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Pronto la casa de George se sentía más cómoda. No se sentía tan nervioso de interactuar con su familia, a pesar de que Dream siempre era un poco tímido al hablar con gente mayor. Y es que no era de sorprender que Dream se ganará el corazón de sus padres.

—¿Te quieres quedar a dormir? —le preguntó George, quien recogía las envolturas de chocolate que habían dejado sobre su cama.

—Me gustaría, pero tengo que ir a la universidad mañana temprano.

—¿Y el problema?

—El problema es que no tengo ropa para mañana, George. Y no me digas que puedes prestarme tu ropa porque ambos sabemos que me queda pequeña.

—Tampoco te hagas el gigante. Mi ropa te queda bien.

George toma la última envoltura que estaba justo al lado de Dream, hasta que la mano de este sujeta su muñeca y jala de esta haciendo que George caiga encima de él.

—¿Qué haces? —pregunta George divertido.

Dream lo envuelve entre sus brazos y deja varios besos en su frente y en su pelo.

—Te amo, te amo, te amo.

—¿Qué bicho te picó ahora?

—Ninguno. Solo quería despedirme antes de que me vaya a casa.

George ríe y se separa un poco de él para poder moverse. Se acerca lentamente a su rostro, sus narices rozan por unos segundos. Ambos sonríen con los ojos cerrados. Dream relame sus labios hasta que George acaba con la distancia entre ambos. Estallan los fuegos artificiales y la gente celebra. Se van a casar, se van a mudar juntos, tendrán hijos y adoptarán un gato. Todos se abrazan. Todos lloran de felicidad. Nadie puede creerlo. Nadie puede imaginar que al final sí estuvieron juntos por siempre como un cuento de hadas.

Pero abre los ojos. Su cuerpo está sudoroso y siente su garganta áspera. Gira un poco su cuerpo y siente su celular ardiendo bajo su mejilla. Se aleja en un segundo y se sienta mientras revuelve sus cabellos.

No hay ningún mensaje de George. No hay ningún mensaje de George desde hacía meses. Aún así se quedaba despierto esperando que algún día diera alguna señal.

—Creo que deberíamos darnos un tiempo —había dicho George.

—¿Ahora? ¿Acaso no está todo perfecto?

George evitaba su mirada. Tomó las envolturas de nuevo y las tiró a la basura antes de regresar con Dream.

—Lo está. Ahora estamos perfectamente bien —George coloca su mano sobre la suya—. El próximo semestre empezaré mis prácticas. Dudo que entre la universidad y las prácticas pueda tener tiempo para ti.

—¿Solo por eso quieres terminar? —los ojos de Dream empiezan a escozer.

—No, Dream. No vamos a terminar, solo nos daremos un tiempo.

—Lo mismo dijeron los One Direction y míralos ahora.

George ríe por lo bajo, pero intenta contenerse.

—Volveremos a estar juntos en cuanto me sienta listo de poder dedicarte el tiempo que mereces.

—Está bien.

Pero no estaba bien. Dream no quería estar desconectado de George. Él quería saber cómo iba su día, si hizo algo divertido durante la semana o si obtuvo algún logro importante en el mes. Quería saber si sus sentimientos seguían intactos hacia él. Si seguía pensando en él cada día. O si también contaba cada día para volverlo a ver.

Ya no veía a George ni a los amigos de este en la universidad. Era como si de la noche a la mañana hubiera desaparecido.

—¡Adivinen quién tiene nueva pareja! —llegó Quackity corriendo y gritando a la clase.

Había pasado tanto tiempo que hasta Quackity regresó de su intercambio.

—¿George? —preguntó Dream, temeroso por la respuesta.

—No... —Quackity lo vio raro.

—¿Entonces quién?

¡Mi abuela!

—¿A tu abuela no la habían asesinado al quemarla viva en su jardín de marihuana en el este de Surinam? —cuestiona Sapnap confundido.

Quackity se queda callado con una mirada fría como su abuela.

—No... Esa era mi otra abuela. Bueno, lo importante es que se casará el fin de semana y me dijo que podría invitar a unos amigos.

Dream se dejó caer sobre su pupitre.

—No quiero ir —murmuró con los pocos ánimos que le quedaban.

—¿Y quién te dijo que te iba a invitar a ti? Bueno... en realidad si te iba a invitar porque resulta que la pareja de mi abuela es tío abuelo segundo de George y la familia de George también está invitada, por lo que seguramente George irá a la boda y ambos podrían verse después de estar ochenta y cuatro años separados, pero ya que no quieres ir creo que invitaré al marihuano que vive a dos cuadras de mi casa.

—¿George irá? —los ojos de Dream se iluminan como nunca antes.

—Sí, pero tú no.

Quackity se ríe malvadamente, mientras Dream se aguanta las ganas de comprarle los boletos de avión para mandarlo de intercambio de nuevo.

—Ya, Quackity. Déjalo al niño ser feliz y ver a su "novio" —le pide Sapnap antes de que comiencen a pelear de nuevo.

—Bien, bien. Estás invitado, Dream.

...

Dream estuvo el resto de la semana pensando en cómo sería su reencuentro con George. ¿Correría y saltaría al verlo? ¿Lo abrazaría? ¿Lo besaría?

¿Y si George había encontrado a alguien más? ¿Si ese descanso solo había sido una excusa para no saber de él jamás?

Su vida, sus planes, todo se veía arruinado. Porque ni podía imaginarse al lado de nadie que no fuera George. Porque George era la persona que siempre había deseado tener en su vida y el simple hecho de tenerlo y perderlo de un día para el otro le dolería hasta el final de sus días.

Porque quizá George era perfecto para él, pero él nunca había sido perfecto para George.

Se mira en el espejo y rompe en llanto al pensar que alguien como George podría amar a alguien patético como él.

Alguien toca la puerta de su habitación.

—Dream, alguien te está esperando afuera —dice Drista al otro lado de la puerta.





Too Sweet [DreamNotFound]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora