Capítulo 60 - Último

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No quería tomar un taxi, no quería llamar a nadie, no quería hablar con nadie, solo quería llorar. Caminé sin saber exactamente donde me dirigía, hasta que llegué a la playa y me tumbé en la arena a llorar. Me sentí la mujer más patética del mundo, estaba a altas horas de la noche tirada en la arena llorando por un idiota que siempre sería un cobarde. Sabía que había una persona que tendría las palabras exactas para mí en ese momento, pero estaba lejos, ni siquiera sabía donde estaba, solo sabía que no estaba a mi lado ahora. Si me iba a casa en ese momento iba a querer lanzar por la ventana todo lo que me recordara a Justin e iba a terminar creando una lluvia de rosas, globos, tontos peluches y hasta me lanzaría yo misma a ver si así perdía la memoria y me olvidaba de lo patética que era mi vida.

Lloré en la arena mirando el mar por lo que deben haber sido al menos dos horas, para arruinar todo aún más comenzó a llover, maldije la naturaleza, sentía el viento estrellarse en mi rostro pero no sentía frío, el problema era la lluvia. Mi llanto se calmó y me puse de pie para volver a mi departamento, ya era bastante tarde y estaba quedando empapada, necesitaba acurrucarme en mi cama. Tomé un taxi y estuve en mi edificio en unos veinte minutos, hubiera corrido adentro por la lluvia, pero un poco de agua era lo que menos me hacía daño en esos momentos. De repente, cuando ya estaba cerca del edificio vi a alguien apoyado en la pared y lo reconocí, estaba mojado y de su cabello caían gotas en su rostro a pesar de que estaba con el gorro de su polerón.

-Vete -le dije sin más.

-No me iré -se puso frente a mí, mirándome con firmeza -. No me iré hasta que me escuches.

-No quiero escucharte -le dije-. Vete.

-Te he esperado por horas Isa, por favor escúchame -insistió.

-¿Para qué? ¿No te das cuenta que ya no quiero verte?

-Rose estaba en el departamento...

-¡Cállate! -lo interrumpí y comencé a caminar pero él me sostuvo agarrándome por los brazos-. ¡Suéltame Justin! -le grité.

-Por favor escúchame, Rose no estaba ahí por nada de lo que te imaginas -me soltó luego de mis intentos por deshacerme de su agarre-. Por favor -sonó suplicante.

-No me interesa, no me interesa tu vida, no quiero saber más de ti por favor Justin haz como si yo no existiera e intenta que yo piense que te tragó la tierra porque realmente no quiero saber de ti -el respiró profundo-. Vete y no regreses, no quiero seguir viendo tus flores ni tus estúpidos regalos ni nada, no quiero nada de ti.

-¡Basta Isabella! -me gritó, mi estómago se contrajo, Justin jamás me había gritado de esa manera-. ¿No te das cuenta que tus palabras duelen? ¿Eres tan orgullosa que no eres capaz de escucharme dos minutos? -su tono de voz seguía alto y me miraba a los ojos con rabia, me mantuve en silencio aún sorprendida porque me había gritado-. Rose estaba en el departamento porque fue a decirme que se incorporó en una terapia psicológica, solo quería contármelo -volvió a respirar profundo, vi caer una lágrima por su mejilla y se mezcló con la lluvia que caía por su rostro, seguí sin poder decir nada-. No puede ser que aún no confíes en mí, le dije a Rose que me alegraba por ella, porque no le deseo el mal, pero ella tiene muy claro que te amo a ti y que ni en un millón de años volvería con ella. Parece que tú eres la única que no tiene claro que estoy loco de amor por ti. He sido paciente, llevo eternas largas semanas esperando por ti, más de un mes esperando que solo quisieras aceptar volver a salir conmigo, cada día estoy aquí dejándote flores solo para que sepas que pensé en ti al despertar, pero ya no sé que hacer.

-Justin, yo...

-Lo siento Isa, siento no ser capaz de ganarme tu confianza -continuó hablando ignorándome-. Siento haber sido un idiota desde que te conocí y por eso no lograr que creas en mí ahora, lamento no ser tan perfecto como lo fue Luke, lamento haberme presentado en tu vida, lamento haberla arruinado -sus ojos se mantuvieron en mí, estaban rojos y llenos de lágrimas contenidas-. No te volveré a molestar, porque ya me di cuenta que no eres capaz de dar vuelta la página y comenzar desde cero, no eres capaz de confiar en mí y de todos modos ya no sé como demostrarte que te amo.

Twister ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora