Cuatro hermanas de una prestigiosa familia italiana se encuentran con distintos rumbos y cuestiones por resolver.
Entre la empresa familiar y las decisiones que deben tomar para no defraudar a su padre, parece que es imposible que el amor pueda ten...
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— Solo me cambio y nos vamos—dijo Hairen entrando a la habitación.
— Si, tu tranquila—el madrileño se arremango la camisa.
La italiana caminó por la habitación al mismo tiempo que se quitaba la bata de baño.
— ¿A dónde se te antoja ir? ¿Jimmyz? ¿La Rascasse? ¿Mk? ¿Red Room?—dijo mientras sacaba un vestido rojo escarlata del armario.
Carlos estaba mirando los movimientos de la chica, parecía que esa lencería de encaje negro estaba hecha a su medida y dándole un espectáculo a los ojos de quien la deleitara. Cualquiera se volvería loco.
— En realidad quiero pedirte algo—inflo los cachetes— Alcohol y música vamos a conseguir en cualquier rincón de Mónaco, pero una tranquila cena y un rico vino, lo dudo.
— No te entiendo guapo—lo miró con confusión.
— Que te estoy invitando a cenar Maria y ya después vamos a celebrar hasta que salga el sol si quieres
— No como por placer, engordo—dijo la morena con seriedad— pero está bien, acepto, puedo hacer una excepción por ti—le sonrió coqueta— pero con una condición.
— No digas tonterías, ayer te comiste un bowl de papas fritas tu sola.
— Son mi debilidad y más si tienen helado de vainilla.
— Tienes gustos muy peculiares.
— Y no solo en comida, te sorprendería lo peculiar que puedo llegar a ser en otros aspectos de mi vida.
— Bueno, ya, dime tu condición para ir a cenar, me van a dar agruras.
— No quiero ir a un restaurante ostentoso ni que llame la atención pública, ya tuve suficiente de la prensa este fin de semana y yo no estoy acostumbrada, ni deseo aparecer en los chismes de paddock.
Carlos pensó un momento sabiendo que cualquier cena en cualquier restaurante justo hoy llamaría la atención. Su podio en el GP de Mónaco y la escenita que había armado Hairen con Mbappe no eran una buena combinación.
Lo que menos quería era aparecer en los portales del internet con titulares como "Piloto español tiene amorío con la novia de Mbappé".
— Podemos pedir servicio a la habitación, cenamos solo tú y yo.
— Acepto, se me antoja una enorme hamburguesa con tocino y papas fritas...obviamente
— Y a mi se me antoja una italiana en vestido rojo—habló sobre su cuello— Vas a ser la cereza de mi postre.
Hairen sonrió con satisfacción y puso su mano en la pierna de Carlos
— Pide la cena, te prometo que será una noche que no olvidarás.