Regina bajó las escaleras con paso firme, pero no pudo ignorar la ligera incomodidad que la acompañaba. Su atuendo delataba su nueva realidad: unos leggings negros ajustados y una blusa roja de tela ligera que caía suavemente sobre su creciente vientre. Por primera vez, no se molestó en disimularlo.
Al llegar a la sala, encontró a Cora y Henry. La expresión de sorpresa en sus rostros fue casi inmediata. Henry, con los brazos cruzados, no pudo evitar que su curiosidad se apoderara de él.
— ¿Por qué traes esa ropa? — Preguntó el niño con el ceño fruncido.
Regina arqueó una ceja, anticipando algún comentario innecesario, pero antes de que pudiera responder, Cora intervino.
— Esa no es ropa digna de una reina — Espetó con desdén, recorriéndola de arriba abajo
Regina entrecerró los ojos mientras veía a su madre. Sabía que Cora nunca perdía la oportunidad de criticarla, especialmente ahora que su embarazo era imposible de ignorar.
— No tenía idea de que existiera un código de vestimenta para estar en mi propia casa — Replicó con sarcasmo.
— No se trata de eso, querida — Insistió Cora, como si su tono condescendiente fuera razonable — Se trata de mantener tu posición. Con cada paso que das, todos te observan.
—Pues buena suerte observándome desde aquí — Espetó Regina, fulminándolos con la mirada — Porque esta es la única ropa que aún me queda.
La confesión dejó a Henry y a Cora sin palabras por un instante.
— ¿Qué? — Preguntó Henry, sorprendido.
— ¿Qué esperaban? — Continuó Regina, encogiéndose de hombros — Mi ropa ya no cierra, mis vestidos me aprietan y, francamente, no tengo intención de pasar el día tratando de encajar en algo que claramente no fue hecho para alguien en mi estado.
Henry la miró con una mezcla de curiosidad y confusión, como si aún intentara procesar la idea de ver a su madre, siempre impecable y elegante, con un atuendo tan casual.
—Pero ¿Leggings? — Insistió.
— Son cómodos — Dijo Regina con simpleza, acariciando distraídamente su vientre — Y eso es todo lo que importa.
— Y la blusa — Cora chasqueó la lengua — Deja ver demasiado — Dijo refiriéndose a los senos de su hija que parecía se habían duplicado en tamaño.
— ¿Demasiado? — Sus ojos brillaron con una pizca de satisfacción, sabiendo que eso molestaba a su madre — Solo deja ver lo que todos ya saben. Estoy embarazada. Y no voy a esconderlo. Y mucho menos en mi propia casa.
Cora parecía a punto de replicar, pero algo en la mirada decidida de Regina la detuvo. Por primera vez en mucho tiempo, Regina no se avergonzaba de su cuerpo, ni de lo que representaba.
— Así que si tienen algún otro comentario sobre mi atuendo — Añadió, con una falsa dulzura — Pueden guardárselo. Porque, para su información, esta es la ropa "perfecta" para estar en mi casa.
Sin esperar respuesta, Regina tomó asiento en el sofá con toda la dignidad de una reina, aun en leggings y blusa suelta. Y aunque Henry seguía algo desconcertado, no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa.
Fue entonces cuando la puerta principal se abrió y David. Su presencia llenó la estancia de inmediato, trayendo consigo una energía que ni siquiera la mirada crítica de Cora podía disipar.
— ¿Qué me perdí? — Preguntó con una sonrisa, dejando su abrigo en el perchero.
Pero en cuanto su mirada se posó en Regina, la sonrisa se amplió y una risa contenida se escapó de sus labios.
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Happiness
FanfictionCon la aparición de Emma Swan, la madre biológica de Henry, sus intentos por quedar embarazada cada vez la frustraban más gracias a Cora, su madre. Y su hijo asegurando que era la "Reina malvada", comenzaba a existir una grieta en la maldición que n...
