. En sus ojos se notaba un destello sin igual, aquel brillo que había arrebatado de Jungkook, y que ahora volvía a él.

No lo odiaba, de hecho, lo adoraba, adoraba que Taehyung fuera la felicidad eterna de mi Jungkook. Aquellos dos niños que un día estuvieron frente a mi, ahora se escondían de mi y se escapaban para ser libres, como cuando en las noches se iban al bosque.

No lo quise alejar otra vez, porque, cualquier cosa que Taehyung sea, yo lo aceptaré y no huiré esta vez, porque Jungkook merece ser feliz, y si su felicidad es tener a Taehyung, para mi está bien.

Avenida 87Donde viven las historias. Descúbrelo ahora