En el bosque solo se escuchaba el crujir de hojas y ramas secas tras el paso de Cora, quién no tenía dificultad en caminar por esa zona a pesar de sus tacones. En su mano izquierda, sujetada con fuerza una varita de un hada que contiene la magia que robó de las minas. Emma y Mary Margaret no van a volver. No va a permitir que su nieto corra a los brazos de la salvadora y la estúpida de Snow.
Frente al pozo que es el único portal por el cual ambas mujeres pueden volver, levanta la varita que se ilumina de un color rojo sangre, nubes oscuras cubren el cielo que antes era azul, truenos comienzan a escucharse, un rayo es atraído por la varita y lo lanza directamente al cuerpo de agua.
— Aunque intenten volver, no lograrán sobrevivir — Una sonrisa de satisfacción llega a au rostro.
Regina observa a su madre desde lejos, había notado el cambio en el cielo y desde que la visitó para decirle que no besara a David porque no funcionaría, supo que algo estaba tramando. Con una mano protectora sobre su vientre, camina con cuidado entre las hojas y ramas.
— ¿Qué estás haciendo, madre? — Grita y se acerca más. Cora se gira lentamente con una sonrisa que logra helarle la sangre a Regina. La mirada de su madre se suaviza, pero es la misma suavidad venenosa de siempre.
— Lo que debiste hacer tú, querida. Me aseguro de que esas mujeres no vuelvan y no te separen de tu hijo, mi amor.
— ¿Crees que bloquear el pozo detendrá a la Salvadora? No sabes lo que haces, Cora — Había seguido a Regina después de verla salir casi corriendo de la tienda, además de que sabía que el cambio en el clima estaba relacionado con Cora. La reina de corazones lo ignora y se dirige a la Reina Malvada.
— Piensa, hija. Si ellas vuelven, Henry volverá a ellas. Y tú te quedarás sola. Otra vez — Suaviza el tono, casi maternal — Esto es lo mejor para ti y para mi nieto. No permitiré que nadie te lo arrebate.
— Madre, deten esto, por favor, piensa en Henry, en como se va a sentir si la pierde — Referirse a Emma como la madre de Henry era algo a lo que probablemente nunca se acostumbraría y evitaría mencionar — Y David — Su voz salió débil y acarició instintivamente su vientre, sintiendo como su hija se acurrucaba debajo de la palma de su mano — ¡David sigue atrapado bajo la maldición del sueño! ¡Ella es la única esperanza para despertarlo!.
— El príncipe siempre fue un estorbo — Se encoge de hombros de manera cínica.
— En eso estoy de acuerdo con tu madre, el príncipe nunca ha aportado nada — Interrumpe la platica entre madre e hija, captando fugazmente la atención de ambas mujeres.
— Tú no entiendes nada, madre. Yo lo amo. Piensa en mi bebé. Te lo suplico, madre, deten todo esto — Su voz quebrada al igual que su oscuro corazón.
— Creí que te había educado mejor —Suspira, exasperada, pero se acerca y acaricia la mejilla de Regina, con la dulzura retorcida que la caracteriza — Las reinas no suplican. Por supuesto que estoy pensando en esa niña, Regina, no soy un monstruo. Por eso precisamente hago esto, mi amor. Para protegerte — La mano que había estado en la mejilla de Regina desciende hasta el redondeado abdomen de su hija y siente como se estremece ante su toque — Tal vez ya no tengas a David, pero aún puedes tener a Henry y a esta niña. Si ellas no vuelven, nadie cuestionará tu lugar en la vida de mis nietos. Si las dejo volver, van a despertar a David. Lo primero que harán será quitarte a Henry y en cuanto des a luz te quitaran a esa bebé que tanto trabajo te costó engendrar.
— David jamás me quitaría a mi hija.
— Yo no estaría tan segura de eso. Escúchame bien, si no quieres perderlo todo, entonces empieza por dejar de actuar como una niña débil. El mundo es cruel, Regina. Solo las reinas sobreviven.
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Happiness
Fiksyen PeminatCon la aparición de Emma Swan, la madre biológica de Henry, sus intentos por quedar embarazada cada vez la frustraban más gracias a Cora, su madre. Y su hijo asegurando que era la "Reina malvada", comenzaba a existir una grieta en la maldición que n...
