Compartir la cama se había convertido en un acto de intimidad de la ternura. Y aunque no fuera su cama se sentía como suya. Sentir el calor de su amado lo hacía sentir en calma. Una conexión que trascender cualquier frontera carnal.
—¿Te divertiste hoy? —pregunta Dream en voz baja para no despertar a los padres de George.
—Fue agradable ver quizás por última vez a aquellas personas que me acompañaron estos cuatro años —George se acurruca en su pecho y toma su mano bajo las sábanas—. A veces es inconcebible llegar a pensar que hay personas las cuales persiguen nuestras mismas pasiones, nuestros mismos sueños y que ello nos lleve a coincidir en la vida, a encontrarnos al menos por un efímero tiempo. Con muchos de ellos no he entablado conversación o quizá sí, pero una muy corta. Sin embargo, es grato ver que lo logramos. Después de todo, lo logramos. Eso es bello.
—Es una bonita forma de verlo —Dream juega con los delgados dedos de George—. Muchos ven a sus compañeros como su competencia. No se alegran por sus éxitos y los menosprecian por culpa de su envidia. Me agrada saber que no eres así.
George se queda callado un momento. No porque no sepa qué responder, sino porque lleva algo guardado dentro de sí desde hace mucho tiempo y cada vez que el recuerdo vuelve a su mente siente una presión en su garganta que le impide hablar.
Levanta su mirada hasta que sus ojos conectan. Dream le sonríe con ternura, pero él solo le observa.
—¿Qué pasa? —su voz es suave, dulce. Le acaricia el cabello con la misma suavidad. Ama cuando hace eso. Ama su tacto y lo extraña cuando está lejos— ¿George?
—... Lo he estado pensando —responde en un murmullo.
—¿De qué hablas? —Dream sonríe más hay un tono de preocupación en su rostro por la seriedad de su voz.
George oculta su rostro en su pecho como un niño ocultándose tras la falda de su madre. Casi por desapercibido siente húmedo en su pecho. No le dice nada, solo lo abraza.
George siempre ha sido reservado con su sentir. Trata de no reflejar su pesar, su cansancio, su tristeza, porque aborrece preocupar a sus allegados. Es callado respecto a sí mismo y eso lo ha llevado al borde muchas veces. Sus lágrimas dicen más que un libro entero. Ellas cargan el peso de su inquietud.
—T-te quiero... —murmura con la voz resquebrajada.
—Yo también te quiero, George.
—N-no. No es... —su cabeza da vueltas, mientras que su voz busca la valentía para hablar—. Te quiero junto a mí —sus ojos llorosos lo miran—. Te quiero ver cada día de mi vida al despertar. Te quiero besar el alma. Te quiero de aquí a siempre... Amor mío... —sus mejillas se enrojecen con un rubor que tiñe la oscura habitación—. Te quiero en mi casa. No... te quiero en nuestra casa, con nuestros muebles, nuestros hijos.
—George...
—Perdóname... Sé que es muy apresurado. Sé que no te gusta la idea de tener hijos... Una mascota estaría bien —baja nuevamente la mirada—. He estado pensando en que quizás el matrimonio no sea algo que odie, aunque sé que no crees en él, me gustaría algún día casarme contigo.
—Algún día...
Cierra sus ojos. La idea de algún día casarse era lejana, ya que tal como había dicho George, no era algo en el que él creía. No entendía la razón del matrimonio más de una certificación legal de su unión. Y el no necesitaba que la ley afirme su amor, con que él y George se amaran con su infinita alma era suficiente.
—No te obligaría nunca a hacerlo si realmente no lo quieres.
Sus padres separados eran la razón principal por la que había desechado al matrimonio como algo insulso. No tenía una razón de ser ni de estar. Entonces, ¿por qué al mirar esos hermosos ojos marrones deseaba con tantas ganas estar allí en el altar junto a él? ¿Por qué el corazón se le aceleraba hasta el punto de sentir que este escaparía para correr a abrazarlo el de George?
¿Hijos? Por favor, nunca había querido hijos. No tenía una razón para odiarlos, solo no tenían sentido. Y entonces George lo vuelve a mirar como si esperara que dijera algo y lo piensa de nuevo. Aunque, a decir verdad, no querría tener hijos.
¿Pero y si tuviera sus ojos o su sonrisa? Por favor, sería una belleza. Aunque no. Él no quisiera tener una versión pequeña suya. Entonces se molesta consigo mismo porque no sabría ser un padre y el quisiera tener un hijo feliz y no que viviera su ansiedad o sus tristezas. Mas él ni siquiera quiere hijos y no entiende que hace pensando en ello. Está fantaseando en algo que está lejos de su alcance. Un gran rol en su vida que... quizás algún día... puedan tener un pequeño él o un pequeño George corriendo en una pequeña habitación junto a una cocina hecha para más de dos. Entonces hay unos pequeños pares de zapatos junto a los suyos. No quiere hijos, sin embargo, ahora George descansa a su lado y entonces piensa que tal vez algún día... Tal vez lo piense dos veces.
—Descansa, George.
—Aunque lo deseara no podría conciliar el sueño. Mi cabeza me atormenta.
—Lo siento.
—No es tu culpa —mas suena algo molesto—. Ya te lo he dicho. No te puedo obligarte a hacer algo que no deseas.
—Pero yo no quiero evitar que cumplas tus deseos. No quiero limitarte, George. No dejes de hacer algo solo porque yo no quiera.
—Es complicado tomar eso con este asunto. No puedo casarme ni tener hijos con alguien más porque te amo. Te amo más que a esas ideas repentinas.
Dream evita su mirada, porque de repente siente una culpa irremediable. Carga el peso de no poder hacerlo feliz. ¿Y si en verdad no estaban destinados a estar juntos? ¿Por qué de repente sus vidas parecen ir a rumbos distintos? ¿Por qué frenarlos en el mejor tramo del viaje? Si tanto se amaban... ¿Por qué abandonarlo?
—No me gustaba la idea de casarme. No le encontraba el sentido para hacerlo. Las parejas de hoy en día terminan y el papeleo para un divorcio siempre me pareció algo angustiante. Entonces, te veo. Te veo y pienso, "¿Por qué no arriesgarme? Por primera y última vez quiero intentarlo". Y no me importa si tiene sentido o no el matrimonio. El verte feliz me llenaría de alegría y ese es el sentido que le quiero dar.
—No sé cómo lo haces. Siempre logras la manera de traerme paz aún cuando ni yo puedo hacerlo. Admiro la persona en la que te estás convirtiendo, porque miro tu versión de hace un par de años y has madurado, realmente lo has hecho.
—Lo aprendí de ti. Tú me has convertido en quién soy hoy —Dream besa su frente—. Y tal vez en unos años seamos la mejor versión de nosotros mismos. Seremos los mejores esposos —George sonríe—, los mejores padres... Solo tal vez. Dejemos ello en manos del futuro. Por el momento es suficiente por hoy. Descansa, Georgie.
—Igualmente, Dream.
...
[Nota de autor]
Hace tiempo que no escribía por aquí. Se siente tan nostálgico volver a esta historia sabiendo que la razón por la que comencé a escribirla tiene nombre y apellido, y que de aquella razón llevo rebosando de amor desde hace más de un año.
Después de semanas llenas de estrés con entrega de trabajos y muchos más trabajos incluso en un solo día, he decidido faltar a una clase (en parte porque no he logrado terminar un trabajo y porque mi cuerpo ni mente daba más). Fuera de todo. Me gusta volver aquí. Después de todo me siento más escritora que arquitecta.
Hasta la próxima, ratas :D
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Too Sweet [DreamNotFound]
FanfictionDream creía que nunca volvería a enamorarse de un hombre, pero quién diría que unos ojos tan oscuros como el café harían tan dulces sus días. George no tenía planes de enamorarse, es más, solo quería centrarse en sus estudios. No es hasta que un par...
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