No saber amar

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Las puertas del salón de la alcaldía se abrieron, llamando la atención de todos los aliados de Snow y David. El pueblo entero pudo apreciar a la reina malvada, impecable como siempre, con un labial rojo sangre, un vestido negro que se ajustaba perfectamente a su cuerpo dejando ver su pancita y unos tacones.

Era sorprendente como incluso estando embarazada, Regina les generaba terror.

- Que gran audiencia - dio una mirada a la gente y comenzó a caminar por el pasillo - no se alarmen, soy la misma de siempre

- Regina, cuidado con lo que haces - Archie se tomó el atrevimiento de intervenir, a pesar de todo confiaba en Regina, la había tratado un tiempo durante su proceso de embarazo

- Vuela - se giró y colocó una mano sobre su vientre, mientras con la otra mano libre invocó su magia y mandó a volar al grillo. Leroy intentó acercarse pero hizo lo mismo, lanzando al enano lejos. La abuela creyó que se había descuidado y le lanzó una flecha, algo que la hizo enfurecer más de lo que ya estaba, demonios a esa vieja no le había importado que estaba embarazada y aún así la atacó

Sus reflejos eran buenos, era más inteligente que toda esa bola de campesinos que todo querían solucionar linchandola, después de todo, ella era una reina. Quemó la flecha que tenía en la mano y lanzó la bola de fuego que pasó sobre las cabezas de todos. Era sorprendente como nadie se había detenido a pensar en la vida inocente que crecía dentro de ella. Sí, había arruinado sus vidas en el proceso de su venganza contra Snow, pero nadie pensó en su bebé que no tenía la culpa.

Recuperó su magia de la manera en la que lo hizo, porque era necesario, sin magia estaba indefensa y tenía que proteger a sus hijos. Fue una medida desesperada, pues su madre ni siquiera había dado señales de vida desde que la maldición se había roto, pero no tenía tiempo de buscarla, le urgía recuperar a Henry.

- ¿Qué es lo que quieres? - la joven lobo se paró frente a la reina, dispuesta a defender a sus amigos, aunque sabía que con un simple movimiento de muñeca de Regina, estaría acabada

- A mí - salió de la multitud y caminó hasta donde estaba su madre - sé que me quiere a mí. De acuerdo, llévame contigo, solo no lastimes a nadie - conocía a su madre, pero esa mirada era una desconocida, una llena de maldad pero a que a su vez estaba llena de amor. Sintió las suaves manos sobre su mejilla y se estremeció un poco ante el toque

- Ese es mi pequeño

El pueblo miraba expectante la escena entre la reina malvada y el hijo de la salvadora, hasta que Regina abrazó a Henry con un brazo y caminó con él hasta la salida con la otra mano sobre su vientre.

Pobre criatura, fue lo que pensaron.

Y con un movimiento de mano de la reina, las puertas se cerraron.

.

Juró que jamás sería como su madre, por eso puso ese hechizo de infertilidad sobre ella hace muchos años, pero por alguna extraña razón se encontraba embarazada y había capturado a Henry cuando intentaba escapar de la mansión. Tal vez no era tan diferente de Cora.

- ¿Cuánto tiempo estaré en prisión? ¿Hasta que sea mayor?

- Henry, te rescaté porque te amo

- ¿Soy prisionero porque tú me amas? Eso no está bien

- ¿Sabes de dónde vengo? Aquello no era justo. De todos los mundos que ví, este es el más justo de todos

- Pero arruinas vidas, expulsaste a Mary Margaret y Emma

- Fue un accidente

HappinessDonde viven las historias. Descúbrelo ahora