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Desde ese día cuenta los días y marca en el calendario de su mente esperando que al día siguiente puedo verlo para siempre. A veces sus amigos tratan de evitar que se aferre a algo tan débil como una promesa de dos jóvenes, no porque sean malos amigos, sino porque quieren cuidar su corazón si al final no resulta ser como él espera.

Dream sabe que es distinto. Sabe que George llegó en el momento y en el lugar adecuado. Un poco antes hubiera significado terminar por algo muy infantil. Un poco después hubiera sido demasiado tarde para darse cuenta de su presencia.

¿Será mañana?

No importaba. Él era feliz. Tenía a sus amigos con quienes pasaba la mayor parte de su día y la universidad comenzaba a consumir gran parte de su tiempo que a veces no le daba ni tiempo para pensar en otras cosas. Sin embargo, a veces llegaban cartas sobre las no tan maravillosas aventuras de George siendo practicante.

A ese punto no recordaba cuándo George empezó a enviarle cartas como si estuvieran a kilómetros de distancias, cuando en realidad no vivían muy lejos del otro.

—¿Estudiaron para el examen? —les preguntó Karl al llegar a la clase.

Los otros tres se vieron las caras sin decir ni una palabra.

—¿Cómo pudieron olvidar que ya estábamos en semana de exámenes? —mira a Dream primero—. De ti lo entiendo, lo único que piensas es en George. ¿Pero ustedes dos? Ustedes ni siquiera tienen contacto femenino desde hace dos décadas.

—En mi defensa, yo nunca estudio y siempre apruebo —dijo Quackity.

—Yo estuve estudiando... en Minecraft —se defendió Sapnap.

—No sé qué haré con ustedes —suspiró Karl, mientras se dejaba caer en la silla—. Más les vale que aprueben todos sus cursos o me veré obligado a hacer otros amigos.

Al fin estaba a una semana de acabar su tercer año. Eso solo significaba que George en una semana acabaría la universidad. ¿En qué momento había pasado el tiempo tan rápido?

Al salir de su examen vio a George junto a Gia y sus amigos caminando y riendo por el campus. Se veía tan maduro, tan mayor y a la vez tan tierno. Pero lo más importante, George se veía feliz. Por un instante sus ojos se cruzaron y George no tardó en alejarse de sus amigos y correr a sus brazos.

—¡Dream! ¿Qué tal los exámenes? —su voz tan eufórica, su cuerpo tan cálido, tan... real.

—Espero que me haya ido bien —Dream acaricia su cabello y sin darse cuenta lo humedece con sus lágrimas—. ¿Qué tal te fue a ti?

—Estoy seguro que tendré una buena calificación. Me he estado esforzando bastante. Ya sería muy torpe de mi parte tener que repetir una materia en el último semestre —George acaricia su espalda—. Además, las prácticas me han ayudado a reforzar mis conocimientos. La empresa está considerando en contratarme en cuanto me gradúe.

—Me alegro tanto, George. De verdad que me alegro. Perdón que no tenga las palabras suficientes para expresar mi felicidad por ti.

—Se acabó, Dream. Al fin se acabó —en ese momento la voz de George se quiebra—. Hubieron días en los que pensé en rendirme, aunque nunca pude decírtelo. Pasaron tantas cosas que te he ocultado porque sabía lo mucho que te afectaría saber en el mal estado en el que estaba. Hubieron días en los que ni siquiera tenía la fortaleza de seguir, pero ¿sabes? Fuiste tú el que me motivaba a seguir. Cada día. Todos los días.

—George... —murmura, acariciando los pequeños rizos que comenzaban a formarse.

—Sabía que valdría la pena cuando llegara el día. Sabía que tú me estabas esperando y no podía defraudarte. Te amo tanto, amor. Al fin se ha acabado la distancia entre nos. Al fin tomaré tu mano y no la volveré a soltar.

George levanta su rostro con los ojos vidriosos y con una sonrisita que sería imposible evitar. Sus hermosos ojos de ese marrón tan oscuro, sus delgadas pestañas, su bella sonrisa, su tierna nariz, sus rosadas mejillas, sus pequeños rizos. Es hermoso.

No. No era el momento ni el lugar correcto. Era la persona correcta. Era George.

No importaba cuándo fuera ni dónde fuera, él sabía que vería a George algún día, en algún universo y en alguna vida. Y todas las veces se enamoraría de él sin importar qué. Sin importar la distancia ni el tiempo.

No era una promesa de dos tontos y enamorados jóvenes. Era una verdad hecha realidad. Y algún dejarán de decir "Ven a mi casa" "Ven a la mía" y dirán "Vamos a casa".

Algún día tu familia será la mía. Algún día mis zapatos estarán junto a los tuyos. Tu habitación y la mía serán una sola. Despertaré cada día al lado del amor de mi vida. Los "Te amo" sonarán a diario. La vida será bella porque tú eres bello y mi vida eres tú.

Algún día, amor. Por ahora soy feliz con tenerte aquí y mirarte a los ojos.

Besa sus labios como una ofrenda al amor. Lo sostiene entre sus brazos. No puede imaginar en las mil y una aventuras que están por recorrer juntos.

—Ven conmigo —murmura George sobre sus labios y toma su mano.

Caminan entre los estudiantes hasta salir del campus. Se siente tan nostálgico caminar por las calles tomando su mano. Solo que ya no se siente nervioso. Se actualizan sobre sus días separados. Ríen hasta que el aire parece insuficiente. Dream carga a George sobre su espalda, mientras este intenta trenzar su cabello con las hojas y flores que caen de los árboles.

¿Valió la pena tanta espera?

Hasta el tiempo pareció insignificante cuando al fin llegaste.

Too Sweet [DreamNotFound]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora