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Hace tiempo que no viajaba en avión ni miraba el cielo por encima de las nubes. Hace tiempo no se sentía tan lejos de su familia, de su hogar. Y hace un tiempo no estaba tan cerca de una familia que pronto sería suya.

Tenía tantos planes en mente, tantas ambiciones. Nunca había pensado en el amor como una meta en su vida, como algo fundamental de su existencia, pero cada vez que veía esos hermosos ojos, sus preciosos rizos dorados y su gran sonrisa, solo podía pensar "por favor, nunca me lo quiten".

Este es mi hogar —le dijo Dream, mientras abría la puerta de su casa.

No era una casa muy distinta a las de su alrededor, al menos por fuera. Sin embargo, en su interior vivían aún los recuerdos de una familia. Desde las fotos colgadas en las paredes, los libros y revistas en las estanterías, los muebles de distinto diseño hasta cada objeto y decoración de los dormitorios.

Dream tomó su mano y lo llevó hasta su habitación. Estaba llena de posters de Spiderman, Percy Jackson, Batman y de algunos artistas que no conocía. Tenía un pequeño librero con cómics y libros. Alguno que otro funko sobre su escritorio y ropa que probablemente ya no fuera de su talla.

—Hace unos años no me había dado cuenta lo infantil que era.

—Yo diría que tiene personalidad.

Dream sonríe y niega con la cabeza. George siempre tenía las palabras correctas para hacerlo sentir bien.

—¿Quieres salir a caminar un rato?

—No lo sé... —responde George—. Estoy un poco cansado por el viaje. ¿Tú no lo estás?

George se sienta al borde de la cama y despeina un poco sus cabellos.

—Creo que la emoción de volver hace que olvide cualquier problema. Pero no te preocupes. Podemos descansar hoy y salimos mañana.

Dream se sienta a su lado, toma su mano, entrelaza sus dedos y deja caer su cabeza sobre el hombro del mayor.

—¿Te sientes bien? ¿Estás cómodo? Si hay algo que te moleste...

—Estoy bien, Dream. Solo un poquito cansado. No lo sobrepienses.

—¿Me prometes que estás bien?

—Te lo prometo —George besa su mejilla—. Dormiré un rato, ¿sí?

—Bien. Iré con mi familia a ayudarles a desempacar.

George asiente con la cabeza y ve como este deja la habitación. Suelta un suspiro y vuelve a mirar a su alrededor.

A veces temía que Dream leyera sus emociones con tanta facilidad. Nunca había deseado ocultarle nada, pero a veces lo veía necesario. Pese a todo, Dream se preocupaba demasiado por todo y por todos. Lo último que quería era hacerlo sobrepensar y tenerlo ansioso por el resto del viaje cuando le había hablado con tanta ilusión de él.

Sin embargo, era la primera vez que estaba tan lejos de su familia y se sentía... extraño. Se sentía fuera de lugar, como si no perteneciese ahí. Y aquello solo le recordaba que se estaba volviendo mayor, que el tiempo avanzaba más rápido de lo que él quisiese y muy pronto dejaría su casa, su familia, sus amigos. Muy pronto se iría lejos a cumplir sus sueños, sueños que compartía con Dream. Pero por más lindos que fueran sus sueños, no podía evitar sentirse tan pequeño, tan joven frente a un mundo que le intimidaba tanto.

Solo quería estar con su familia en la sala y mirar películas, reírse con ellos, comer su plato favorito e irse a dormir sabiendo que los volvería ver al despertar. Solo quería ser un niño de nuevo. Lejos de sus preocupaciones de adulto. Lejos del miedo a no ser suficiente, con un hambre insaciable.

Sin siquiera haberse dado cuenta, Dream estaba en la puerta, mirándolo. Tiene la mirada triste, cabizbaja, como si le apenase verlo así.

—Pensé que estabas durmiendo —dice en voz baja, apenas audible.

—Perdón, me quedé pensando un rato.

—¿En qué pensabas?

Dream cierra la puerta tras de sí.

—Nada importante.

Dream se sienta sobre sus piernas y lo abraza. George ríe, porque a veces siente que Dream olvida cuanto pesa. Mas le gusta que Dream lo abrace aun cuando no se lo pide, porque él sabe que lo necesita.

Ambos cuerpos caen sobre la cama, quedan frente a frente. Dream lo mira con sus hermosos ojos y besa su frente, sus mejillas, la punta de su nariz. Besa su cuello y sus clavículas. George cierra los ojos y olvida todo.

—George —murmura sobre su piel—. Sabes que me puedes decir cualquier cosa, ¿no? Si hay algo que te tiene preocupado...

—Está todo bien, cariño.

—No parece... No quiero decir que estás mintiendo, pero no parece que estés bien, George.

George estira sus manos para poder tomarlo de las mejillas y lo besa. Solo quiere acallar su mente un rato. Olvidar sus miedos, sus problemas. Solo quiere recordar que tiene a su más grande amor.

Sin embargo, Dream no lo besa. Tiene sus labios quietos, sus manos tensas al igual que su cuerpo.

—George —vuelve a pronunciar su nombre—, no hagas eso.

No tiene palabras para responder.

—Soy tu novio, George. No soy un desconocido para que me ocultes tu sentir. Me preocupo por ti.

Pero George no quiere que se preocupe.

—Me gusta que actúes tan seguro, que siempre te veas feliz y que parece que tienes todo claro en tu vida, pero si es que la verdad no es tal y como me la pintas, entonces no me gusta.

Sus ojos empiezan a pasarle una mala jugada. Arden un poco, su mirada se vuelve difusa.

—No quiero verte perfecto, George, quiero verte real. Y cualquier cosa que pase, quiero que sepas que me tienes a mí. Sé que piensas que por ser mayor que yo tienes que llevarte la parte más difícil, pero George, solo eres un año mayor que yo. Ambos somos tan inexpertos en este mundo. Hace no mucho éramos solo unos tontos adolescentes que jugaban a ser Spiderman.

George ríe por lo bajo e intenta secar sus lágrimas.

—Vamos a equivocarnos, vamos a llorar, vamos a sentirnos insuficientes, pero George, no lleves todo este peso tú solo. ¿Sabes? No tengo muchas cosas claras sobre mi futuro. Pero hay algo que sí lo tengo claro, y es que quiero pasar el resto de mi vida contigo.

Por primera vez, George se rompe en sus brazos. Y no puede sentirse más feliz, de que por fin se muestre tal y como es. Tan imperfectamente bello.

Too Sweet [DreamNotFound]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora