— Hel, voy a salir, no se cuanto voy a tardar, te veo luego—Hanna tomó su bolso.
— ¿Te vas a ver con Charles?—preguntó la menor con cierta picardía.
— ¡Claro que no! voy a la peluquería.
— Okay, yo creo que voy a ver a Arthur.
La mayor hizo un gesto de desagrado.
— Si vas a seguir viéndote con él, prefiero que sea aquí en casa, es una figura pública y lo que menos quiero es te exponga, papá podría enterarse que no es un adolecente de tu edad como le dijeron, debes ser cuidadosa, que no se te olvide que aun eres menor de edad y él ya es mayor, y papá no va a perdonar su mentira así como si nada.
Helena soltó un suspiro.
— Si mamá, ya me repetiste eso cientos de veces—habló con sarcasmo y rodó los ojos— Nos vemos luego.
— No soy tu madre ¿Okay? Yo traigo la cena—le dejó un rápido beso en la frente.
Antes de que Hanna abriera la puerta para salir el timbre sonó.
— Vaya, ¿quién será?—dijo con sarcasmo y abrió la puerta.
— Buenas noches mi vid... Ha-Hanna. yo-yo no sabía...
— ¿Que no sabías? ¿Que vivo aquí?—se cruzó de brazos y enarcó una ceja— ¿Te quedas a cenar?
— Si no te molesta...
— No lo hace. Solo espero que no seas de esos raritos que le ponen piña o ketchup a la pizza—lo miró un segundo más— y que vengas solo. Sin sorpresas, ni acompañantes.
— Vengo solo, solito—el monegasco se aclaró la garganta— puedo encargarme del postre.
Helena se acercó poniéndose al lado de Arthur.
— Más les vale que no profanen mi hogar—dijo en un tono más leve, incluso se podría decir que amigable.
— Te quiero mucho Hanna banana—la menor se tiró sobre ella abrazándola.
La rubia la rodeó con su brazo y en su cara se vio un gesto de dulzura.
— Por favor tengan cuidado, ante la mínima inquietud me llaman—acarició la mejilla de Helena— Y Arthur—volvió a mirar al monegasco, pero esta vez de una forma más amigable— No dejes que toque el lavavajillas.
— Mantenerla lejos del lavavajillas. Anotado—el joven le sonrió y levantó su pulgar.
— Los veo más tarde—y sin agregar más, la mayor abandonó el departamento.
Ambos jóvenes se quedaron mirando la puerta. Arthur notó que era la primera vez que no se escuchaba el eco de los tacones de Hanna por el pasillo y eso lo relajó.
— Vaya, hace mucho que no la escuchaba ser amable con terceros.
— Entonces... ya tengo la aprobación del papá y de dos de tus tres hermanas... ¿Ya estoy dentro de la familia?—la miró divertido.
Helena soltó una risotada y lo abrazó.
— Bonita—dejó un pequeño beso en su nariz— Te tengo una sorpresa, cierra los ojos y siéntate en el sofá, ¿Si?
— ¿Una sorpresa? ¿Para mí?—dijo con voz chillona y feliz.
— Si amor, pero necesito que cierres los ojos.
Sin protestar, y con mucho entusiasmo, la joven tomó asiento.
El monegasco se aseguró de que no estuviera haciendo trampa agitando su mano frente a ella y luego volvió rápidamente a la entrada del departamento para meter una caja de tamaño medio al living.
ESTÁS LEYENDO
INEFFABILE AMORE
FanfictionCuatro hermanas de una prestigiosa familia italiana se encuentran con distintos rumbos y cuestiones por resolver. Entre la empresa familiar y las decisiones que deben tomar para no defraudar a su padre, parece que es imposible que el amor pueda ten...
