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Al pasar de los días, George se logró acostumbrar al clima, la humedad y el inmenso calor que envolvía su cuerpo las noches. Incluso comenzó a disfrutar demasiado esas olas de calor que le exigían más y más.

Las noches eran su actividad favorita. El cenar con la familia de Dream en la pequeña terraza con la vista al jardín, con ese olor a la brisa marina invadiendo sus fosas nasales. Besar los labios de Dream y sentir ese toque salado. Acariciar su mejilla y sentir su piel caliente.

Dream tenía esa manía de acariciar su muslo bajo la mesa. La piel se le erizaba y posaba su mano sobre la del más alto para que no se sobrepase.

—Eeeeh, esa mano, compadre —dijo Drista, quien estaba sentada al lado de George—. Si van a hacer sus cosas que sea lejos de mí, gracias.

Dream le sacó la lengua y alejó su mano de mi muslo solo para tomar mi cintura.

—¿Estás bien con esto? —susurra Dream en su oído.

—¿Por qué estás actuando tan —George busca en su mente la palabra—... cariñoso?

George intenta ocultar su sonrisa, metiendo un poco de comida en su boca. Desde hace un buen rato ha dejado de escuchar la conversación familiar y su mundo se había centrado solo en ellos dos.

—¿Vamos a la habitación? —susurra Dream nuevamente, sujetando más fuerte la cintura de George.

—Dame un momento.

Entonces, Dream desaparece casi del panorama o al menos se hace más pequeño al retomar el hilo de la conversación.

Ahora estaban hablando de Florida, si era buena idea quedarse allí ahora que Dream y George se mudarían los dos solos. A todos les daba casi igual vivir en esa casa, porque si bien les daba nostalgia volver a su hogar, ya habían hecho su vida allá en Los Ángeles.

Respecto a ese tema, el único preocupado parecía ser George. Él preferiría tener a la familia de Dream cerca. Conocía a Dream bastante bien y lo muy apegado que era a su familia. Los extrañaría si los tuviera lejos y George no soportaría verlo mal. Tampoco se libraban de discutir alguna vez y no querer convivir con el otro un tiempo.

Convivir. Sonaba a una palabra muy grande ahora mismo.

George se niega a sobrepensar ahora y parece que Dream nota su intranquilidad ya que besa su mejilla para mover sus pensamientos a otra parte.

—¿Vamos?

George asiente recogiendo los platos de ambos, pero Dream se le adelanta.

—No te preocupes. Me encargo de esto mañana —Dream lo guía hasta la cocina, dejando los platos sucios a un lado—. ¿Estás bien? Has estado muy pensativo.

George ríe por lo bajo y niega con la cabeza.

—Estoy bien, Dreamie.

—¿En serio?

Dream lo toma de la cintura con ambas manos y se acerca a besarlo. Sus besos comienzan siendo suaves y delicados a volverse intensos y apasionados. George pone un poco de distancia para recordarle que siguen en la cocina.

—¿No íbamos a ir a nuestra habitación?

Los oscuros ojos de George se iluminan con la luz de la luna. Tiene esa mirada suave que aún recuerda de la primera vez. Son tan puros como el mismo George y eso le encanta tanto como le inquieta, porque es difícil leer lo que tiene atascado en su mente.

Cuando ambos llegan a su habitación continúan con los besos ya a una mayor intensidad, casi como si sus bocas les exigiesen estar juntas.

George deja caer su cuello un poco hacia atrás cuando los labios de Dream comienzan a bajar por la longitud de este.

Su piel está caliente que la siente arder cada que siente el húmedo tacto de su amado. Se intenta sujetar de sus hombros al sentirse tan débil a su toque.

Y se siente tan irreal. Tan, tan, taaaaan irreal. Porque cómo es posible que siendo tan joven sienta que lo ha vivido todo. Su vida parece casi resuelta. Y es que, ¿qué más podría pedirle al mundo? Tiene una hermosa familia, un hermoso novio, una carrera tan exitosa, hace y tiene lo que más ama. Pronto se iría a vivir su más grande sueño con el amor de su vida.

Aquello suena como un sueño que ni el más soñador creería poder alcanzar, pero él lo tiene.

¿Por qué?

¿Por qué si se siente tan bien... él se siente tan... incorrecto?

"No sobrepienses", se dice a sí mismo.

Agita un poco su cabeza volviendo al presente, aquello también desconcentra un poco a Dream.

—¿George? —pregunta confundido.

Lo mira con los ojos tan brillantes como sus labios. Está ligeramente inclinado para llegar a su altura.

—¿George? —vuelve a preguntar.

Los ojos de George están fijos en él, pero se sienten ausentes, como si viera hacia otro lado.

Las manos del más bajo dejan de tocar sus hombros y simplemente las deja colgando sin quitar su mirada que ahora no expresa nada.

Dream abre la boca para hablar, pero justo es interrumpido.

—No puedo seguir con esto —admite George en un hilo de voz.

—¿Hice algo mal? ¿Fui muy rápido? Podemos continuar en la cama si te sientes más cómodo —trata de decir, atropellando un poco sus palabras.

—No es... No es eso. Clay, no puedo seguir con esto.

Su nombre se siente tan extraño en los labios de su amado, ya que nunca lo usa. Ahora teme el rumbo de la conversación.

—¿Te molestarías conmigo si yo no quisiera estar más contigo?

—¿Qué estás diciendo, George?

Una sonrisa aparece en los labios de Dream, pero es una sonrisa rota, dolida.

—¿Te molestarías conmigo si yo no quisiera estar más contigo?

—Yo no sé... George, me estás preocupando. Nosotros estamos bien —Dream lo toma de la barbilla para que fije su mirada en él—. Nosotros estamos bien.

—Lo siento —su voz suena tan lejana.

—No tienes porqué disculparte. Estamos bien, estamos bien —repite, como si eso fuera suficiente para que George se lo crea, porque ellos están bien, ¿no? ¿NO?—. Cualquier cosa que te atormente se irá y estaremos bien.

—Y si lo que me atormenta eres tú.

Los ojos de George están vidriosos.

—No lo dices en serio, George. Dime, dime qué hice mal.

—Nada. No has hecho nada mal.

—¿Hay alguien más? —se apresura a preguntar.

—No hay nadie más, Clay.

—¿Entonces qué? ¿No me amas?

Dream actúa desde la desesperación, la confusión. No sabe en qué momento llegaron a ese punto.

—¿Quieres regresar a Los Ángeles?

—Sí.

—Veré si podemos regresar mañana.

—No, no quiero que vayas conmigo. Me iré solo.

Dream se pasa una mano por el cabello y se sienta en la cama al no creer soportar estar más tiempo de pie.

—George, por favor, no juegues así conmigo. No me está gustando como estás actuando. Dime que me estás mintiendo, George.

—Clay, yo no podría mentirte.

Dream se levanta de la cama.

—Está bien —da una respiración profunda—. Descansa. Hablaremos con más claridad en la mañana.

El más alto sale de la habitación y George solo siente un vacío dentro suyo. No le duele, no está feliz ni mucho menos satisfecho; solo vacío.

Hace tiempo que había creído haber hecho desaparecer ese vacío.

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⏰ Última actualización: Jan 05 ⏰

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Too Sweet [DreamNotFound]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora